Geometría del Rayo, por José Ángel Lucena: ” Dejad que el espíritu sienta, que sonría…”

Primer vagar confuso y sentido. Tropiezo en un mundo familiar del que no conozco las señales. Manolo García se vuelca en un inmenso lienzo lleno de amor y consignas de vida. Un recorrido hiriente por la piel y la sensibilidad. Quince temas y un rizo, 15 canciones y un recrear. No vuelve, abre nuevas puertas, tonos donde reconocemos un artista íntimo xxx. Melodías de sentido mensaje, guitarras con la energía heredada del “Todo es ahora” y una senda nueva y distinta con aromas de ternura y teclas de piano. Es un disco de muchas escuchas, es una enciclopedia de armonías y belleza desmedida. Desde el primer tema con tacto invisible que acaricia, esta obra se abre y expande.

Tu Voz es esa canción que flota entre nosotros y que nos guía con mano firme y tendida. Uno de esas composiciones que no se crea, se descubre como el astrónomo conecta las estrellas formando constelaciones. Me deshago pensando en un piano sobre el escenario, y un blanco haz de luz que pare el aire, que detenga las miradas de los amantes y la palabra amor.

La llamada interior sugerente, suave, sutil. Un cuadro de mimbres surrealistas, una reflexión sobre el día a día y la lucha contra la rutina y los días adocenados, empaquetados, prefabricados y la arrebatadora necesidad del latido en el pecho que nos rejuvenece, que nos renace. De nuevo el amor que nos bautiza en sus fuentes y nos salva; la renovación del tiempo y su ritmos.

Las puntas de mis viejas botas conecta con La Llamada interior y lanza su potente mensaje: “No os durmáis, no paréis”, caminad, que la vida no entiende del polvo ni las horas muertas, que la vida se endurece y pierde todo brillo. Directa como un quejío, sentida como el pulso en la garganta. Suave, suave como un vals.

Humo de abrojos, la torpeza y el cortejo, quizás un encuentro que prende todos los fuegos y la historia de un cachorro patoso y torpe porque en cuestiones del corazón siempre estrenamos la locura. Manolo y sus requiebros de calle y poesía “Recuerdo haberte entrado desbarrado ya, sin medir el roto.”

Océano azul la siento mía desde el primer momento, igual que siento que este cd destila amor y ternura por los cuatro costados. Sensaciones que tejen cada momento de una relación, conectadas memorias del cine y la música, libertad y enajenación. La felicidad y la dependencia; y como las relaciones se desdibujan en el mundo y se anclan en la memoria. No paséis por alto la armónica, es una delicia. Las dos versiones son magníficas poco más que decir que estamos ante el nacimiento de un nuevo himno.

Ardieron los fuegos tiene una de esas melodías que busca cobijo sin preguntar en lo más profundo de tu cabeza. Una letra que se repite desde el primer instante y te obliga a decir “Y ardieron los fuegos y nos comimos la tarta entera, y cuando nada quedaba, aún era tanta el hambre que nos comimos hasta las velas”. Imprescindible, engañosamente naíf, con tan sólo esta frase, se hubiera justificado la canción: “No hay mejor guía, decías, que el tenue brillo de las estrellas”. Os propongo hacer fuego en la balsa a riesgo de dejarla sin tablas por que la pasión no conoce otra vía y los amantes son carne de pasión henchida.

El frio de la noche, está hecha de girones de sentimiento y talento, de nuevo “despierta”, levántate, desabróchate las ganas, bebe vientos de frio glacial, descarcha el alma y canta, canta desaforado y sincero, aprovecha cada latido, que en cada parpadeo se vuelva cenizas la rutina. García en estado puro, emoción desbordante y feroz. Me la guardo para siempre, me la guardo y la comparto.
Ruedo, rodaré o como aceptar la ruptura. De esta me parece soberbio “Te ame cuando los hombres ya pacen, en esa hora tan incierta… Yo que me creía a salvo” y es que la vida de pareja exige la alerta y la entrega, y entre besos la caricia veraz del cuido, y una escoba de espantar rutinas.

Quiero esa pasión, el amor y sus vacios y como cuando se marcha se vacía la mirada y el pecho pide las ganas, y la piel fría, desamparada, busca manos que la despierten e ilusión y rumor de olas en el paladar. Impresionante la combinación de instrumentos, maravilloso el dúo García-violín, violín-García Un romance para no olvidar, tiene algo de aleteo y florecer, algo del perfume que se consume en las noches de obsesión y distancias.

Si todo arde, un mensaje potente que no deja indiferente. Energía de guitarras para defender al individuo frente al conformismo y lo impuesto. Tiene un toque hipnótico reforzado por Leonard y Goldenberg. Hacia la historia baldía, hacia la historia baldía.
Dime dónde está. Nace un clásico sobre parihuelas de piano y voz templada. Una canción de tono marinero, de verbena y baile agarrado de paso quedo y voz engolada. Un nuevo camino a recorrer. Una sorpresa, no, un regalo.

Me gustas. El disco ha creado el momento idóneo para cantarte al oído y llega esta balada de corazón y besos, de andar con pies descalzos sobre el piso y giro de faldas al viento. Una tonada íntima de mirar a los ojos y repetir despacio, entre los labios, para que las palabras se abran paso y sean más verdad. Guitarra, percusión suave y mecida, voz templada, atemperada. Como el propio tema dice un camino oculto que ha sabido encontrar. Sin duda un murmullo que brota de los adentros y que se quedará entre nosotros.

Urge. Otra de las líneas básicas de este trabajo, en clave de consigna poética. Lo que urge en este mundo, esa necesidad reencontrase con la naturaleza, el arte, con la calma. Un base eléctrica a medio tiempo, un espacio reflexivo y emotivo. “Urge abolir lo impuesto con mentiras, urge apartar a esos que patean los sembrados…. Demos paso a la vida. Si apretamos demasiado ya no tendremos salida.”

La gran regla de la Sabiduría. Puntadas de guitarra y batería entre las claves de la receta de la sabiduría. Mejor que tratar de satisfacer más necesidades, las reduciré. Una proclama directa a la conciencia, un manifiesto sentido, una fórmula que sin duda, funciona.

Con la promoción de salida viene un single con dos temas más, Crepúsculo creciente y ya me dirás. Entiendo que Crespúsculo creciente esté en un cd aparte, entiendo la necesidad de sacar la canción, aunque estuviese cerrado el disco, la primera vez que lo oigáis seréis suyos para siempre. De una melancolía dolorosa, cuerpo de enredadera y raíces poderosas que la harán crecer hermosa y fuerte. Un instrumento del arte para desnudar el espíritu.

Ya me dirás es un cuadro de abstracción e imágenes oníricas, un canto desolado y metafórico, un grito de desamor a la espera de nuevas oportunidades. Fragmentos de dolor y ansia. ¡¡ ¡Como muerde esta frase!!!, “Sí se te coge el alma algunos días, ya me dirás dónde te metes. Qué ya no sé encauzar derivas, que queda muy atrás el tiempo aquel en el que fui grumete”. ¡Cómo pintan las frases el escenario!, “Donde la ropa tendida restallando, me desprende del calor de tus palabras”.

Este trabajo puede ser el mejor de los que salió del taller de alquimia y remiendos del espíritu del doctor García, no sólo las canciones, la presentación, el diseño es una joya. Es un placer tenerlo entre las manos. Puede descolocarte de entrada pero para aquellos que no conozcan los síntomas les diré que están ante un claro episodio de síndrome de Stendhal.

Acostumbraos hemos partido a nuevo rumbo, pasearemos a luz de otras estrellas y beberemos plácida y calmadamente en pozas de agua fresca. Dejad que el espíritu sienta, que sonría, que se emocione y sobre todo que beba a sorbos tanta belleza. Nos vemos en cualquier concierto con la misma necesidad de VIVIR de siempre.

X