El Último de la Fila triunfa en Sevilla tres décadas después recuperando su esencia

El grupo de Manolo García y Quimi Portet actuó en el Estadio de la Cartuja dentro de la gira que está haciendo por España

El 5 de octubre de 1995 es una fecha señalada por los amantes del rock español, ya que ese fue el día en el que El Último de la Fila actuó en el Auditorio de la Cartuja, actualmente bajo el nombre de Rocío Jurado. Nadie sospechaba que ese iba a ser el último concierto que fueran a dar en la capital hispalense antes de que se separaran un par de años después. De ese recuerdo quedó el testimonio de una grabación que realizó Televisión Española y que hoy en día es venerado por los miles de fans de este grupo. Por todo ello, Manolo García y Quimi Portet tenían una deuda contraída con Sevilla, deuda que saldaron ayer con creces actuando en el Estadio de la Cartuja -de nuevo la isla de la Cartuja fue un privilegiado testigo- dentro de la gira española de doce conciertos que ha supuesto el milagro de que ambos músicos volvieran a los escenarios tres décadas después.

Los sevillanos y el resto de los asistentes sabían de la enorme importancia de este evento, de ahí que acudieran anoche en masa hasta un estadio que no se terminó de llenar pero que registró la mejor entrada de público de todos los espectáculos que García y Portet han realizado hasta ahora en este tour de regreso. Y es que, aunque la carrera de El Último de la Fila fuera vertiginosa, ya que en apenas diez años publicaron seis discos de estudio, la influencia que estos músicos han tenido en diferentes artistas españoles ha sido muy grande.

La calurosa y húmeda noche hispalense se abrió con los arreglos para cuerda de ‘Mar antiguo’ y ‘Llanto de pasión’, tras los cuales le siguieron dos clásicos de Los Burros -el segundo grupo de estos dos genios-, ‘Huesos’ y ‘Conflicto armado’. Manolo y Quimi no estuvieron solos, pues recuperaron a varios de los músicos originales de la banda, como Antonio Fidel (bajo), Juan Carlos García (teclados, percusiones, baterías y coros), Josep Lluís Pérez (guitarra eléctrica) y Pedro Javier González (guitarra española). También se han unido a la gira Sara García (guitarra eléctrica), Ángel Celada (batería), Irene Miller (coros) y Eva Reina (coros).

Junto a Manolo García y Quimi Portet estuvieron casi todos los músicos que formaron parte de la agrupación original de El Último de la Fila

«Muchas gracias por darnos la oportunidad de hacernos felices», dijo Manolo García antes de saludar a las personas que vinieron desde las ocho provincias andaluzas para acompañarlos. A partir de ahí se metieron en el repertorio de El Último de la Fila comenzando con una de las canciones más recordadas, ‘Querida Milagros’. ‘Mi patria en mis zapatos’ abrió el repertorio de ‘Enemigos de lo ajeno’ (1986), que está considerado por muchos aficionados y críticos el mejor disco que firmó el dúo.

Después fueron sucediéndose ‘Sin llaves’ o ‘El loco de la calle’, con los deliciosos solos de guitarra española de Pedro Javier González. Pero lo mejor de todo fue que el tiempo no parecía haber pasado por estos músicos irrepetibles, pues tocaron con un gran nivel. También le llegó el turno a ‘Aviones plateados’ y ‘No me acostumbro’, otros temas imprescindibles de ‘Enemigos de lo ajeno’.

Tampoco faltaron clásicos de su disco ‘Como la cabeza al sombrero’ (1988), como ‘Dios de la lluvia’, una de las canciones más maduras de El Último de la Fila. El sonido más flamenco vino luego de la mano de ‘Soy un accidente’. Después Manolo García anunció una sorpresa porque dijo que el concierto se estaba grabando y pidió al público que saludara a las cámaras. Unos segundos más tarde sonó en la Cartuja ‘La piedra redonda’, otro de los cortes más recordados de ‘Como la cabeza al sombrero’.

Los acordes de la guitarra de Quimi Portet anunciaron la llegada de ‘Mar antiguo’, uno de los singles más queridos por este dúo a la vez que fue la primera canción que abrió el repertorio del disco ‘Astronomía razonable’ (1993), uno de los que alcanzaron mayor éxito comercial gracias a la calidad de sus numerosos singles. Pero no sólo de El Último de la Fila vive el hombre, porque Los Burros volvieron a estar presentes en esta mágica noche gracias a la canción ‘Disneylandia’, un clásico que recuperó ese cálido sonido de principios de los ochenta gracias al uso de sintetizadores y guitarras que sonaban a esos años.

El disco ‘Nuevo pequeño catálogo de seres y estares’ (1990) supuso también un paso hacia la madurez del grupo gracias a un sonido cada vez más depurado. De esa época llegaron los acordes de cortes imprescindibles como ‘Cuando el mar te tenga’. ‘Astronomía razonable’ volvió a estar presente en el concierto con ‘El que canta su mal espanta’, donde Quimi Portet destacó por el uso de una armónica. Manolo García mostró también su amabilidad en varias ocasiones al decirle al público que estaba de pie en la pista que, si lo necesitaban, había varias zonas donde podían beber agua.

Los acordes mágicos de la guitarra de Pedro Javier González dieron paso a otro de los clásicos imprescindibles de Manolo García y Quimi Portet, ‘Canta por mí’. Nadie quería que el tiempo avanzara, pero la noche se volvió mucho más luminosa cuando llegaron, sin solución de continuidad, otros temas tan populares como ‘Llanto de pasión’, que bailó el público con energía. Al final de esa canción, Manolo García dedicó el siguiente tema a los autónomos, «porque están bastante puteados». Después le llegó el turno a ‘Lápiz y tinta’, una de sus canciones con más carga de lirismo.

Después de sonar ‘Sara’, ‘Lejos de las leyes de los hombres’ y ‘Dulces sueños’, quedó el último tramo de la velada, y ya a esas alturas le tocó el turno a otra de sus obras maestras, ‘Ya no danzo al son de los tambores’. La suerte estaba ya echada y el cielo sevillano se adornó con ‘Los ángeles no tienen hélices’. Unos minutos después, el estadio se vino abajo con ‘Como un burro amarrado en la puerta del baile’, tema que invita a la felicidad más absoluta. Un poco más tarde sonó por fin ‘Insurrección’, el gran himno de El Último de la Fila. Con ese clásico nadie podía dudar del importante legado que este dúo ha dejado dentro de la música española. En el final de la fiesta apareció una versión de ‘El rey’, de José Alfredo Jiménez. Y algo más: ‘Mar antiguo’ con la voz de Manolo García y la guitarra de Quimi Portet solos. Aquel fue un broche de oro a esta noche irrepetible para el pop español.

Fuente: ABC Sevilla – Andrés Gonzalez-Barba – https://www.abc.es/queplan/sevilla/conciertos/ultimo-fila-triunfa-sevilla-tres-decadas-despues-20260628005557-nts.html
Foto: Andrés Doblado