Manolo García: «Me puse el reto de hacer un disco en 20 días, y lo hice»

El exlíder de El último de la Fila vuelve con ‘Desatinos Desplumados’ y ‘Mi Vida en Marte’, dos álbumes publicados de manera simultánea que dan fe de su versatilidad

Madrid

En 2020, mientras el mundo sufría los meses más duros la pandemia, Manolo García publicó un poemario titulado ‘El fin del principio’. En aquel libro, el músico se posicionaba ante la sociedad, compartía su discurso de vida, de amor, y pintaba, a su manera, el mundo. Ahora publica dos discos de una sentada, donde pone música a esa forma tan particular de mirar y de sentir desde dos registros distintos. Uno de esos trabajos se llama ‘Desatinos Desplumados’, y el otro, ‘Mi vida en Marte’.

Ambos álbumes dan fe de los registros que Manolo domina con maestría: el rock de siempre (presente en ‘Mi Vida en Marte’) y el pop con influencias rumberas y flamencas (en ‘Desatinos Desplumados’). Dos facetas que, dejo de resbalar en la incoherencia, refuerzan su versatilidad. En total, son 27 nuevas canciones que forman lo que suponen el octavo y noveno disco del ex líder de El último de la Fila desde la disolución de la banda, y su primer lanzamiento musical desde 2018.

Dos discos nacidos del confinamiento

Este alarde de productividad tiene su origen en los meses de confinamiento: “Hemos estado en casa y, como no tenía ningún vecino a quien pedirle prestado el perro para salir a pasearlo, yo me puse a hacer canciones”, explica. Una actitud que el artista resume en el latinismo ‘carpe diem’: “Si lo tienes, lo usas. No hay que esperar demasiado”.

A pesar de que la publicación de estos dos álbumes ha sido simultánea, su confección no pudo ser dispareja. ‘Mi Vida en Marte’ se gestó a lo largo de muchos meses, al contrario que ‘Desatinos Desplumados’. “Estuve dos años y pico divirtiéndome conmigo mismo y con mis cacharros. El otro ha sido tarea de menos de un mes. En diciembre, me empeñé. Me puse el reto de hacer un disco en 20 días, y lo hice”, cuenta.

El folclore andaluz como influencia

En cuanto al origen de las influencias folclóricas que pueblan sus canciones, Manolo se retrotrae hasta la más tierna infancia. “Mi familia proviene de la sierra de Albacete, tocando con Andalucía”, cuenta. De esa cercanía proviene su mirada a Al-Andalus, a una cultura hedonista, que parió matemáticos, filósofos y astrónomo que pateaban las calles, las murallas y las almenas de un reino en ruinas, un reino de fronteras en el ocaso de sus días, que espera la inminente llegada de los cristianos.

Dos paisajes sonoros con dos génesis muy dispares, que han dado lugar a dos discos que siguen construyendo la leyenda de una de las figuras con una trayectoria más sólida del panorama musical patrio. Una apuesta tan ambiciosa que pretende llegar hasta Marte, nada menos. Un destino que Manolo García establece como meta utópica por su “ansia de escapar de la presencia humana, de lo que vamos dejando a nuestro paso, que nos hiere pero es imprescindible en nuestras vidas”.

Fuente: La Ventana – Cadena Ser – ENLACE

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