Antonio Fidel (Sergio Makaroff, Los Rápidos, Los Burros, El Último de la Fila, Manolo García, etc.), el sueño cumplido

Antonio Fidel Madrid nace en 1957 en el cartagenero Barrio de la Concepción, el mismo año en que abre sus puertas la librería Athenas, un auténtico centro de cultura, creación de los hermanos Francisco y Alberto Colao. Antonio Fidel González, padre de nuestro protagonista, entra a formar parte de un equipo en el que cada uno de estos tres emprendedores gestionará áreas distintas. El oficio del padre permitirá al niño vivir inmerso en una peculiar micro-sociedad, conociendo la animada actividad de una trastienda en la que entraban y salían, sin horario prestablecido, toda una galería de personajes que daban al local un aire risueño, entre los que se encontraban Antonio Piñana, Vicente Ros, Enrique Navarro, Ramón Alonso Luzzy, Eduardo Cañabate, Asensio Sáez, Ginés Jorquera, Génesis García o el grupo de troveros del momento.

Se vendían libros de todo tipo pero destacamos la célebre colección de historia local Almarjal y las dedicadas a filosofía y teología, al cuidado del propio Alberto. Pero también obras de arte, discos, tocadiscos e incluso, cree recordar Antonio, que en algún momento televisores. Era costumbre que el cliente probase la mercancía antes de adquirirla, por eso en uno de aquellos aparatos se pinchaba el disco. De esta manera el pequeño Antonio se empapaba de música clásica, flamenco y pop, conformando así un patrimonio musical en unos tiempos que aceleraban el consumo de las masas, la industrialización de la cultura, impensable sin la revolución tecnológica. Según Walter Benjamin, la era de la reproducción.

Librero en Athenas

El músico del Barrio de la Concepción lleva más de setenta discos editados, muchos de ellos con Manolo García

Con el fallecimiento de los hermanos Colao la librería quedó 25 años bajo la gestión de su padre, hasta su jubilación en 1983, regentándola transitoriamente su madre hasta que él asumió el mando hasta el cierre. Aquella crisis del libro forzó la bajada de persiana de un alto número de librerías. Ahora te venden el ‘best seller’ en el aeropuerto, la gasolinera o te lo envían por correo. Otros leen en una pantalla, cuando pierde terreno la palabra impresa frente a la imagen y el autor derechos sobre su obra.

Siendo Alberto Colao gestor cultural de la Caja de Ahorros del Sureste de España, supo que Antoñito, a sus 15 años, andaba metido en Nebulosa, una banda de rock progresivo. Le propuso que actuasen en el salón de actos de la citada institución, demostrando don Alberto, una vez más, que le gustaba salirse de la línea trazada. Todos pudieron contemplar un auditorio rebosante de jóvenes rockeros, algo insólito hasta el momento por cuanto la Caja programaba conferencias, conciertos de clásica, veladas de trovos y actuaciones de masas corales. En aquel tiempo primigenio Antonio admiraba a Pepe ‘El Botas’, la referencia de la música pop-rock en la ciudad, por eso en el instituto le llamaban Antonio ‘El Chancletas’.

Una nueva aventura comienza en 1979 con el sueño de crear una comuna en el bosque de Las Fonts de Tarrasa. Se trataba de una decena de utópicos, entre los que se encontraban él y su novia, Paquito Martín, José Luis Llamas, Diego Jódar y Mariano Norte. La aventura concluyó a los nueve meses, decidiendo una fracción de ellos el retorno a Cartagena para abrir la sala Arlequín, núcleo fundador del exitoso Festival de Jazz, que nace humildemente en 1980.

Antonio sobrevivió junto a su novia en Barcelona gracias a que fueron acogidos en el piso de un matrimonio argentino exiliado, él había sido profesor de Sociología en la Universidad de Buenos Aires y ella maestra de escuela. Esta experiencia le ha dado la verdadera dimensión del fenómeno migratorio: la vivencia de abandonar tu tierra porque no te ofrece lo que buscas hace valorar ahora los padecimientos de otros por las mismas causas.

Durante un tiempo, junto a su amigo Mariano, acompañó con la guitarra a unos artistas de marionetas por el barrio Gótico barcelonés. De manera casual le proponen en mitad de la rúa probar fortuna en un casting para un grupo del cantante argentino Sergio Makaroff. Se dirige al lugar indicado para la prueba, encontrándose con Manolo García. Será aceptado por todos, grabando la que sería su primera obra. Al poco tiempo constituyen Los Rápidos, fichando por la discográfica EMI. Luego se harán llamar Los Burros, hasta desembocar en El Último de la Fila.

El Último de la Fila

Su experiencia musical le ha permitido compartir cartel con grandes de la música como Camarón y Ketama en Nueva York, Sting, Bruce Springsteen, Freddie Mercury y Montserrat Caballé. Con Ringo Star, Elton John y Ursula Andress coincidió en una cena de gala. La mayor convocatoria lograda junto a sus amigos de El Último de la Fila fue reunir a 250.000 espectadores en un concierto celebrado en Montjuic, según la estimación de la Guardia Urbana de Barcelona. Toda una gesta.

Manolo García acaba de ganar estos días un Grammy por su último trabajo en el que toma parte Antonio, como bien dice él: «¡Tengo un micro Grammy!». Pero lo mejor de todo es que sus grandes amigos y los momentos más entrañables están vinculados a la música. Tiene previsto su segundo disco en solitario, acompañado entre otros por los cartageneros Fernando Rubio y Carlos Campoy. El primer álbum llevó por título ‘Canciones del otro lado’.

Desde jovencito su sueño fue grabar un disco, a lo largo de toda su vida, deseo superado largamente porque actualmente no sabría cifrar si son setenta u ochenta los editados. No lleva ya la cuenta de los sueños, inalcanzables en otro tiempo, que ha ido cumpliendo por el camino, no sin dificultad.

Bromea Antonio: «No está nada mal para un chico nacido en Quitapellejos». Y que vive en Tallante, apunta este escribidor.

Fuente: La Verdad – José Sanchez – Foto Pablo Sanchez – ENLACE

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