QP: Una alianza galáctica que nace en Vic

QP_PerioJaume Sisa, Quimi Portet y Joan Miquel Oliver (el guitarrista y compositor de Antònia Font) habían hablado «hace seis o siete años» de unir fuerzas en un recital conjunto. «Pero nuestros abogados no se pusieron de acuerdo», revela Sisa con ironía. Su viejo proyecto se hará realidad mañana en el teatro L’Atlàntida, de Vic, donde abrirán, a las 20.00 horas, con toda solemnidad, la 25ª edición del Mercat de Música Viva.

La reunión fue idea de Ramon Muntaner, a quien, como a los demás exdirectores del Mercat, la dirección le pidió que sugiriera un espectáculo para esta edición singular. El trío, que compareció ayer ante la prensa en Vic, contará con dos músicos, sendos habituales de Portet, el bajista Antonio Fidel (excómplice en El Último de la Fila) y el batería Xarli Oliver, y abordará una quincena de canciones de sus respectivos repertorios (las de Joan Miquel Oliver serán de su obra en solitario, no de Antònia Font). Ayer se hicieron los misteriosos y revelaron solo tres títulos: Petit homenet, de Oliver («podría ser una canción tuya», le dijo a Sisa); Sunny day, de Portet, y La primera comunió, del cantautor galáctico. «Hemos creado un grupo nuevo y es como si las canciones también lo fueran», señaló Portet, que tachó la experiencia de «rejuvenecedora».

UNA AFINIDAD LEJANA / Hace un mes los tres compartieron tablas fugazmente en el concierto de Antònia Font en Cap Roig, pero esta será la primera vez que afrontan un recital completo, aireando una sintonía que viene de lejos. «Los tres compartimos una afinidad en la estética poética y la manera de hacer canciones, y eso hace que nos sintamos en familia», explica Sisa. ¿Y cuál es esa manera? «Simplemente no nos gusta lo que vemos y creamos un mundo paralelo con nuestra música», responde Oliver, que declara no sentir «ningún interés por el mundo real».

Portet amplía la respuesta. «Palabras como surrealismo son ridículas. Nosotros hemos creado un mundo donde estamos bien, y eso es lo que tenemos en común, que intentamos hacer canciones para disfrutar, no para sufrir, que transmitan alegría de vivir y de soñar», apunta el autor de La rambla. Hacer un alto en sus carreras ha sido atractivo. «Normalmente entras en unas rutinas, y esta experiencia significa todo lo contrario. Supone transformar las canciones, y nos sentimos como criaturas tocando la guitarra y cantando como locos», ilustra Oliver.

No estaba contemplado, pero ahora no descartan que la reunión tenga continuidad. En el enigmático y metafórico lenguaje de Sisa: «De aquí, a la gran partícula final, y luego, la explosión definitiva».

Fuente: El Periódico – ENLACE

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