El Último de la Fila inició en Fuengirola su esperada gira de resurrección que llega 30 años después de su último concierto juntos, ante más de 18.500 personas que fueron testigos de un evento inolvidable
Marenostrum Fuengirola vivió este pasado sábado una de esas noches únicas, que no pertenecen al calendario, sino a la memoria con el reencuentro en los escenarios de El Último de la Fila. El inicio de una historia que llevaba treinta años esperando volver a escribirse.
Marenostrum Fuengirola no es una parada más: ha sido el kilómetro cero de una gira histórica que devuelve a la vida a una de las bandas más influyentes del pop rock español de todos los tiempos. Desde horas antes del concierto, el recinto respiraba algo distinto. No era solo expectación —que la había, y mucha—, era la certeza compartida de estar a punto de asistir a un momento irrepetible. De hecho, más de 18.500 personas agotaron las entradas en tiempo récord hace casi un año (apenas cuatro horas bastaron para acabar con todas las localidades tras ponerse a la venta), confirmando así que el regreso de El Último de la Fila no era solo una noticia: era un acontecimiento generacional que trascendía el propio ámbito musical.
A las 22.00 horas comenzó el viaje. Y bastaron los primeros acordes para que el tiempo dejara de importar. Canciones que marcaron toda una época como ‘Insurrección’, ‘Aviones plateados’ o ‘Como un burro amarrado en la puerta del baile’ no sonaron como recuerdos, sino como presente vivo, coreadas al unísono por varias generaciones que encontraron en ese escenario un punto de encuentro emocional.
El concierto avanzó entre momentos de intensidad y pausa, de electricidad y poesía, fiel al espíritu de una banda, la que lideran Manolo García y Quimi Portet, que siempre ha sabido transitar entre lo íntimo y lo universal. La conexión con el público fue inmediata, casi física. No hubo distancia entre escenario y grada: hubo comunión. Los propios artistas dejaban claro su asombro ante la energía recibida sobre las tablas: “Es un honor estar aquí, desde el 95 que no estábamos en esta configuración. Hacer esta pequeña gira de 11 conciertos tiene ventajas como son compartir escenario con esta gente fantástica y, sobre todo, el factor más importante que sois ustedes”.
Y, para terminar, “Insurrección”, que no podía faltar en el repertorio, uno de los temas más solicitados a voz en grito por el respetable durante toda la noche. El éxtasis de interpretar y escuchar un tema mítico, que llegaba tras la euforia de un concierto de altura y sin fisuras, el cierre perfecto a una noche que todos los asistentes pudieron grabar en su retina.

Pero si algo define el concierto de este pasado sábado es su significado, su simbología. No es solo el regreso de una banda; es la vuelta de una forma de entender la música. Porque tras su separación en 1998, y después de casi tres décadas de trayectorias individuales, García, Portet y la banda al completo, han elegido volver sin nostalgia, con la serenidad de quien sabe que su legado nunca dejó (ni dejará) de latir.
Fuente: El Noticiero Digital – Una noche única en Marenostrum

