Quimi Portet: “Hago música para huir de la realidad cotidiana”

  • Quimi Portet,publica el álbum ‘Ós bipolar’
Fuente: La Vanguardia – ENLACE – ESTEBAN LINÉS – Foto: Alex Garcia

El próximo primero de abril Quimi Portet romperá un silencio discográfico de cuatro años con su esperado álbum Ós bipolar (Música Global/Quisso Records), una obra que transpira su intransferible manera de hacer y componer: textos que basculan entre la melancolía, lo reflexivo y el humor un punto absurdo, notas que caminan por el rock como escenario principal. Este
noveno trabajo en solitario le permitirá al músico de Vic volver a la carretera, en una gira que arrancará en el Festival Strenes de Girona (16 abril) y llegará al Guitar BCN el 12 de mayo.

Han pasado cuatro años desde que publicó el anterior Oh my love. No suele tardar tanto.

Es verdad, pero no he parado. Por una parte ha estado la gira que hicimos el Col·lectiu Eternity, es decir, Sisa, Joan Miquel Oliver y yo, justo cuando comenzaba las primeras cosas de mi disco. Pasó la gira con ellos, que se prolongó mucho más de lo previsto porque salieron bastantes conciertos, y cuando ya estaba acabándolo surgió el proyecto con Manolo García, de trabajar sobre las grabaciones de Los Rápidos, Los Burros y El Último de la Fila. De allí salió una caja con cinco discos que creo que está muy bien [ Historia de una banda: autobiografía sónica], y a eso hay que sumar el mes de ensayos que hicimos para ofrecer los cuatro conciertos como Los Rápidos y Los Burros en Madrid y Barcelona. ¡Ah! y la producción del nuevo disco de Sanjosex.

¿Eran proyectos no previstos?

En absoluto. Lo del Col·lectiu salió casi por casualidad, pero una vez te metes a mí me cuesta muchísimo cambiar de chip y dejarlo hasta que no se acaba. Iba componiendo canciones para mi disco, en periodos muertos, eso sí.

 ¿Literariamente sus últimos álbumes tienen un nexo de unión?

Lo ignoro. Me he olvidado totalmente de mi disco anterior. Nunca pienso en mi carrera, nunca la he evaluado. Pienso en mí. Me siento muy cómodo en mi carrera, pero fuera de ella, también: con Manolo, con el Col·lectiu, con producciones para terceros.

¿Nunca ha pensado que esos proyectos paralelos le suelen salir bien precisamente porque está usted?

Bueno…, no lo sé pero gracias. Nunca lo había pensado. Yo también he tenido mis fracasos en mi vida, pero siempre han sido simpáticos y muy agradables. No han sido fracasos, negros, oscuros, sino que se pueden atribuir a la audacia. También he tenido la suerte de trabajar con gente excelente, fuera de serie, que también quiere su oficio. El día que no me vea con la energía para trabajar con gente tan buena lo dejaré.

En Ós bipolar hay colaboraciones significativas.

Sí, colaboraciones todas ellas naturales. Con Manolo García hemos estado un año trabajando con una promiscuidad muy grande y tarde o temprano tenía que ocurrir, y aquí ha participado en Roda el món. Lo bueno de estar con Manolo es que nos seguimos riendo como cuando éramos jóvenes; cuando nos reencontramos siempre reaparece esa sociedad que era El Último de la Fila, basada en el humor pero supereficiente. Por algún motivo, juntos somos muy eficientes a todos los niveles. Y eso lo disfrutamos porque nos gusta nuestro oficio. También aparece Joan Miquel Oliver, un músico buenísimo del que me encanta su ironía a veces conmigo, además me considera demasiado rockero en el peor sentido de la palabra, y eso me parece que nos beneficia a todos: ver qué hay de risible en nuestra estética pero también luchar por eso. A mí me encanta hacer rock epidérmico sin segundas lecturas. Y también me gusta de él que es incluso más perfeccionista que yo. Llega a ser frío y calculador. Aquí hace de productor vocal, además de tocar en temas. Y la tercera colaboración es la de Núria Graham, que es una verdadera pasada. Es muy buena música y muy dotada; su aportación en el disco es muy pequeña, en unos coros, pero te pone la piel de gallina.

¿Se considera sobre todo ro-ckero?

Lo soy en el mejor y en el peor sentido de la palabra. Pero soy muy ecléctico y puedo hacer otras miles de cosas; creo que para hacer reír a mis amigos soy capaz de hacer cualquier cosa. Lo que me hizo ser músico fue mi deseo de olvidarme de la asfixiante realidad, de lo que me rodeaba cotidianamente, y ese sigue siendo el principal motivo.

¿Cómo llevará este disco al directo?

Voy a cambiar el grupo. Estaré con Ángel Celada a la batería, Jordi Busquets a la guitarra y yo. Busco una manera distinta de afrontar los temas, más guitarrera, más áspera, menos convencional. El disco tampoco lo es, y en directo lo seremos aún menos. Preparamos unos treinta temas, y solo seis de este último. Puede ser flipante.

¿La música de Quimi Portet es sinónimo de algo distinto?

Sí, y me va bien. Soy yo. Me permite hacer una canción tan fácil como La Rambla y después una como Putes paraules. Eso tiene su gracia, amigos, y encima vender unos tickets y ganarme la vida con esto.

Con El Último de la Fila se la ganaba mejor. ¿Por qué no volver?

Soy muy feliz con mi carrera; ahora tocaré con los que quiero, con un público que sabe a lo que va. Estoy muy confortable y eso es lo que ahora me vale.

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