Quimi Portet: Surrealismo Intercomarcal

Formó pareja, en un aparente segundo plano, junto a Manolo García en El Último de la Fila (y en su versión prehistórica, Los Burros). Aparente, porque Quimi Portet tuvo mucha importancia, más de la que parece, en el éxito de las canciones de aquella formación. De hecho, desde que el tándem se rompió, hace ya 13 años, muchos echamos en falta su aportación en las canciones que Manolo sigue grabando. La voz es la misma, pero ya nada es igual.

Manu Gonzalez – Musicandropop –

Ni lo va a ser. Porque el regreso de EUDLF es tan improbable como que, pongamos por caso, Pau Gasol gane el mundial de Fórmula 1. Quimi empezó, nada más terminar aquella etapa de su vida, una carrera en solitario que, definitivamente, le ha alejado del primer plano en el que vivió junto a su antiguo compañero de fatigas. Una trayectoria que, marcada por parámetros bien distintos, no le impide seguir coleccionando conciertos y grandes discos. Hasta media docena lleva registrados como solista.

Para no faltar a la verdad, son siete los CD´s firmados por Quimi Portet. Ocurre, sin embargo, que el primero de ellos, “Persones estranyes”, lo grabó en un paréntesis del grupo, allá por 1987. Producido por él mismo junto a Manolo García, contó con la aportación de Ángel Celada y Antonio Fidel, dos de los instrumentistas que daban cuerpo a las canciones de El Último de la Fila. Fue una especie de banco de pruebas de lo que vendría más tarde, y el único disco del que no recupera ninguna canción en sus conciertos.

La maquinaria recuperó su ritmo hasta que, en 1997, se paró para siempre. Fue entonces cuando Quimi Portet, un tipo con un gran sentido del humor, asumió las riendas de su carrera como solista. Siempre, y sólo lo diremos una vez, en catalán. Como él mismo dijo en una ocasión, a la Pantoja nadie le pregunta las razones que le llevan a cantar en castellano. Por tanto, a nadie debería extrañar que un tipo de Vic se exprese en su lengua materna.

Su regreso vino de la mano de un disco con título surrealista, “Hoquei sobre pedres”, que con el tiempo ha adquirido un gran valor, digamos, documental. No en vano, incluía la última grabación en común con Manolo García, un tema llamado “Massa” que el propio vocalista introdujo en su repertorio durante su primera gira en solitario. Con todo, no deberíamos quedarnos ahí. El disco contiene grandes canciones, que siguen vivas en el repertorio de Portet, como “Flors i violes” o “La rambla”, el pretendido hit que nunca llegó a tal. “Quisimos hacer un hit, pero no lo conseguimos”, explica irónico al respecto.

Y es que su sentido del humor siempre ha sido una constante en su carrera. En su página web da ejemplo de ello, al autodenominarse “astro intercomarcal” o “el guapo de El Último de la Fila”. Encima, además de trabajar junto a Albert Pla o Gerard Quintana, entre otros, ha ido labrándose una trayectoria en solitario coherente. Su siguiente entrega, la última del siglo XX, llevó como título “Cançoner electromagnètic”, y en su título dejaba bien claras sus intenciones. Frente a su antecesor, que fue un disco que contó con la participación de algunos de sus habituales colaboradores, Portet apostó por el trabajo en solitario, en el sentido más literal de la palabra. Compuso, grabó y produjo la totalidad del disco, con el que ni siquiera salió de gira. Y eso que en Cataluña, el hábitat más natural de su actual apuesta sonora, sus admiradores son legión. También fuera.

El siglo XXI
Con la entrada en el siglo XXI, Portet retomó el trabajo en grupo con “Acadèmia dels somnis”, un disco en el que sus habituales títulos humorísticos quedaron en el cajón. Al menos en lo referente al título del disco, porque “Tècnicament perfecte” o “Amor gimnàstic” son dos ejemplos de que por allí seguía esa tendencia. Tres años tardó Portet en grabar “La terra es plana”, un trabajo que incluía una versión de “Rivers of Babylon” y una canción breve, “Africa, 11 de la tarda”, con frases como “una medium encuentra un sitio para aparcar” o “te quiero, tortilla”.

Para el nombre de su quinto (o sexto) disco en solitario, Portet recurrió al gracejo de una carnicera que frecuentaba el músico. Toda vez que no pudo venderle lo que deseaba porque “matamos los martes y los viernes”, el de Vic optó por tomar prestada la frase para titular el disco “Matem els dimarts i els divendres”. Ese disco le permitió salir de Cataluña para tocar, por primera vez en solitario, en una minigira por Euskadi junto a su buen amigo Ruper Ordorika.

Su última entrega es “Viatge a Montserrat”, un trabajo con el que Portet cierra un ciclo al revisar “Montserrat”, uno de los temas de “Hoquei sobre pedres” que adapta a su actual manera de hacer las cosas. Disfruten de sus canciones y eliminen los prejuicios idiomáticos, porque las buenas composiciones derriban con facilidad esas barreras. Seguro que si esas canciones las cantara su ex compañero en El Ultimo de la Fila Portet seguiría llenando pabellones, pero hace tiempo que su batalla es otra. La de un astro intercomarcal.

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