Manolo García: «Yo obligaría a los políticos a hacer varias carreras, pero sin trampas»

Me adelanto a la hora prevista y el móvil está apagado. Su contestador repite que ya no caben más mensajes. Insisto. Apenas unos minutos después de la hora señalada, vuelvo a llamar y su voz, serena, afable, me da los buenos días. Según cuenta, está en casa, recién llegado de Salamanca y Plasencia, en Barcelona, adonde vuelve tras cada concierto de la gira Geometría del rayo con la que estos días recorre, una vez más, todos los rincones de España.

-Temía que al final no me cogiera el teléfono. Como siempre dice que no tiene móvil y que coge el de su abuela…

-Jajaja. Eso es un San Benito que me van a colgar. Yo no tengo nada contra las nuevas tecnologías, me parecen una gilipollez, un comecocos, la gente está drogada con los móviles, lo veo en el tren cuando miro y está todo el mundo con la cabeza para abajo mirando el aparatito, sin hablar, yo flipo, pero es una opinión personal. Me parece una locura, ¿tanta necesidad hay de estar siempre tan comunicados? Pero vamos, que para nada reniego de hacer entrevistas, lo hago y con mucho gusto. Eso sí, desde un móvil de 28 euros que solo sirve para hablar.

-Con la imagen de tío enrollado que tiene, me estaba empezando a caer mal (jajaja)...

-Pero si yo soy más normal que una patata frita. De todas formas, con lo de internet pasa una cosa muy rara, porque un día dices una cosa y se queda ahí colgado y luego la gente se hace una idea errónea de ti.

-Sin móvil, ¿cómo se las apaña para oír música, lleva un discman de esos antiguos?

-He aguantado muchísimo con los cedés, pero ya es casi imposible oír cedés, eso me parece un error. Fíjate que te hacen dejar atrás cacharros para comprar más cacharros, consumo, consumo, cuando la felicidad no está en el consumo sino en el interior de las personas, en llevar una vida tranquila, relajada… Yo soy como un grillo, necesito tomar el sol y hago una vida de mamífero bípedo, me gusta caminar, bañarme en el mar, ir a coger castañas, todo eso sin estar atado a un aparato. Odio los anuncios, en fin. Ahora tengo todo, mis discos, mis cedés, metidos en un ipod y lo oigo desde ahí.

-Oyendo sus discos, sus canciones, tengo dudas de si es un optimista o un nostálgico empedernido. ¿Cómo se ve usted?

-Yo soy un romántico y el romántico conlleva diferentes coloraciones. Triste no soy para nada, soy muy extrovertido, muy positivo y alegre, aunque también tengo un punto de añoranza porque a veces me veo desubicado en este mundo donde me ha tocado vivir. Echo de menos un mundo más habitable, más limpio, menos contaminado, con menos prisas, aunque tampoco voy a ir todo el rato dando coces.

-’Geomería del rayo’. ¿Por qué ese título para este disco, por la velocidad a la que va todo?

-Es una licencia poética, porque busco la poesía en mis canciones. Y en una segunda lectura, sería el rayo que llevamos dentro todos, la energía, el chispazo que tenemos, yo lo tengo, esas ganas de pintar, de vivir, de estar en un mundo que cada día amanece, es esa necesidad de cultura, de arte, de amistad, de que la existencia cobre sentido y entre en un grado de esplendor. La vida no consiste solo en trabajar y esperar a que llegue agosto para hacer vacaciones. La vida para mí es cada día, cada instante y por eso busco un mundo pequeño, al alcance de la mano. No necesito tener mil amigos. Yo hago mi mundo, pequeño, lento, mis cuadros, mis canciones. Claro que quiero oír personas sabias, leer libros y estar con otros que me aporten cosas que me sirvan para formarme como ser humano, pero no todo el mundo me aporta. Busco las miradas, la piel, los apretones de manos, eso es sagrado.

-El sábado en La Axerquía, sonará su último disco ¿y qué más?

-Me apetece mucho presentar lo nuevo, y toco como diez temas de Geometría del rayo, pero intento complacer a todo el mundo que viene a verme y también sonarán unas 17 canciones de discos anteriores.

-La gira tiene una etapa de locales pequeños y otra de grandes espacios. ¿Qué le gusta más?

-Me gusta todo. En mi carrera he pasado por todos los escalones, empecé en sitios pequeñitos, con poquitas personas, pero siempre he sido muy animoso, con ver a unos pocos, ya estoy a gusto. Ahora que viene mucha gente también estoy encantado, agradecido, y salgo con muchísima alegría al escenario.

-Es usted un Leonardo Da Vinci del siglo XXI porque toca todos los palos del arte desde la pintura, a la música, la filosofía y la poesía. ¿Siente que el arte sirve para cambiar el mundo?

-Bueno, lo hace más habitable. Desde que estamos en la faz de la Tierra, el ser humano ha demostrado que es un depredador para sí mismo. Sin embargo, el arte es un alivio, un consuelo. El arte es imprescindible en la vida de las personas, desde la Prehistoria, con él consigues detener el tiempo. El mundo lleva su ritmo. Hay mil energías dispares moviendo el planeta. La Naturaleza es nuestra madre y no la respetamos, vivimos de espaldas a ella.

-¿El arte es más eficaz que la política para hacerlo habitable?

-Mucho más. Yo obligaría a los políticos a tener varias carreras, pero presenciales, sin trampas. Que estudien humanismo, filosofía, bellas artes, debería ser obligatorio. Economistas hacen falta, pero ahora la economía manda sobre la política y así nos va. A los políticos les falta formación humanista. No entiendo que para ser policía, bombero te pidan formación, cursos y a un político le basta con subir en un partido si son ellos los que van a dirigir la vida de millones de personas.

-¿Le gusta el fútbol?

-No. Pido disculpas por ello.

-En tiempos de Mundial, habrá gente que tenga que elegir entre ir a un concierto o ver el fútbol.

-A veces lo que hacemos si hay partido de España es retrasar el concierto. Incluso, en algún caso hemos puesto una pantalla y la gente lo ve allí. Yo sé que hay gente que le gusta mucho y yo lo respeto. No pasa nada.

-Por cierto, que en su web hace una llamada contra la reventa. ¿Está indignado por este tema?

-Bueno, me he dado cuenta de que hay gente pirata que se lucra con el esfuerzo de los demás. Si yo me preocupo porque mis conciertos tengan un precio justo, no quiero abusar de nadie y velamos porque haya precios para todos los bolsillos me duele que alguien con muy mala fe compren las entradas para revenderlas a precios abusivos. Me parece tan injusto, tan feo y tan delictivo que lo he puesto ahí.

-¿Conoce Córdoba, ha tenido la oportunidad de pasearla?

-Sí, me la he pateado muchas veces. Me interesan los museos, la arquitectura, los barrios antiguos de las ciudades, los bares, la cultura. He disfrutado allí paseando, comiendo, cenando y todo lo visitable lo he visitado. Tenéis una de las ciudades más bonitas de España y lo sabéis.

Fuente: Diario de Córdoba – Araceli R. Arjona – ENLACE

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