«De los amigos de Algeciras y del Campo de Gibraltar espero alegría en mi concierto»

  • «Cuando empecé, los músicos no queríamos ser famosos ni ricos mientras que ahora cuentan los seguidores y los likes», reconoce el veterano artista
  • García se muestra crítico con la industria: «Entes como Youtube, Google o Spotify manejan la música a sus anchas y han decidido que el disco sea algo residual»

Con más de cuarenta años sobre los escenarios y la ilusión del primer concierto, Manolo García (Barcelona, 1955) llega este sábado 17 de septiembre a la Plaza de Toros Las Palomas de Algeciras (22:00) para presentar dos discos publicados en abril de este año: Mi vida en Marte y Desatinos desplumados.

En 2022 ha publicado nada menos que dos discos de una tacada con 27 canciones: Mi vida en Marte y Desatinos desplumados. ¿Cómo ha sido el proceso creativo de ambos? ¿Hay diferencias entre ellos?

Sí. Mi vida en Marte es un disco hecho con lentitud, durante más de año y medio con los meses de pandemia y confinamiento de por medio. Es más pop-rock al uso, con guitarra eléctrica, bajo, batería y teclado. Desatinos desplumados está hecho en un mes y pocos días y en él predomina la guitarra española como eje sonoro. Uno es un disco lento en concepción y el otro es un trabajo «urgente» aunque ambos tienen una intención de nihilismo, de búsqueda poética y también de reflexión. 

Y a la vista de esos dos procesos creativos con ritmos diferentes, ¿con cuál se ha sentido más a gusto?

En los dos métodos hay posibilidades de disfrute, si bien en el más urgente hay un impulso más tenso. Me lo he pasado bien en los dos. Me gusta emplear tiempo en el estudio en probar, grabar maquetas… Pero en el disco urgente también he disfrutado escribiendo un tema y grabándolo al día siguiente. Esa urgencia también me ha aportado. A veces, el error en los discos está en retocar demasiado. En la urgencia, con veteranía, escuela y oficio, la prontitud aporta frescura a las canciones. 

¿Qué simboliza Marte para usted? ¿Es un refugio ante una Tierra que cada vez parece más inhabitable?

No entiendo la vida sin un punto de humor e ironía. A veces me siento un poco marciano en mi planeta, fuera de lugar en un mundo en el que a estas alturas del partido el ser humano sigue cometiendo estupideces garrafales pese a nuestro comportamiento como seres pretendidamente pensantes. Leo proyectos en Marte para colonizar zonas y construir edificios en un pedrusco helado barrido por vientos huracanados y sin agua. ¿Tenemos un planeta maravilloso y la idea es dejarlo destrozado para irnos a un lugar inhóspito con escafandras? 

Vaya, que no se empadronaría en Marte.

No. Que no me esperen. 

¿Es el disco, en su concepción clásica y física, un formato vivo?

En mis sueños y en mi emoción. En la realidad, la industria lo ha matado. Ha dejado que muriese por un mayor beneficio económico. En un tiempo romántico, los 60, 70 y 80, había músicos al margen de la industria confeccionando discos como un legado de emoción a raudales que se podía ir dosificando. La industria y unos entes como Youtube, Google o Spotify manejan la música a sus anchas y han decidido que el disco sea algo residual. El arte y la música les importa un bledo. Es una gran pena porque nadie puede escuchar millones de canciones en una vida entera aunque se le ofrezcan en un móvil que cabe en un bolsillo.  

¿Se siente entonces un Quijote en Marte?

No lo sé, quizás (ríe). Un Quijote fracasado. Unos cuantos músicos, entre los que me incluyo, seguimos peleando y luchando por hacer canciones para viajar a través de la emoción que nos produce la vida y lo plasmamos en un ramillete de temas. 

Manolo García.
Manolo García.

¿Las playlist han provocado que ya no se disfruten los discos de principio a fin?

Absolutamente. Incluso tanto volumen de música provoca algo de cansancio. Cuando empecé, los músicos no queríamos ser famosos ni ricos mientras que ahora cuentan los seguidores y los likes. Y al músico que tiene millones de descargas le toman el pelo porque estas plataformas, estas empresas fantasma que nadie sabe donde están, le pagan una miseria, una limosna, por su trabajo. Yo me agarro al disco junto con otros cuatro locos. 

¿Qué disco es capaz de sentarse a escuchar de principio a fin y siempre le quedan ganas de repetir?

La cara oculta de la luna, de Pink Floyd; The river, de Springsteen o cualquiera de Triana.  

¿Dónde se encuentra la inspiración Manolo García? ¿Le condicionan los hechos del día a día?

Mi proceso creativo es un escape de este sinsentido que nos rodea día a día. El sistema nos tiene oprimidos en cuanto a angustia o libertades. Yo compongo huyendo de esas sensaciones para ser libre, para huir de esa angustia. Es mi forma de defenderme. No busco mandar mensajes ni adocrinar, sino buscar el amor a la vida en el arte, la pintura y las canciones. Mis posturas vitales han quedado claras a lo largo de mis canciones. 

Si la Tierra está como está y Marte no le vale, ¿habrá que buscarse otro planeta?

No. Toca conseguir que esto mejore. 

¿Y cómo le ha influido la pandemia a la hora de componer o trabajar?

Ha dado la posibilidad de estar más encerrado en uno mismo. Cantar y hacer canciones ha sido una forma muy sanadora de afrontarlo. 

Por fin los conciertos se parecen bastante a lo que conocíamos antes de 2020. Usted como artista, ¿qué sensaciones percibe en esta “nueva normalidad” en los escenarios?

La gente acude con muchas ganas. Igual o más que antes. La respuesta está siendo muy bonita para los artistas. La gente acude a los conciertos con un excelente ánimo, con la sonrisa puesta. 

Usted no se baja de un escenario sin interpretar…

Pájaros de barro

¿Es su talismán o la canta porque sabe que se la van a pedir?

La canto con sumo agrado. En cada gira siempre hacemos un repaso a temas anteriores porque no reniego de ninguna canción, son mi pequeño patrimonio emocional. Algunas calan más, perduran más y se tocan más aunque se puedan hacer revisiones en el formato, los arreglos, tiempos… En cierto modo se reinventan. 

¿Qué espera de Algeciras este sábado?

De los amigos de Algeciras y del Campo de Gibraltar espero alegría y entusiasmo por la música. Es un territorio alegre, es el recuerdo que siempre tengo de la gente de Cádiz.  

Fuente: EuropaSur – A. Rodriguez – ENLACE

X