Manolo García y sus mundos soñados

‘POETAS DESAFECTOS, EXCÉNTRICOS REMEROS’ | RESEÑA

  • El cantante barcelonés inaugura su primera exposición en el centro cultural de Armilla donde exhibe 60 obras de reciente creación
  • El artista recalará este viernes con su gira Acústico, acústico, en el Palacio de Congresos, cuyas entradas están agotadas desde hace semanas

En la casa de Manolo García no había lugar para el arte ni el conocimiento. Nació en el seno de una familia de humildes labradores. Sin embargo, el cantante de Poblenou siempre tuvo clara su vocación. A excepción de su abuelo paterno, al que le contaron sus tías que tenía una bonita voz, él era el único en la familia con ese tipo de inquietudes. Un día cogió a su padre por banda y le dijo: «Yo no voy a trabajar en la fábrica. Voy a ser músico y a pintar«. Y así ha sido desde que a los 14 años se subió a un escenario. El artista catalán tampoco ha parado de pintar, una faceta que nunca ha dejado de cultivar y que muchos de sus seguidores conocen por las portadas de algunos de sus discos, que él mismo diseña.

García inauguró ayer su primera exposición en el Museo Etnográfico de Armilla, ubicado en la Casa señorial García de Viedma, donde exhibe 60 obras de reciente creación entre cuadros, dibujos y esculturas. Una paleta de vivos colores, lo rural, el humor grotesco y el surrealismo se abrazan en Poetas desafectos, excéntricos remeros. «Pinto por una necesidad intrínseca, vital, muy poderosa. En el instituto el profesor de matemática daba clases y yo dibujaba. Me interesaba el mundo de los sueños. Pintar y soñar. Pintar es volar, es viajar, es ser libre. Desde crío he tenido la noción clara de que lo más me interesa en la vida es la libertad, que es lo que menos tenemos en nuestras sociedades tras una aparente organización social democrática y libre. Es un engaño», señaló el cantante.PUBLICIDAD

inRead invented by Teads

La alcaldesa de Armilla,  Loli Cañavate, y el cantante posan junto a 'Día feliz'.
La alcaldesa de Armilla, Loli Cañavate, y el cantante posan junto a ‘Día feliz’. / CARLOS GIL

Las obras de arte de García definen a la perfección el carácter de su autor. «Hay un punto surrealista siempre en mí, un amor por el color. No tengo una paleta triste, sino bastante luminosa porque soy alegre. También soy una persona que le busca el humor a todo y la ironía a ciertos momentos graves», explicó. En su pintura, dijo, «hay una búsqueda de mundos nuevos». Basta con ver piezas como Alma materHuyendo de la esclavitud o Insaciable ser, cuadros protagonizados por animales antropomórficos donde en muchas ocasiones los títulos aluden a una reflexión en torno a la condición humana.

Entre las influencias pictóricas de García se encuentran «muchos ismos», precisó. «El impresionismo, el surrealismo y el dadaísmo me encantan. Hago lo que puedo. Busco un camino propio dentro de que tenemos mil influencias. Cualquier creador, y más en el siglo XXI, ha visto, oído y saboreado tanto arte que tiene influencias por todos lados«, razonó el artista, que confesó no poder pintar si no suena música en su tocadiscos -y a poder ser de Bob Dylan, Creedence, Triana, Camarón o de los 70-.

arios de sus dibujos a lápiz, de inspiración daliniana, realizados durante la gira de 'Geometría del rayo'.
arios de sus dibujos a lápiz, de inspiración daliniana, realizados durante la gira de ‘Geometría del rayo’. / CARLOS GIL

Una de las partes más interesantes de la exposición se corresponde con sus 25 dibujos a lápiz sobre papel, que elaboró en sus ratos libres durante la gira de Geometría del rayo en 2018. «Al volver del concierto como no puedo dormir me pongo a dibujar de madrugada o a veces antes de irme al concierto porque estoy nervioso. Y me relajo así. Todo está dibujado en hoteles. Es una responsabilidad enorme hacer felices a 3.000 personas», relató. Este viernes, el músico recalará con su gira Acústico, acústico, en el Palacio de Congresos. Las entradas están agotadas.

Un alegato contra la modernidad

Otra pata de la muestra es el conjunto de ocho esculturas de madera, hierro y materiales reciclados, definidas por él mismo como «seres deshumanizados sufrientes ante el paisaje pervertido»; y tres banquetas de la casa de su abuelo que él ha pintado. «El ser humano vivía al hilo de esos elementos naturales. Desde que hemos empezado a fabricar otras materias, como el coche o el móvil, el ser humano ha perdido. Estas esculturas representan el pasado de donde venimos; y es un alegato contra la modernidad«, reconoció.

Una de las esculturas de Manolo García.
Una de las esculturas de Manolo García. / CARLOS GIL

Horario de visitas

De martes a viernes

De 17:00 a 21:00.

Sábados

De 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00.

Domingos

De 11 a 14:00.

Su defensa de lo rural, de la naturaleza, la representa también a través de sus cuadros y de sus acciones. «A partir de la revolución industrial se trabaja de espaldas a la naturaleza. No se hace ascos al deterioro, a machacar el planeta en beneficio dudoso humano. Por lo menos desmesurado. Mi amor por la naturaleza esta ahí. Mi dolor por ver cómo año año se aceleran los acontecimientos, me refiero al cambio climático. No soy catastrofista. La cosa es urgente. Cuando escuchas hablar a Greta Thunberg es sensato, no dice otra cosa que no dicen los científicos«, denunció.

«Dan ganas de llorar al ver las imágenes de Barcelona»

Durante la presentación junto a la alcaldesa de Armilla, Loli Cañavate, un periodista le preguntó por la situación en Cataluña. «Es una cuestión política. De esos polvos llegan estos lodos. Alguien dijo que para que las personas no tengan que enfrentarse, enfrentad las ideas. Que los políticos enfrenten sus ideas. Quizá no nos pongamos de acuerdo en un día o en un año. Pero vamos a confrontar nuestras ideas políticamente para que la gente, que no tiene culpa de nada, no se tenga que enfrentar en las calles. ¿Qué siento al ver las imágenes de Barcelona? Mucha pena. Dan ganas de llorar», admitió.

Un collage sobre tela titulado 'Fósforos del fútbol ante el cambio climático'.
Un collage sobre tela titulado ‘Fósforos del fútbol ante el cambio climático’. / CARLOS GIL

¿Qué pócima secreta utiliza para estar tan activo? «Mi abuelo decía: «Ocho horas para trabajar, ocho horas para dormir y ocho horas para vivir por ahí como puedas». Si tengo que estar todo el día contestando mensajes de WhatsApp no voy a poder pintar. Tengo que elegir. Quiero pintar. Si tengo que dedicar mis horas al cotilleo cósmico no voy a estar en mí. Ni voy a poder regalarme nada a mí mismo. Si voy a estar recibiendo chistes burdos espantosos prefiero estar leyendo a Faulkner, a Garcilaso, a Lope de Vega, a Cervantes. Quiero escuchar a personas sabias. Leer a Borges. Mi tiempo es oro y no puedo malgastarlo en chorradas«, respondió orgulloso.

Antes que contestar a mensajes en WhatsApp o dedicar tiempo al cotilleo cósmico, García prefiere leer a los clásicos, pintar mundos soñados y hacer música, «una posibilidad de ser libre, de que la mañana sea tuya, y no de Pedro Sánchez, de Podemos o de la sequía«.

Fuente: Granada Hoy – Isabel Vargas – Fotos Carlos Gil – ENLACE

X