El Último de la Fila se despide de la gira con satisfacción: «Ha sido un regalo de la vida»

El Último de la Fila se despide de la gira con satisfacción: «Ha sido un regalo de la vida»

Blanca Escribano | València (EFE).- Si algo tienen claro Manolo García y Quimi Portet es que volver a los escenarios con una gira de doce conciertos ha sido un placer, un acierto y un «regalo de la vida» que los de El Último de la Fila recordarán con satisfacción, aunque desvelan que tienen sentimientos encontrados: «Este oficio tiene las dos caras».

Un día antes de despedirse de la gira en el Estadio Ciutat de València, García y Portet revelan en una entrevista con EFE que, entre tantas emociones, también hay hueco para la tristeza, pero subrayan que una de las cosas más importantes ha sido «poder reír con amigos» y reconectar con el equipo y el público.Banner WhatsApp«Éramos ya familia porque habíamos hecho muchísima carretera juntos, pero ahora esa amistad se ha renovado y la gente ha estado maravillosa», explica García, quien ha destacado que había «muy pocos móviles» en los conciertos, porque el público estaba «viviendo el momento» después de 30 años de ausencia.Los músicos -que no han perdido la oportunidad para nombrar y agradecer a todo el equipo que les acompaña- se han encontrado con la nostalgia de hace tres décadas entre los asistentes más veteranos, pero también han hecho cantar y bailar a lo que ellos llaman «los adoctrinados», gente más joven que «ha picado el cebo» de la mano de familiares más mayores.Los componentes de ‘El último de la fila’, Manolo García y Quimi Portet (d), durante la entrevista con EFE previa al concierto que ofrecerán mañana jueves en Valencia con el que cierran su gira.

La diversión

Si hay algo que Portet ha redescubierto en estos meses de su compañero es su papel como ‘frontman’ a la hora de relacionarse con el público, una «forma muy suya, muy peculiar» de ser vocalista. «Tener a alguien delante que hace de intermediario con el público con las capacidades de Manolo hace muy fácil el transcurso del concierto», señala el guitarrista.En cambio, lo que García ha constatado de Portet es «su disciplina, su entrega y seriedad en el trabajo», algo que ya sabía, porque asegura que «no han estado demasiado lejos el uno del otro a lo largo de estos años». «Quimi se plantea este oficio como si fuera el primer concierto, con la misma ilusión», añade.

Ambos coinciden en que, desde el primer día de ensayo de esta gira, la sensación general ha sido de diversión, gracias a unas canciones, unas letras y unos arreglos que llegan «directamente a las emociones» y que «fluyen». «Nos gusta pensar humildemente que eso se transmite un poco al público», aseguran.Un pequeño ritual antes de empezarEste jueves, antes de empezar el último concierto de esta gira, El Último de la Fila no faltará a la «bendición de púas», un pequeño ritual que mantienen desde sus inicios y que ahora inculcan a los miembros más jóvenes de la banda.«Todos los guitarristas sacan la púa con la que van a trabajar 10 minutos después y, ahí, Juan Carlos García, que es nuestro gurú espiritual, es el que las bendice una a una, les da unos golpes de baqueta y nosotros le damos un beso cariñoso en la frente», cuentan a EFE, algo que «ha sido muy eficaz, porque nos ha dado buen resultado», comentan entre risas.

Sobre si esta gira ha abierto otras puertas que pensaban tener cerradas, García y Portet apuntan que «no hay ningún plan» y defienden que seguirán siendo músicos «mientras ningún médico, psicólogo o sacerdote nos diga lo contrario».«La posibilidad de trabajar juntos la tenemos, porque somos amigos y la hemos tenido siempre, incluso antes de esto, pero yo creo que la magnitud y la intensidad de este proyecto ha sido tal que nos hemos permitido un poco no hacer planes de proyectos», afirman.

La música no envejece

Después de esta gira, de la que se llevan muchas anécdotas -como un concierto en Barcelona pasado por agua, imprevistos técnicos y algún que otro problema físico de espalda- los de El Último de la Fila insisten en que la música «no te deja envejecer».Para García y Portet, la ilusión es «fuente de vida» y la inquietud es «lo que te mantiene joven», por lo que, entre miradas de complicidad y de amistad, los dos músicos agradecen que su oficio «es maravilloso» y que la gira ha sido «un reencuentro humanamente impecable».

De Agencia EFE

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