«Soy una persona normal que hace vida de barrio»

Manolo García inauguró ayer en Pola de Siero una exposición pictórica con 45 cuadros y 30 fotografías y ya prepara nuevo disco.
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Es hijo de un obrero metalúrgico y siempre ha estado «a pie de calle». Aunque triunfa en los escenarios con su poesía hecha música, no se le ha subido el éxito a la cabeza. Esa inquietud por mantener viva la llama social es la que le hace ser tan cercano y afable. Ayer lo demostró en Pola de Siero donde, hasta el próximo día 20 de marzo, en la Casa de Cultura, mostrará su otra faceta artística: 46 pinturas y 30 fotografías que ha realizado en los momentos en los que deja a un lado su guitarra para coger un lienzo, «mancharlo», «hacer fondo» y empezar el boceto. Y siempre lleva a mano su cámara de fotos.

-Hoy (por ayer) murió Paco de Lucía. ¿Qué ha representado para usted su música?
-He admirado su obra y su música. Es una gran pérdida de talla internacional. Ha combinado el jazz y el blues y es uno de esos músicos que se da cada cien años, como Camarón de la Isla.

-¿Qué aporta su música?
-No voy a ser objetivo. Puedes intentar aportar sinceridad y honestidad. Yo intento que mi sentir llegue directo a los demás, sin artificio, probando sonidos o integrándolos a mi manera. Es una pretensión lírica. Pretendo ser un poeta y dejar una impronta personal con una mirada surrealista, abstracta y humanística.

-¿Cómo le vienen las musas?
-Soy una persona muy normal que hace una vida de barrio. Voy al cine, pinto, oigo música…Me ha pasado alguna vez que me he acostado a las once de la noche y a las dos de la madrugada me he levantado para apuntar una idea que me ha llegado de repente y al día siguiente miro los acordes a ver si tiene sentido. Soy músico de oído. Hago unas notas con mi grabadora y cualquier detalle me sirve de inspiración. Soy observador; me gusta mucho callejear y hablar con todo el mundo de todo.

-¿Se rige por alguna máxima?
-Sí. La de que la avaricia rompe el saco. No soy ambicioso y busco una tarde de sol. Esos momentos álgidos, que no hay tantos en la vida, donde uno se siente bien.

-¿El color de sus pinturas depende de su estado de ánimo?
-Pienso que en el fondo sí. Veo etapas de más placidez y hay una explicación. El ritual es placentero. Cuando empiezo con los pinceles me abstraigo del planeta en un país mental. Cojo la tela en blanco y, como decimos los que pintamos, lo primero que hacemos es manchar, hacer fondo y un boceto. El tiempo en ese momento no existe.

-¿En su casa escucha su música?
-No, yo creo que ya tengo bastante cuando compongo y arreglo; si no sería enfermizo. Escucho otro tipo de música como a Pink Floyd, por ejemplo.

-¿Alguna vez se ha olvidado de la letra de una canción en plena actuación? ¿Cómo se sale airoso del apuro?
-Claro que sí. En alguna gira se me ha olvidado alguna letra antigua y alguno de los músicos me ha dicho una palabra y ya enseguida he empezado a recordar. Tampoco tengo problema en decirlo. Una vez me pasó, me aplaudieron y seguí cantando con naturalidad.

-¿Qué le inspiraría el Principado para un cuadro?
-Me inspira lo rural. Me fascina el verde. El contraste. Les vaques en el prao. La primera vez que vine a Asturias venía de un tema hippie de autogestión, de economía familiar de subsistencia y de no dependencia de las multinacionales y eso me gusta mucho. También me interesa mucho que hay gente combativa, minera, de astilleros… Mi padre era obrero metalúrgico y ese orgullo de clase se tiene. Hay que tener conciencia de que no es viable que 16 millones de personas trabajen para mantener a 40. Tiene que haber una vida digna para todos y facilitar los medios. No pueden poner palos en las ruedas. ¿Cómo puede ser que no haya para sobrevivir? ¿Pero qué es esto? Es absolutamente inmoral.

-Se aprecia que es muy combativo también con los políticos.
-Sí. Me molesta que se critique a Maribel Verdú o a Javier Bardem, por ejemplo, porque pueden tener una carrera exitosa o dinero pero también pueden seguir teniendo conciencia de clase y equidad. ¿Cómo se les puede criticar? ¿Acaso los que les critican saben en qué emplean su dinero y si lo donan? Este sistema es aberrante. Ya lo pensaba con 15 años. Los políticos no están a pie de calle. Pero vamos a hablar de otro tema que este me pone de muy mal humor y apenas hemos hablado de la exposición (risas). Traigo a Asturias 45 cuadros y 30 fotografías de material hecho en los últimos 4 ó 5 años. También estoy trabajando en los temas de mi próximo disco.

-Ya no habrá preguntas originales ante tanta entrevista…
-A mí no me molesta. La promoción de una gira o exposición va en beneficio del autor y aunque no es la parte que más me fascina, estoy agradecido por el interés que muestran tanto los fans como la prensa.

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