MG: Manolo Garcia, el creador ludita

El artista empieza una larga gira con su disco “Los días intactos”, publica un libro y expone sus cuadros.

“Sólo necesito la guitarra, una grabadora, un caballete, y pinceles; soy un artista nómada”. Foto Gianluca Battista.

El edificio es desproporcionadamente alto y la factura parece de los años cincuenta, severa, poco imaginativa. Está en la rambla de su barrio, en el Pueblo Nuevo barcelonés, barrio popular cuyos pies moja el mar. Allí tiene Manolo García su estudio, “aquí es donde paso el tiempo cuando no estoy de gira”, dice enfundado en ropas de gris anónimo. En uno de los rincones se abre una habitación pequeña. La luz diurna se estampa en caballetes, libros, cuadros, un viejo teclado y multitud de fotos colgadas en la pared. Una de ellas, en añejo blanco y negro, muestra a cuatro críos. Hay boinas y expresiones propias de quienes nunca posan. Son el padre de Manolo, hoy 83 años, y sus hermanos. En Férez, su pueblo. Raíces. Otra foto, esta en color, incluida en El fruto de la rama más alta. Apuntes de campo de un escéptico participativo (Temas de Hoy), el reciente libro de cuadros, fotos y textos de Manolo García, muestra unas casas abandonadas en un paisaje pardo. Es la otra cara de la misma moneda: “Estas casas están en la provincia de Albacete, a 20 minutos del pueblo de mi familia. Es un mundo acabado que ya no existe. Me generan tristeza, congoja y júbilo. Hace 60 años mi familia trabajaba arando el campo con los bueyes del señorito. Allí mismo. Ese mundo ha terminado. Me agarro a ese tiempo antiguo porque este moderno no me acaba de convencer. Vivimos en un mundo disparatado”. A ese mundo combate Manolo García desde su lugar de trabajo, que también se puede situar en un pajar de Férez, “porque sólo necesito la guitarra, una grabadora, un caballete y pinceles: soy artista nómada”, afirma orgulloso. Pero ahora estamos en el rincón de su barrio, donde pinta, “lo hago desde los 14 años y no vendo mis cuadros” (ahora expone en la sala del Círculo de Lectores en Madrid); compone y escribe. Exhibe tesón proletario, “todas las disciplinas las he de sudar, le pongo mucha voluntad a todo. No soy buen guitarrista, no soy buen escritor, no soy buen fotógrafo, pero le echo horas a todo como cuando empecé a trabajar de carpintero a los 14 años”. ¿Y por qué tanta actividad artística? “Pues para darle sentido a la vida, para sentir su plenitud”. Fija el pensamiento con otro: “No necesito grandes espacios para trabajar, no quiero dejar de ser austero, eso me ayuda. No quiero ser disparatado”. Ahora, por un dilatado espacio de tiempo, Manolo García, que ha publicado el disco Los días intactos (Sony), vivirá en la carretera y en los hoteles, respirará en los escenarios. El hombre anónimo deja paso al artista popular. Se lo comerán los parabienes. Volverá a olvidarlos en el rincón donde nacen sus argumentos. Aquí, donde posa con su guitarra.

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Fuente: El País – Luis Hidalgo – Gracias Cristobalosno y Tere!

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