QP: La Noche del Galáctico ‘Dream Team’

QP_S_O_Vang_13Quimi Portet, Jaume Sisa y Joan Miquel Oliver abrieron el Mercat de Música de Vic con un concierto mágico.

Fue la noche de un dream team galáctico la que vivió ayer el Mercat de Música Viva de Vic en el concierto de apertura de su 25.ª edición. Un acontecimiento importante en tiempos cicateros con la música popular, género transversal por excelencia, que el director artístico del Mercat, Marc Lloret, y uno de sus predecesores, Ramon Muntaner, convirtieron en una velada única y quizás irrepetible. Porque Jaume Sisa, Quimi Portet y Joan Miquel Oliver materializaron en arte y sensibilidad (y humor) el sueño de compartir canciones y escenario. Lo hicieron en una escueta hora y cuarto en el Teatre L’Atlàntida de Vic –lleno de aficionados, profesionales y algún político –como el alcalde local, Josep Maria Vila d’Abadal, y el presidente de la Diputación de Barcelona, Salvador Esteve–, en donde interpretaron 15 composiciones propias, repartidas proporcionalmente como buenos hermanos.

No se trató de un repertorio para asegurar, es decir, repleto de aquellas canciones consideradas como grandes éxitos, sino de una selección de gusto personal en primer lugar y, después, de ciertas concesiones para con el público. Arrancó la noche con dos impecables relecturas de Paissatge amb anxova y Surfistes en càmera lenta, la primera de Portet y la segunda del también líder del grupo Antònia Font. Fue en el inicio del tercer corte –un Coristes i numismàtics (incluido en el álbum El més galàctic, de Sisa) cuando apareció entre cerradas ovaciones el citado cantautor, ataviado con pantalón, zapatos y camisa rojas, canotier y ganas de ejercer de maestro de ceremonias. Es decir, un papel que conoce y domina con estilo y dosificación; volvió a demostrarlo. Además, fueron algunas de sus canciones las que levantaron mayores dosis de emotividad entre los asistentes, algo también razonablemente lógico dada la amplitud de su trayectoria y, sencillamente, por la inmensa calidad de bastantes composiciones suyas.

El resto de las canciones que pudieron escucharse anoche fueron testimonio irrebatible de ese carácter único del concierto fiesta: la magnífica sintonía sonora e instrumental que demostraron a lo largo de todo el recital Oliver y Portet, gloriosos currantes que demostraron su condición de estrellas a su pesar; la química genuina y creíble desplegada entre ellos con un músico tan poliédrico como Sisa, y, finalmente, el importante trabajo musical desplegado con el diseño del repertorio y con la relectura de 12 de las 15canciones ofrecidas (los tres últimos bises fueron interpretados en solitario por cada uno de los oficiantes). Todo ello redundó en una ausencia absoluta de egos, en unas dosis de humor galáctico muy sucintas y en un énfasis en el objetivo principal de la velada: disfrutar de algunas canciones espléndidas y transmitir esa sensación a los presentes. Las sensaciones transmitidas durante la interpretación de La primera comunió (una de las cumbres de Sisa, que no cantó Qualsevol nit pot sortir el sol) ejemplarizaron con potencia ese objetivo.

Junto a la argamasa rítmica cocinada por el bajista Antonio Fidel y el batería, de Vic, Charly Oliver, el otro Oliver y Portet exhibieron excelente sintonía guitarrística–hermoso diálogo eléctrico en La Rambla, otra de las cimas de la noche–, numerosos momentos de generosidad artística entre ellos y una calidad técnica de elevado listón. La verdad es que el resultado fue tan satisfactorio por lo mágico del momento y la circunstancia que ante los más que posibles futuros conciertos del trío, uno se reafirma ante lo irrepetible de lo visto anoche.

En otro orden de cosas, en un comunicado hecho público ayer, el concierto de presentación del nuevo disco de Els Pets, L’Àrea petita, previsto para hoy, se ha suspendido por prescripción facultativa ante la “crisis de estrés” que padece el cantante del grupo, Lluís Gavaldà. La suspensión también afecta a los siguientes conciertos anunciados en Tarragona, Sabadell y Lleida.

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