El vuelo de aquellos pájaros

Manolo García llenó en clave íntima el Auditorio Príncipe de Asturias de Torremolinos, donde repite este sábado

Eran de barro y hechos con mucha delicadeza. Lograron escapar de la jaula para poder volar alto y llegar a muchos rincones como San Fernando, Grecia, Torremolinos, qué más da, pero teniendo muy en cuenta que el tiempo nunca se pierde y menos si es para escuchar y sentir a un artista con alma de poeta. Entrada en mano, una chaqueta fina y algún que otro cigarrillo encendido a las puertas del Auditorio Príncipe de Asturias de Torremolinos. Es viernes por la noche y no son pocos los que han optado por evadirse de la rutina para sumergirse en un mundo de canciones que ya conocen, pero que nunca está de más repasar. Para algunos es necesidad.

Son muchos los reconocimientos merecidos los que ha logrado el fundador de El Último de la Fila, pero se queda con otro premio mejor: poder seguir cantando delante de tanta gente que gritaba Sara hace ya años y que se sentían llamados a las filas de la Insurrección. Una insurrección que vuelve mientras gritan que Nunca es tarde para salir a la calle y para mucho más.
Pero el público de Manolo García no solo se queda en ese posible grupo de nostálgicos, es más amplio y tiene gente de todas las edades. En el auditorio se ven adolescentes educados en la buena música, dos novios a punto de casarse y algún joven cronista con cara de haber pasado muchas horas en el coche de papá y mamá escuchando canciones. Y adivinen qué canciones. Más de tres horas de concierto sirvieron al gran Manolo García acompañado de su banda habitual para ofrecer un espectáculo especial dentro de su primera gira acústica. El violín de Olvido Lanza ambientaba la antesala del concierto que comenzó con Exprimir la vida, qué mejor mensaje para empezar un concierto de Manolo.

Un medley de El Último, No estés triste o Ruedo rodaré son solo algunos de los temas que sonaron en el concierto. Todos ellos dotados de un sonido inédito en los directos de Manolo, con una instrumentación única y llena de madera. Es imposible obviar las letras de Manolo García si se está hablando de su música. Esas letras que todo el mundo cantaba, con un vocabulario de lo más peculiar, fruto de las labores de arqueología que el artista gusta realizar en el diccionario de lengua castellana. No faltaron los clásicos A San Fernando, Pájaros de barro o la increíble Insurreccion para cerrar una noche de emoción y de alas de barro que no dejaron de volar.

Fuente: Malaga Hoy – Alberto Rosa – Fotos Hugo Cortes – ENLACE

X