El Ultimo De La Fila ataca de nuevo – Popular 1, 1995

Entrevista en la revista Popular-1 de Agosto 1995, coincidiendo con la salida al mercado de “La Rebelión de los Hombres Rana”: «Lo nuestro ha sido un camino bastante ameno. Desde el año 81 llevamos grabando discos y desde entonces, cada dos o tres años hay uno nuevo. Hay un centenar de canciones en las que hemos ido dejando nuestras horas, nuestros días, nuestros años, con todas las ganas del mundo; así que de algún modo, eso es nuestro diario de a bordo. Hemos contado a la gente nuestras cosas en música; hemos compartido y nos hemos ganado la vida con esto. Es como un cuento de hadas: De cada quinientos, a uno le sale. Y nos ha salido. Yo de pequeño quería ser músico, no quería ser ejecutivo de una compañía discográfica. Quería estar en la parte de aquí, no en la de allá -con respeto a todo el mundo-, pues yo tenía muy claro que quería componer, cantar, entrar en el estudio y grabar; discutir si esta batería va así o va asá, si aquí va un bombo o no… Quimi quería lo mismo y lo hemos conseguido».

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«Ahora estamos en un punto dulce. La gente ha ido conociendo poco a poco nuestro trabajo y para ello hemos trabajado duro, con muchas ganas, y hemos tenido suerte de que mucha gente ha visto nuestro buen humor y ganas en el trabajo. Se ha ido sumando mucha gente a ello, que a lo largo de estos años nos ha ayudado muchísimo. Finalmente, tras dos años, volvemos a tocar que es el deseo más grande de un músico. Grabar y tocar en directo y ésa es la razón pon la que los grandes carcamales de la música -y entre ellos me incluyo- siguen ahí: porque no era mentira, no estaban allí para una pose, ni para ligar, ni para tener un sueldo estupendo. Estaban allí porque eran músicos. Y les va mejor o peor, pero siguen. Y te hablo de gente de aquí y de allá. Porque la música es un bálsamo, amigo. La música es alegría, es tristeza, y estás allí para hacer y oír música. Entonces, serás viejo, serás joven; te dirán vete; te dirán quédate; te dirán ven, no te vayas… Pero es igual, pasas de todo, tú tocas, y el trabucazo te lo llevas en las ventas ante veinte mil personas o en el bar de la esquina con unos colegas tocando la guitarra, porque la música es un bálsamo».

Así resume Manolo García la trayectoria de este singular grupo de Barcelona. Primero, con Manolo al frente y con Antonio Fidel y José Luis Pérez entre otros, fueron Los Rápidos; después, Los Burros, cuando, tras unos cambios de formación se incorporó el guitarrista Quimi Portet; y finalmente se dieron a conocer masivamente como El Ultimo de la Fila. Son once años bajo tal nombre y seis Lps ya, siete con el que aparece por estas fechas en el mercado. Su título, tan personal como los anteriores: «La rebelión de los hombres rana».

Hace poco, mantuvimos con el cantante una larga charla en la que habló abiertamente y en profundidad de él, de su grupo, de su música, y de cientos de cosas sobre las que tiene las ideas claras. Fue un placer hablar con él, una persona sincera y sencilla, alejada del divismo que rodea al mundo del rock, y que se merece respeto y admiración y todo lo que ha conseguido.

EL NUEVO DISCO

El disco está producido por Quimi Portet; lo ha mezclado David Tickle, que es la persona que co-produjo el anterior; y el disco está íntegramente hecho aquí en Cataluña, un poco en Barcelona y sobre todo en Gerona, Es un disco bastante familiar, en el sentido de que se ha hecho poco a poco; ha sido bastante largo pues prácticamente desde que acabó la gira del 93 empezamos a componer… ¿Con qué músicos habéis contado?

«Bueno, el equipo ha sido el de los últimos años, prácticamente es el mismo. Las bases prácticamente todas han sido hechas por Antonio Fidel y Juan Carlos García -bajo y batería respectivamente-; hay alguna guitarra eléctrica en un par de temas de José Luis Pérez; hay también un par o tres canciones de guitarra española de Pedro Javier González; hay teclados de Nacho, teclados de Quimi -bastantes-, yo a la voz y nada, creo que una pandereta por ahí que metí en un tema».

¿No te han vuelto a entrar ganas de tocar la batería?

«No, nunca más», responde tajantemente. «Me gustaba mucho, pero yo soy persona de decisiones.., en un momento de mi vida, después de muchos años siendo batería la vendí, con bastante pena por mi parte, y olvidé el asunto porque fríamente pensé que toda la vida iba a ser un batería mediocre, Intentaba cantar y ser batería y pensé que era mejor centrar energías en una sola cuestión, que era cantar -que me gustaba muchísimo- y componer y olvidar un poco lo de la batería, aunque como hobby lo podría hacer. Pero ya no lo he hecho ni como hobby, ni en el local de ensayo; nunca más he vuelto a comprar la batería, nunca más he vuelto a tocar la batería, Llegué a grabar un Lp como baterista, haciendo equipo con Antonio Fidel y José Luis Pérez, en la época del nacimiento de Los Rápidos.

Supongo que el trabajar más o menos con la misma gente desde hace tantos años (con Antonio Fidel, con José Luís Pérez…) tiene que ayudar mucho a la hora de sacar los temas y de grabarlos y preparar la gira. Me refiero a que, siendo El Ultimo de la Fila sólo dos, tú y Quimi. podría suponer que para cada disco o gira cogieseis a cuatro tios más y tuvieseis que conjuntar otra vez todo un grupo, con lo que ello conllevaría. Ahora os conocéis mucho y así es mucho más fácil.

«Hombre, digamos que facilita la labor y es mucho más cómodo, por lógica, y también es señal de que nos da resultado, Hay muchos sistemasay gente que opta por arriesgarse y coger gente nueva y meterse en este berengenal. Nosotros vamos a lo rápido y a lo seguro; lo que no nos gusta mucho es divagar: cuando tienes un tema lo que quieres es hacerlo y te gusta estar con gente que te interpreta las ideas y a quien tú conoces y de quien sabes posibilidades; lo que no puedes es pedirle a un músico siete cuando sabes que hará tres; en cambio, si le conoces y sabes que te hará tres y tú estás contento con esos tres, o al contrario, si sabes que podría hacerte siete pero tú con esos tres estás contento y él también pues…».

¿Crees que con otros músicos tal vez vuestros temas no tendrían la misma personalidad o bien la base ya la marcáis Quimi y tú?

«Exacto, no lo creo, porque básicamente el sello, la marca de la casa, la ponemos nosotros. Finalmente trabajas con un equipo pero tú seleccionas los sonidos, lo que se toca. Entonces, una cosa que haya tocado una persona de ese equipo, y que en un momento dado le ha gustado pero al cabo de tres horas no te guste o te guste menos, tienes la capacidad para cambiarlo, para volver a trabajarlo, O sea, finalmente la pincelada la das tú; dejamos puerta abierta a la gente que colabora, porque creemos que es muy sano que la gente se exprese y aporte, pero luego eres tú el que, con los colores que te han ido poniendo sobre la paleta, pinta el cuadro. Eso da una composición y un resultado plástico, si fuese un cuadro, muy concreto, y el autor eres tú, que eres el responsable del acabado final. Y estamos muy contentos con el colorido que tenemos y esa gente que da color a nuestras canciones, esos músicos de los que estamos hablando, pues hay un ‘feeling’ y hay una manera de entender que compartimos, y hay una buena onda pues interpretan lo que se quiere y nosotros conseguimos cosas muy bonitas: nos gusta cómo toca Antonio, nos gusta cómo toca Juan Carlos,… Entonces, si te gusta como toca alguien te motivas».

En cuanto al titulo, «La rebelión de los hombres rana»… siempre habeis sido muy dados a poner títulos, digamos, un poco raros. ¿Tiene alguna explicación o simplemente algo que se os ocurrió?

«Bueno, tiene algo que ver. Habría que ‘bucear’ en…», dice Manolo ocurrentemente y provocando unas carcajadas. «… en el tema del que se saca en parte esa frase, que es la tercera canción -que es ‘Vestido de hombre rana’-, y quizás habría que dirigir al oyente o al lector a esa canción y que él saque la conclusión que quiera».

De todos los títulos de vuestros discos, ¿cuál es el que más te gusta?

«¡Jo, qué difícil!».

A mí me gusta en particular el primero, «Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana», pues creo que es muy acertado.

«Hombre, a mi me gusta mucho el ‘Rebuznos de amor’ de Los Burros» dice riéndose.

Tras escuchar los temas que me has puesto antes me ha dado la impresión de que, excepto los dos primeros. en los que predominaba el ambiente de teclados, el resto eran más guitarreros, como recuperando vuestra faceta más rockera -dentro da la variedad lógica-, básicamente la de los primeros discos. ¿es así, son realmente más representativos del sonido del disco?

«Bueno, puede que sí. Tal vez en el primer tema que has oído haya una labor más de buceo, de búsqueda, de sumergirte en otras direcciones y ver que ves por ahí, también porque somos gente con bastantes trabajos a nuestras espaldas, bastantes Lps, bastantes canciones, y eso te da un bagaje que ya carga; como una mochila enorme con cosas y de la que a veces te apetece sacar algo, pero otras veces prefieres no meter la mano sino tirar para delante e intentar coger otra que a lo mejor no es la tuya. El músico, por naturaleza es investigador. Lo que yo no me imagino es a un músico que se tire toda la vida repitiendo la misma guitarra, los mismos sonidos.., El guitarrista más innovador, el Mark Knopfler de turno, que inventa un sonido, una forma de tocar, como J. J. Cale, probablemente cuando lleva tres Lps trabajando de J. J. Cale quiere ser Jacinto Martínez, y Jacinto Martínez, cuando lleva siete años de Jacinto Martínez quiere ser el bombero torero. A nosotros nos pasa igual: quieres entretenerte, divertirte, investigar, sacar cosas nuevas… entonces, los teclados te dan muchas posibilidades también».

ROCK CON RAICES: UN DIFICIL CAMINO AL EXITO

¿Crees que habéis hecho un disco más intimo u oscuro que los anteriores?

«Por ejemplo es más íntimo que el anterior. Se aprecia a la primera escucha que es menos festivo… Sí, tú lo has dicho, es más íntimo, menos festivalero. El otro era como de bombilla de color y nuestro nuevo disco es azul de neón».

Lo digo porque se supone que en dos años te pueden ocurrir un montón de cosas quedan lugar a temas más oscuros, otros más alegres… Pero parece que, por lo que he oído, todos tiran hacia este lado más oscuro.

«Sí. De hecho nosotros no somos el grupo de ‘El burro’. Esa espuela es una espuela que no nos gusta recibir por sistema; es una espuela que nos pusimos y nos gustó en un momento dado de nuestra carrera, pero no somos un grupo de singles. Ese fue un single en una historia de cien canciones de Quimi o mías en quince años. Entonces, lo que no queríamos era intentar un ‘Burro II Parte’; ese fue un tema que salió y punto. Este disco es diferente, no tiene nada que ver, y si alguien busca una canción similar no la va a encontrar, aunque podíamos haberla hecho porque es bastante sencillo de hacer el copiarte a ti mismo, pero es malsano, es enfermizo el intentar sacarle más punta al lápiz de la que se le puede sacar».

Ya que tengo la oportunidad, te diré que personalmente me alegro de que no lo volváis a hacer porque no me gusta nada el tema, le tengo una manía increíble.

«Ya, pero tampoco lo hicimos con un afán de vender más. Esto ya sé que puede sonar falso, ‘Ah, pues lo dice pero no es así’. Es así; la prueba está en que después de veintisiete mil años de discos, de giras, de conciertos, somos un grupo bastante rockero en directo -dentro de nuestras limitaciones, pues somos de una dureza limitada-, somos más enfáticos, más apasionados en directo que en disco, y este tema nada más lejos. Pero está hecho con todo el cachondeo y la alegría del mundo. Lo sacamos porque nos pareció cachondo y nos gustaba. Pero no quiere decir que cojamos el camino… si hay dos caminos por ahí, siempre elegimos el más estrambótico, está demostrado. De hecho, si tú analizas el tema musicalmente es un tema casi salsero: le añades los ritmos adecuados, lo haces arreglar por un señor que entienda de merengues, le pones unas trompetas al uso, unas percusiones al uso, unos cencerros en su sitio y el tema es salsero. Y nosotros huimos de eso; precisamente dejamos una batería, una voz… Lo hicimos porque nos hacía gracia hacerlo. Entonces te mueves en un terreno que va del sentido del humor particular que tenemos Quimi y yo y de la forma de entender este asunto de la música moderna (rockera, popular, pop y tal) a lo que es tu trabajo profesional y que le gusta -profesional es la parte de ir en autobús nueve horas para llegar a Salamanca, subirte al escenario y ver que aquellos focos no van y aquello no funciona bien…- te mueves de un lado a otro e intentas hacerlo lo mejor posible. Aquello salió así y puede que, probablemente, pasado mañana vuelva a salir otro así, porque somos los autores. Pero esta vez no nos ha salido y no hay ningún tipo de problema, al contrario, perfecto»

Vosotros siempre habéis tenido una personalidad propia y habéis mezclado elementos del rock con elementos autóctonos como el flamenco. Creo que, junto con Radio Futura, se os podía calificar de grupo de «rock con raíces» y no es una cosa que se acostumbre a ver por aquí: un grupo de rock hace rock y un grupo de salsa hace eso. Vosotros lo habéis mezclado todo con bastante buen criterio y buen resultado. producto de muchas influencias.

«Sí. Hombre, si algún pequeño mérito tenemos, y en el caso mío de una manera bastante fiera, es que yo he admirado igual a un grupo extranjero que a un grupo de aquí. Yo he sido tan de grupos de aquí y me lo he pasado en grande viendo por ejemplo a Carlos Santana, que es un señor mejicano que vive en Estados Unidos y que hace una mezcla de muchas cosas pero que finalmente tiene un sabor latino con unas gotas de rhythm’n’-blues, de rock… o a John Mayall, o a un señor que acaba de morir, Rory Gallagher, que es… un tío cañero, rhythm’n’blues… y también me lo he pasado igual de bien viendo a Triana, y yo los admiraba, temas como ‘Abre la puerta’, que me encantaba… Y de algún modo el mérito es ése, que no hemos hecho ascos a lo de aquí porque nos parecía que había gente con muy buena voluntad haciendo cosas muy simpáticas, como por ejemplo, si quieres, Los Brincos, que hacían temas que estaban muy bien: eran muy sencillos, un pop muy popular y muy simple, que no descubrían la sopa de ajo, con una influencia anglosajona clarísima, pero tenían la capacidad de decírtelo en tu lengua, de forma que tú lo entendías. Quizás esto es un pequeño mérito».

Me refería más bien, al mérito de sonar con una personalidad propia. Ahora, por ejemplo, salan los grupos de noise-pop y la mayoría suenan a lo mismo, son los Sonic Youth de aquí, o los Pixies… Supongo que tú valorarás más una personalidad determinada.

«Digamos que cada cajón tiene sus cosas. Creo que este tipo de bandas que buscan un sonido muy concreto, que admiran a una serie de grupos y que siguen una línea, son muy respetables. Cumplen un cometido y llenan a una gente, son muy accesibles y asequibles a una gente que está aquí y que tiene a estos grupos a la mano. Es una manera más modesta pero muy digna de hacer temas y que funciona. Yo he oído últimamente grupos que hacen cosas muy cañeras y bueno, que tienen pinceladas de allí; pero también nosotros las tenemos de aquí o de allá. Todo es permeable. Vivimos en una época de cambio, de comunicación total; a todas horas oyes, emites… un músico emite, otro oye, y a veces estás cogiendo una parte, normalmente sin darte cuenta, por puro placer. O sea, no me imagino a un músico fríamente cogiendo un grabador e intentando hacer algo igual o mejorado. Tú oyes una cosa y se te queda ahí en el subconsciente y luego tú tocas y ya está. Todos hemos chupado del rhythm’n’blues, y del blues, y del flamenco, y al que le ha gustado eso ha ido hacia allá y al que le ha gustado la sardana o la muñeira ha ido acullá. Todo es permeable y el hecho de que haya una serie de grupos de Gijón haciendo eso me parece muy bien; probablemente habrá una cantidad de gente a la que le parecerán muy bien los Pearl Jam, pero esto también está bien y ‘me gusta, me hablan en mi lengua o en bable o…’ Lo importante es la posibilidad de elegir; que haya una oferta. Lo más chungo es cuando hay cuatro cosas marcadas por las normas o la moda y de ahí no te puedes salir. ¡No!, cada uno que elija lo que quiera; el público es libre y el aficionado a la música elige».

UN POCO DE POLITICA Y CRITICA SOCIAL

Ahora os va a distribuir Chrysalis. Empezasteis con una independiente que era PDI, luego creasteis vuestro propio sello bajo la distribución da EMI, y ahora habéis cambiado a Chrysalis. ¿A qué se debe el cambio?

«Bueno, parte del equipo que estaba en EMI se ha ido a Chrysalis y como ya habíamos trabajado con ellos durante los dos discos anteriores, nos ha parecido oportuno continuar con el mismo equipo de personas -porque el resultado estaba muy bien-, que ahora se ha montado su propia historia».

Una pregunta un tanto obvia: ¿consideráis tan importantes la música como las letras?

«Sí. La letra es una carga muy fuerte y tú te puedes dar cuenta. Evidentemente hay para todos los gustos: hay compositores que no tienen interés en decir nada en las letras y lo encargan a terceros; hay autores de letras que no tienen ni idea de música pero que tienen interés en escribir; hay poetas… En la viña del señor hay de todo. Nosotros siempre hemos tenido un ‘mitad y mitad’: nos interesa mucho la música, muchísimo, cien por cien, pero nos interesa cien por cien el texto, porque es una carga, una bomba que tienes en las manos. La palabra es algo sagrado. Es un medio de comunicación, el medio más vital; la propia voz, el discurso de cada uno, y más cuando se trata de música pop o rock, tiene una carga. Algo tienes que decir y tienes que ser consecuente: puedes quejarte, puedes reirte, puedes ironizar… pero lo que no puedes es ser un pamplinas. Algo hay que decir y si no te apetece te dedicas a camionero. que también está muy bien y es dignísimo, y oyes la radio. O sea, si eres músico de pop o de rock te apetece decir cosas, por eso lo eres. En nuestro caso hay un interés absoluto en que cada cosa que digas quede ahí y que a ti te satisfaga, te parezca coherente y te quedes tranquilo: ‘He soltado esto y es lo que quería soltar’. Eso es muy importante».

De todas formas yo siempre he pensado que no es tanto en las letras como en la actitud o en la «palabrería» que acompaña a las canciones en un escenario cuando mostráis más vuestras ideas…

«Bueno, pues entonces muy mal, muy mal; aquí algo falla. Yo, soy el portavoz en esos momentos del grupo -el cantante es el que saluda, el que dice si está contento o no…-, y es un trámite de cortesía y educación. O sea, te diriges a personas que han acudido a tu concierto y que les gusta tu música y es por cortesía. Pero finalmente el mensaje, si es que lo hubiere -que tampoco queremos que lo haya-, está en las canciones, y nuestra forma de ver la vida y de pensar -buena o mala, mejor o peor- está en las letras, que son como la veleta en la que se ve la dirección de nuestro viento. Por lo demás, está claro que cuando hemos podido hemos echado unos cables a los grupos ecologistas, está claro que estamos compartiendo posturas, pero no más que eso».

Tal como yo lo veo. ahora que está de moda todo el tema de la ecología hay grupos que hablan de ello, pero realmente. el llevar a los de Greenpeace durante toda una gira como hicisteis vosotros demuestra una actitud.

«Bueno, esto es personal. Cada grupo decide cómo dirige el tema. Nosotros, en un momento dado, fuimos muy conscientes de que movíamos bastante gente. Somos un grupo ya muy veterano en la carretera, hemos dado la vuelta al Estado español muchísimas veces -yo me puedo preciar de que somos de la gente en activo que más noches ha pisado un escenario- y de alguna manera llegamos a pensar que nuestro poder de convocatoria se perdía en el viento».

PINTURA, TURISMO Y UN SINFÍN DE COSAS MAS

Hace unos años Quimi sacó un disco en solitario «Persones estranyes». ¿No te has planteado el hacer algo por tu cuenta?

«No. Aquello fue en un paréntesis, cuando yo me rompí una vértebra en un concierto, y estuvimos de descanso. A pesar de eso aún tuvimos energía para hacer una segunda entrega de Los Burros y el disco de Quimi. Luego, los acontecimientos nos han llevado ya vertiginosamente, aunque es cierto que hemos tenido entre disco y disco un par de años -que siempre han sido de trabajo, no de estar tumbado a la bartola-, y entonces ni lo ha dado el tiempo ni la necesidad. Yo me he sentido siempre satisfecho con lo que he hecho en el equipo y mientras esto dure…».

Tu por hobby te dedicas a la pintura.

«Eso si».

Has hecho alguna exposición. ¿Sigues con ello?

«Pues mira, he hecho cuatro desde el noventa y dos hasta ahora -la última hace poco en Segovia-, y si, voy haciéndolo porque es un pequeño refugio en donde yo me expreso en otra dirección»

¿Conoces a un rockero americano llamado John Mellencamp?

«¡Pero bueno, joder!», suelta sorprendido Manolo. «Cómo que si lo conozco; lo adoro. Tengo toda su discografía y me gusta hasta lo más malo».

Te lo digo porque el también pinta.

«Ah, no sabia que pintaba, no. Yo sé que ha dirigido una película».

¿La viste?

«No, no la pude ver».

Natural, yo tampoco. Duró solo una semana en cartelera…

«Por eso no la pude ver. Quería verla y cuando voy me dicen que ya no la ponen, ¡joder!».

Cambiando de tema. Hace unos años estuvisteis en el New Musical Seminar de Nueva York. Cuéntame algo de aquello. ¿Sirve para algo, realmente?

«No. Sirve para que ciertas personas y ciertos estamentos o asociaciones justifiquen un poco el movimiento de dinero, digamos… fondos culturales… pero en donde el más gordo se come al más chico, que pasa sin pena ni gloria, mientras el gordo se lleva la tajada, como siempre. Fue divertido a nivel anecdótico: vas a Nueva York y flipas como un enano. Tocamos en una discoteca en un barrio rarísimo, rodeado de alambradas y… Pero yo tuve otro placer mayor que ése, que fue el de ver a Camarón, a quien no había visto nunca, y lo vi allí y me gustó mucho».

¿Y a los americanos?

«¡Si es que no habla americanos!. Eran todo japoneses, turistas. Yo tengo un buen recuerdo pero por la parte turística. Por lo demás, para mi un escenario es un escenario. Ya te digo, sólo me acuerdo de que había muchos japoneses haciendo fotos y en plan ‘Olé España»‘ comenta ironizando sobre la situación.

También entrasteis en el Marquee londinense. ¿Habéis vuelto?

«No, sólo hemos estado una vez Había que hacerlo porque nos apetecía. Es un lugar mítico en el que ha nacido Bowie y gente histórica, así que lo hicimos por gusto.

Hablando del directo, ¿os gusta hacer versiones?

»Alguna vez sí, lo hemos hecho…«.

Pero no se os conoce por ser un grupo muy dado a las versiones, ¿no?

«No, no. En conciertos de El Ultimo de la Fila hacemos alguna versión de El Rey, o alguna ranchera o algo así, medio en broma medio en serio, para divertir a la gente… pero lo que son versiones de rock, en un concierto nuestro nunca. En algún festival, en alguna ocasión puntual en que nos han llamado para hacer alguna cosa más general con otras bandas, sí que hemos hecho alguna versión de los Who, de Zeppelin… Pero hace bastantes años, últimamente no».

Me acuerdo que una vez, para un festival del Diario Pop de Radio-3, os juntasteis con Radio Futura bajo el nombre común de Los Peatones e hicisteis unas cuantas versiones. ¿Habéis vueltos hacerlo en alguna otra ocasión, con ellos o con otro grupo?

«No, la verdad es que no. Aquello fue puntual. A nosotros, como a muchísimos grupos de aquí, hay una serie de emisoras -o personas, más que emisoras- que nos han ayudado, y de alguna manera nos gustaba ser agradecidos. Entonces montaron un festival en una época en que en Radio-3 tenían una serie de problemas (que aún siguen teniendo) y nos llamaron; hablamos con Radio Futura, pues según decían, teníamos ambos un punto en común, e hicimos una historia con algunos temas, Fue simpático pero nada más, fue para agradecer a la gente del Diario Pop el apoyo».

Allí tocasteis un tema de los Troggs…

«Sí, y ‘La noche del hawaiano’. Ahí toqué yo la batería»

El anterior disco se grabé en los Real World Studios de Peter Gabriel y fue producido por David Tickle. ¿Veis ventajas o no entre grabar fuera o aquí, con un productor de fuera o de aquí?

«Nosotros hamos pasado por todo el escalafón. De grabar en el estudio de la Señorita Pepis a grabar en uno de los mejores estudios del mundo y vuelta aquí en Cataluña. La maquinaria es igual, la hay buena en todas partes. Es cuestión de buena voluntad y horas, y de eliminar a los fantasmas de la profesión: si un señor no tiene ni idea de grabar rock, pues que no grabe, y los músicos han de echarlo. Pero yo creo que la gente que graba aquí actualmente graba de puta madre, y no lo digo con ánimo de coba, es una realidad y está claro. Te puede apetecer a nivel turístico pero yo creo que lo que hemos hecho aquí es dignísimo».

Tengo entendido que, de aquel disco, se han llegado a vender unas 700.000 copias, que es realmente una burrada. Creo que sólo vosotros y Mecano llegáis a estos niveles de ventas y que existe un gran abismo entre vuestras ventas -y las de los otros tres o cuatro grupos importantes- y las del resto. ¿No crees que está como muy desproporcionado el mercado en España?

«Hombre, si: Yo creo que sí, que el reparto tendría que ser más equitativo. A mi me va bien pero creo que sería mucho más atractivo para todos que hubiese un reparto, aunque para eso tendrían que cambiar muchas cosas. Yo no veo bien eso, igual que no veo bien muchas cosas en relación a la difusión de las bandas. Las ondas son libres, las televisiones son libres: ¿por qué yo no puedo montar una televisión, mientras no infrinja las normas, digamos, a nivel moral y mientras no haga barbaridades? Ese espíritu libertario o ‘freaky’ es cojonudo. Pero ahora todo el mundo va a lo establecido. Nosotros empezamos como la gente joven de ahora, hemos enganchado carteles, hemos tocado en bares, hemos cargado equipoemos hecho lo que hay que hacer. Lo que no puedes, si eres músico de rock, es comprarte el atuendo en la planta joven de Jorba Preciados; te compras cuatro pendientes porque quieres ser punkie, te haces una foto con una amiga tuya y vas a la compañía a que te lancen. ¡No chico! Dicen que el rock es una forma de vida: ¡pues tiene que serlo! Lo que no puedes es ser un pelele, colega. No puedes ser un muñeco. Hay que subir a guantazos y si tienes que caer, pues caes dando hostias. Lo que no puedes hacer es ni rendirte, ni darlo todo gratis, ni venderte, ni regalarte. El espíritu del rock tendría que volver y, de hecho, está volviendo porque mucha gente lo tiene crudo. Ante eso, unos se rinden, otros abandonan, pero otros cuantos lo tienen muy claro: ‘A mi me importa una mierda vuestros discos, vuestras ventas, vuestras campañas de promoción, vuestros vídeos… yo soy músico, tengo mi guitarra y quiero ir a tocar a los bares de mi ciudad y si no soy famoso que os den por ahí, paso en moto’. Creo que ése es el espíritu más sincero si quieres ser músico».

Ahora que dices todo esto me ha venido a la cabeza otra cosa. Tú que eres de aquí (de Cataluña) pero cantas en castellano y con éxito en toda España, ¿cómo ves la movida que hubo con el rock en catalán?

«Sencillamente creo que, por un lado, es muy correcto que una forma de expresión popular como el rock se exprese en la lengua de aquí, el catalán, y que haya una serie de público -catalanoparlante- que se identifica con esas letras que cuentan unos grupos que cantan en su propia lengua, la lengua en que ellos piensan y entienden. Luego, la calidad o no calidad, no la cuestiono ni es mi papel juzgarlo. Me parece correcto que cada uno cante en la lengua que quiera y que le escuchen los que quieran escucharle, y me parece necesario que cada uno se exprese como quiera. En cuanto a lo político o social del tema, igual que la ecología: es completamente neutra. Pues el rock es lo mismo… pero paso en moto. Sé que muchos músicos se han encontrado en el fregado sin comerlo ni beberlo, que son músicos de rock que tienen ganas de ganarse la vida dignísimamente con su trabajo, y lo demás es una gaita».

Fuente: Entrevista Popular Nº 1 (Agosto 1995) – FELIX ORTEGA

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