El músico de Poblenou deleita al público que inunda el Palau de Congressos de Tarragona con un show íntimo y cargado de emoción
Hay en Manolo García (Barcelona, 1955) una sensación de vigencia indestructible. Su público corea los himnos de esa carrera interminable con una fuerza juvenil inusual y eso que, en algunos casos, se han consumido décadas desde el estreno de alguno de esos temas. En Tarragona, el músico de Poblenou dio muestras, de nuevo, de esa implacable eternidad artística. Agotó el papel semanas antes del show y celebró un directo delicado, íntimo, con aire nostálgico y una carga emocional asombrosa. Erizó pieles y, en algunos casos, deslizó euforia. Y todo con 68 años. A esa edad podría conformarse con pintar cuadros en el patio de casa. Nada más lejos de la realidad.
«Yo y mi mujer venimos de Fraga. Nuestros hijos nos regalaron las entradas y aquí estamos, con ganas de cantar sus canciones de nuevo». Las palabras de Rafa Alcaraz denotaban esa admiración de años por el artista. «Lo sigo desde su época en los Burros, imagínate. De hecho casi somos de la misma quinta, él tiene 68 y yo 66. Es una relación muy consolidada ya», añadió sonriente.
En la cola para ingresar en el recinto se dejaron ver distintas generaciones, la música de García va mucho más allá de los sesentones. Esperaban con entusiasmo parejas de treintañeros con las camisetas del artista enfundadas debajo de la chaqueta. El traspaso de sagas lo protagonizaron Eva Fernández y su hija, Adela. Llegaron desde Barcelona y Eva presumió de su chaqueta tejana con una silueta del cantante. «Me ha gustado mucho desde El Último de la Fila y con mi hija he compartido luego toda su carrera en solitario. La verdad es que compartir música con tus hijos me parece algo muy bonito. Une mucho», confirmó orgullosa.
Javi Chico, por su parte, responde al perfil de reusense adoptivo que se ha contagiado de la magia de Manolo desde prácticamente sus inicios. Ya ha vivido infinidad de conciertos, disfruta de varios autógrafos y acudió al Palau con un amigo de los de siempre. «Para mí, el mejor recuerdo, tiene que ver con una actuación que dio en el Camp de Mart hace un tiempo. Inolvidable». También le ha contemplado en el Pavelló Olímpic de Reus o incluso en el campo de fútbol de la Pastoreta.
Prohibida la caducidad
Mientras, Patricia Lorca, en una charla con su acompañante para amenizar la espera, prohibió tajantemente cualquier fecha de caducidad del músico. «Mientras tenga energía y ilusión por tocar, le seguiremos. Para mí, a nivel personal, resulta muy importante. Sus canciones me han salvado muchas veces. Y no exagero».
El ambiente se caldeó con el paso de los minutos y un par de cervezas, aunque el espectáculo andaba pensado para la delicadeza más que para los saltos. En todo caso, nadie descartó nada de antemano, la gente sólo pretendió disfrutar de nuevo de la capacidad artística de un tipo que domina con superioridad los tiempos del show y mantiene una sincronización esencial con su banda. Las tablas que ofrece la experiencia le delatan y le impulsan.
Uno de los instantes cumbre de la noche tarraconense compareció cuando una fan decidió subirse al escenario para obsequiar a su ídolo con un girasol gigante. Manolo interpretaba entonces el hit Por respirar. Sorprendido, improvisó un buen discurso para no romper la dulzura. Acto seguido se bajó a la platea para dejar claro que «no me gusta hacerme mayor. De hecho, prefiero ser pequeño y creo que lo he conseguido». También envió un mensaje a Hacienda. «Paso unas siete revisiones al año y soy buena persona. Pago y todo».
La interacción con sus admiradores y admiradoras se convirtió en algo constante. Les y las abrazó y los más pequeños le profesaron devoción en las primeras filas. Los grandes himnos de García reinaron ya con el gentío levantado de las sillas y con el aplauso como hábito. Con Pájaros de barro alguna incluso derramó lágrimas. Nadie puede discutirle al barcelonés su capacidad para seducir encima del escenario. Luego está su voz, absolutamente conocida. Y su personal poesía.
Fuente: Marc Libiano – Foto: Pere Ferré – Diari de Tarragona – Enlace: Manolo García reafirma su eterna vigencia (diaridetarragona.com)

