El artista expone su obra pictórica y escultórica por primera vez en Sevilla bajo el título de ‘Atizar lumbre interior’
A Manolo García se le «escapa el asco en mis cuadros». Pinta para aliviar la repugnancia que le provoca un mundo en decadencia. Dibuja como expresión de sus «taras» y da color para mostrar su convicción de que, pese a todo, hay esperanza. «Las cosas a veces son muy feas, pero hay que ponerles color, hay que rebelarse, hay que estar contento», ha explicado el artista al presentar sus cuadros en la Fundación Cajasol, en su primera exposición en Sevilla.
Su pintura nace, en buena medida, de esa contradicción: frente a un mundo que percibe oscuro, García responde con colores intensos, formas orgánicas y una imaginación que encuentra refugio en la naturaleza. La alegría, dice, puede ser también una forma de resistencia. «Reír y estar alegre es levantar la cabeza», afirma. «Es una forma de rebeldía para mí magnífica», ha contado este miércoles en un acto en la Sala Vanguardia de la sede de la fundación en San Francisco y ante decenas de seguidores que se han acercado para ver y escuchar al cantante. El mismo ha estado introducido por Gloria Ruiz en sustitución del presidente Antonio Pulido, que se encuentra de viaje en el extranjero.
En ‘Atizar lumbre interior’ su universo pictórico se despliega a través de obras en las que aparecen árboles, hojas, agua, lunas, piedras y fragmentos de ramas. Elementos reconocibles que, sin embargo, se transforman en imágenes de carácter abstracto. El artista no pretende reproducir la naturaleza de manera literal, sino reconstruirla desde la memoria, la emoción y la imaginación.
La muestra reúne casi un centenar de obras entre pinturas y esculturas, ofreciendo un recorrido por su universo creativo a través de una destacada selección de trabajos recientes. Y tan recientes. «He estado trabajando hasta hace media hora», ha confesado ante el público. «Con un lápiz y una goma de borrar me puedo dar un atracón de felicidad», ha dicho después durante un recorrido por la exposición, que podrá disfrutarse hasta el 28 de octubre en el horario habitual de la Fundación Cajasol, de lunes a sábado.
Con un tono muy reinvidicativo, el artista ha explicado lo que le mueve a pintar: «las injusticias». Su pintura se convierte así en un territorio donde caben tanto la denuncia como la necesidad de escapar de ella. Porque García no pretende presentar sus cuadros como soluciones. Más bien como una manera de soportar, comprender y transformar aquello que le rodea. Lleva utilizando el pincel desde los 14 años, cuando su madre le compró a hurtadillas de su padre su primer caballete. Y pinta en cualquier ciudad que visita para un concierto. «Me olvido de todo, ni me acuerdo de dónde estoy. La mente entra en un estado de relax. Me pongo música clásica, que particularmente es una música que no me mueve mucho y sin embargo entro en un torbellino y me salen estas cosas», ha contado.
«Las personas que están acampando por la vivienda están remando, no en contradicción, sino en la dirección correcta»
De ahí surge también una de las imágenes que atraviesan su discurso: la de los seres humanos como títeres. «Es un pulsión que no puedo evitar, es una manera de escapar de unos señores que nos tienen pillados por el cuello», sostiene, aunque inmediatamente introduce una diferencia entre quienes manejan los hilos y quienes son manejados. La crítica social aparece entonces integrada en una obra que, en apariencia, puede resultar luminosa y hasta festiva. «¿El mundo tiene arreglo? Supongo que sí, hay q tener esperanza», ha recalcado.
Esa tensión entre la belleza y el desasosiego parece ser una de las claves de su pintura. El color no elimina la oscuridad, pero permite mirarla de otra manera. «Me engaño a mí mismo y soy feliz», ha reconocido García con cierta ironía. Una felicidad momentánea que, en su opinión, puede transmitirse a los demás: si él consigue estar contento durante un rato mientras pinta, quizá parte de esa alegría llegue también a quien contempla sus cuadros.

Por eso sus obras no buscan únicamente provocar una reflexión. También aspiran a ofrecer un espacio de libertad. Un lugar donde la imaginación pueda imponerse, aunque sea durante unos instantes, a la realidad cotidiana.
En ese territorio conviven la preocupación por quienes sufren, la defensa de la naturaleza y una necesidad casi física de crear. García habla de árboles, hojas y agua, pero también de lunas, piedras y ramas que aparecen transformadas en sus cuadros. Son elementos que pertenecen a un paisaje interior tanto como al mundo exterior.
Esta conciencia social le ha llevado por ejemplo a hablar de las acampadas por la vivienda que se están produciendo estos días en diversas ciudades españolas, entre ellas Sevilla. «Esas personas están remando, no en contradicción, sino en la dirección correcta. En algunos de mis cuadros se me ve el plumero y se me escapa la concienciación social». Desde los propios títulos de las pinturas. Valgan como ejemplo: ‘Corrupción ante el cambio climático’, ‘Deberíamos parar de recorrer’, ‘Ciudadanos intentando vivir entre despropósitos políticos’ o los bocetos recién salidos del horno: ‘Quien escupe al viento ya se sabe a lo que se atiene’, ‘Hubo un mundo no hollado por huella humana’ o ‘Nadie entiende nada, os mantenemos y ustedes nos putean’.
«Mi obra es esto. Yo soy esto», dice mientras explica sus cuadros. En esa afirmación hay una declaración de principios. Pintar, para Manolo García, no parece ser una actividad separada de su manera de entender la vida, sino otra forma de expresarla: mirar lo que duele, transformarlo mediante el color y devolverlo convertido en algo que permita seguir mirando.
- Exposición ‘Atizar lumbre interior’
- Dónde: Sala Vanguardia de la Fundación Cajasol.
- Dirección: Calle Álvarez Quintero
- Cuándo: hasta el 28 de octubre. De lunes a sábado, de 11:00 a 14:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas
- Entrada: gratuita
Al acto de presentación le siguió un cóctel en el patio de la Fundación Cajasol, pero el cantante de El último de la fila aún no se marcha de Sevilla. Este jueves y viernes participará en sendas visitas guiadas (a las 18 horas) por su exposición con coloquio posterior. Las entradas estarán disponibles en la web de la institución a partir de las 18 horas de este miércoles.
Fuente: ABC – Rocio Vazquez – Manolo García: «Las cosas a veces son muy feas, pero hay que ponerles color, rebelarse, hay que estar contento» – Foto Raul Doblado

