«En cada disco buscas una vía nueva»

La Plaza de Toros de Albacete acoge hoy 27/8/22, a las 22 horas, uno de los conciertos de la temporada con Manolo García que regresa en su Gira 22 con dos nuevos trabajos, Mi vida en Marte y Desatinos Desplumados.

La Plaza de Toros de Albacete acoge hoy, a las 22 horas, uno de los conciertos de la temporada con Manolo García que regresa en su Gira 22 con dos nuevos trabajos, Mi vida en Marte y Desatinos Desplumados. El músico comentó a La Tribuna de Albacete sus sensaciones ante esta cita y la publicación de estas nuevas joyas del pop-rock.  

Actuará hoy en Albacete. Prácticamente, viene a su casa, para ofrecer ese concierto en la Plaza de Toros.

Sí, yo estoy dividido, tengo el corazón partío, como decía Alejandro. Soy catalán, pero claro tengo mi vivencia también importante en la Sierra de la provincia, tengo mucha familia y conocidos y para mí es una alegría volver, adoro Cataluña y adoro Albacete, es así de sencillo. Vas a ciudades que te gustan, voy al norte al sur, pero claro Albacete es un punto y aparte, muy aparte. Me siento muy en casa, como cuando toco en Barcelona, para entendernos. 

¿Por qué dos discos en un año?

Porque ha habido tiempo. Al estar confinados meses, por todo el lío de la pandemia, tienes más tiempo. Cuanto más vida social haces, menos tiempo tienes para trabajar en lo tuyo. Es como el que va en un autobús, lleva un libro y le gusta, va a leer. Estábamos confinados y es se sumó a que tenías ganas, lógicamente. Por muy confinado que estés, si no tienes ganas, puedes estar en el balcón, viendo pasar las golondrinas. Bueno, ha habido tiempo y he podido hacer más canciones, porque me apetecía.  

Nada menos que 27 más una.

Bueno, hice el primer disco y bien, pero en el último momento pensé que tenía tiempo de hacer otro disco y me apetecía y me puse con el siguiente, tenía ya algunas ideas grabadas, las recuperé, me gustaron, y compuse otras cuantas, seis o siete. Ha dado resultado, lo he pasado muy bien y, por lo que me llega, los discos han gustado. Aún se puede hablar de discos pero ya estamos en el vagón de cola, disco, CD, todo está ahí en las plataformas, me da un poco igual. Yo hago las canciones con la pretensión de que las disfruten. Lo he pasado muy bien haciéndolas, y cuanto más tengamos, más posibilidades de felicidad para el que las disfruta. Yo nunca he sido una persona de hacer un disco con 10 canciones y cortar; me gusta dar más. 

Sus canciones enganchan. ¿Cuál es el secreto para no dejar a nadie indiferente, si lo hay?

No hay secreto ni fórmula, es algo que viene dado; la fórmula es la vida que te toca. Hay excelentes ebanistas o pilotos de avión, por ejemplo, bueno, en música hay gente que está tocada por la varita, no sé muy bien que explicación dar, te llega, es un pulso, un latido y hay personas capacitadas para hacer una melodía bonita y un texto. ¿Cómo hizo Serrat Mediterráneo?, seguro que ni él lo sabe, hizo una obra de arte, una joya, un texto maravilloso, que llega a todo el mundo. ¿Cuál es la fórmula?, tener los ojos abiertos y evidentemente, tener una capacidad. Bueno, yo hago canciones, no hay ningún secreto, ni hay plantilla, es una magia que es ajena a mí, me he encontrado con esto, me gusta y ya que tengo esta facilidad para hacer canciones, que pueden gustar más o menos, sigo ahí con toda la ilusión y ganas trabajar, porque es un placer. No hay secreto, cuanto más sepas mejor, pero al final está la intuición, un instinto creador salvaje, es algo etéreo, no tiene corporeidad. De repente te roza una melodía, un texto.

Tres formas distintas de trabajar en estos proyectos. 

Sí, tres formas distintas. A veces trabajando solo con un músico, con la canción ya muy clara y compuesta.  Es muy divertida la diversidad, no hay una única manera de trabajar y disfrutar de tu profesión. En cada  disco buscas una vía nueva, para no aburrirte y aburrir a los demás, para no estancarte con fórmulas ya manidas y autoplagiarte. 

¿Hay que plantearse en música siempre nuevos retos?

Claro, la vida es un reto. Cuando empiezas a aburrirte, cuando entras en una rutina, en cualquier panorama de tu vida, en cualquier pasaje, vas a menos y claro que buscas diversidad, diversión. El cazador prehistórico era feliz, nunca seguía la misma ruta, las piezas, la caza se movía, la estación del año era cambiante. Pienso que el ser humano, cuando se hizo sedentario y se inventó la propiedad privada, empeoró bastante en calidad de vida, es una intuición mía. Cuando la gente se movía y no vivía en la rutina y en el día a día igual, con algún invento como Navidad, vacaciones para salir de la rutina, cuando el ser humano era nómada, cazador, estaba contento haciendo cosas diferentes. 

Después del Grammy con Geometría del rayo, otros dos trabajos que son número uno, Mi vida en Marte y Desatinos Desplumados. ¿Son importantes los premios?

Primero, a nadie le amarga un dulce, por supuesto, pero cuando trabajas, es mi punto de vista personal, nunca piensas en hacer un disco para que te den no se qué premios. Yo soy feliz haciendo canciones y cuando el disco llega a la gente, gusta más o menos, pero se ha ido de tus manos, es de ellos, luego, hay un entramado profesional, de compañías de discos, que buscan unas ventas. Claro, los discos se venden, aunque ahora lo bajes, lo tengan en los móviles o estén en plataformas, hay unos líos  que los músicos no controlamos un pijo. Yo no pido que me nominen, ni he ido a ningún sitio a nada; lo único que pido es que la vida me de canciones, conciertos y seguir con ganas de componer, cantar, pintar, ese es mi premio, luego, si me dicen que tengo que ir a Los Ángeles a recoger un premio o a Las Vegas, estupendo, si te dan un Grammy, doy las gracias, pero no hago discos para que me den un Grammy, los premios no me hacen feliz, me hace feliz la gente y la música. El premio es cuando me dicen que lo han pasado muy bien en el último concierto; sin duda es una buena noticia que te premien, pero no estoy loco por eso; mi objetivo en la vida no es ese.  

De paso, pintura y fotografía. 

Últimamente estoy pintando más, nunca lo he dejado y siempre he suspirado por hacer exposiciones; siempre he intentado tirar la caña al Museo de Albacete, pero nada, no me quieren, no pasa nada; el Museo Antonio Pérez de Cuenca, nada. Siempre hay ganas de colgar los cuadros y que la gente acuda y cada año hago, mínimo, una exposición, en Granada, Málaga, Valencia, voy haciendo cosas que me gustan y es muy importante el contacto con la gente.

Fuente: La Tribuna de Albacete – Antonio Díaz – ENLACE

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