MG: Manolo García, intacto ídolo en Granada

Manolo-García-concierto-Foto de Juan Carlos Muñoz
Manolo García es un músico imprescindible de la historia reciente de España. Más o menos reciente. 20 años en la música, y en el mercado, han hecho de este hombre que se parece a cualquier hombre (no hubo bombo y platillo ni para despedirse de El Último de la Fila), un fenómeno de masas. No es exageración.

Los dos conciertos que ha ofrecido en el Palacio de Congresos de Granada los días 16 y 17 de noviembre han estado abarrotados, con las entradas agotadas desde más de un mes de antelación, y lo que a lo mejor sorprende, han sido espectáculos dignos de un artista que mueve teenagers. No es, por supuesto, por su increíble calidad poética y melódica, de las que casi ningún músico actual puede jactarse (si no tiene la edad y la trayectoria de Manolo), sino por las pasiones que levantaba a su paso en un público de entre 40 y 60 años. Literalmente. Si se acercaba a derecha o izquierda del escenario, sus fans, en el más estricto sentido de la palabra, se abalanzaban sobre él saltando (otra vez literalmente y a pesar de la edad media del respetable). Si bajaba al ruedo, ya la locura se desbordaba: hasta empujones y palabras más altas que otras entre sus acérrimos, llegados de varias provincias de la geografía andaluza (banderas del Málaga, gente de Almería, Jaén…), que gritaban castizos “viva la madre que te parió”.

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Pero Manolo no conmueve sólo por sus letras, aunque él mismo dice que “La historia es lo principal. Para no mutilar la letra, mis canciones pueden tener un ritmo raro o una estructura atípica. Algún bromista me llamaba el Frank Zappa del Poble Nou”, desde el primer momento supo levantar al público: era el fin de gira de su último disco Los días intactos (2011), Disco de Oro desde su salida, grabado entre Estados Unidos y España y quinto de su carrera en solitario, pero al contrario que esos artistas de testarudos promotores que se empeñan en no cantar canciones viejas hasta los bises, y sólo cuando lo exige el público, él comienza con un par de sus grandes temas de antaño y no queda ni una sola persona sin temblar en el auditorio.

Contribuyendo al ambiente poético, el escenario se construía de jaulas vacías y una especie de árboles calamarescos hechos con materiales de deshecho (botellas de plástico y otros objetos inidentificables) bajo una gran red de pesca también poblada de extrañas criaturas rescatadas del mar; el juego de luces milimétricamente estudiado intentaba recordarte a los sueños. Pero un concierto no lo hace sólo el artista (ni su banda, siempre cambiante de disco a disco y formada por excelsos músicos). El público participa, a veces demasiado. El fenómeno fan a los 50 es igual de ruidoso que a los 15, sólo que los gritos son menos agudos y los iphones de última generación se usan de otra manera: misteriosamente, personas que probablemente critican a sus hijos por estar “todo el día con el móvil”, conseguían ocultar a Manolo bajo infinitas pantallas iluminadas a la caza de instantáneas y vídeos olvidándose de eso que tanto repiten “es que así no te enteras de nada”.

Realmente, fue la única pega a unos conciertos hechos desde el profundo amor al texto, a la calidad musical y a la rutina convertida en hermosa suerte.

Dijo con esperanza y tacto: “Hay remedio, hay remedio, y los que estáis aquí lo sabéis, por eso estáis aquí”

En octubre de 2011, Manolo García publicó simultáneamente su álbum Los días intactos (que ya es Disco de Oro de salida) y el libro El fruto de la rama más alta. Los días intactos es quinto disco de estudio de Manolo García, con 14 canciones inéditas y “Un giro teatral” como primer single, el álbum se ha grabado en los estudios Musiclan, en Avinyonet de Puigventós (Girona) y en Ocean Way Recording (Los Angeles), donde han trabajado artistas emblemáticos como The Rolling Stones, Eric Clapton, Michael Jackson, Green Day, Radiohead, Joni Mitchell o Red Hot Chili Peppers, por citar sólo algunos.

El libro El fruto de la rama más alta, que contiene escritos, los dibujos y pinturas de los últimos años realizados por él y las letras del nuevo álbum. Por si fuera poco, también en octubre 2011 inauguró una exposición de pinturas y dibujos en elcel Centro Cultural de la Fundación Círculo de Lectores de Barcelona, que después ha ido girando por España.

La publicación de Los días intactos se produjo dos años después de haber finalizado la gira de sus anteriores discos Saldremos a la lluvia (2008), Para que no se duerman mis sentidos (2004), Nunca el tiempo es perdido (2001) y Arena en los bolsillos (1998).

Fuente: El Club Express -Sofía G. Peula – ENLACE

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