Crónica de Los Rápidos y Los Burros: El que tuvo, retuvo

Expectación es la palabra que definía el sentir de los 1800 impacientes que aguardaban con impaciencia en La Riviera. Todos nosotros estábamos dispuestos a disfrutar la reunión de dos bandas que hace más de tres décadas que no se subían a un escenario con sus formaciones originales. Dos bandas que, si bien tuvieron una corta trayectoria, dieron como fruto uno de los grupos más renombrados y exitosos de los 80-90: El Último de la Fila, con Manolo García y Quimi Portet al frente.

Pronto se disiparon las dudas sobre el estado de forma de los veteranos componentes deLos Rápidos, que según saltaron al escenario con sus chaquetas de lentejuelas, dejaron bien claro que aquello “No, no, no”  era una reunión excepcional, sino una celebración. 35 años después volvían a compartir aquellos temas con un público entregado que no ha olvidado sus letras, coreando todas y cada una ellas. Rostros de emoción en toda la sala y de euforia (no siempre contenida) en las primeras filas.

Sobre el escenario, una banda reposada en barrica como el buen vino, era la viva imagen de la felicidad. Sus gestos de complicidad daban muestra del disfrute que suponía el reencuentro. Antonio Fidel, a las cuatro cuerdas, fue el hombre de la sonrisa perpetua de la noche,  marcando el ritmo de su repertorio con temas como “Confusión”, “Ausencias” o “Navajas de papel”, entre otros. Josep Lluís Pérez a la guitarra, con su actitud rockera, se gustaba acercando al público sus poses en los temas más movidos.

 

Un sosegado Esteban Hirschfeld, desde sus teclados, contemplaba la sala repleta y entregada, adivinando en sus gestos como saboreaba el momento tan placentero que estaba viviendo. A la derecha del escenario, Quimi Portet, siempre discreto protagonista también de la excepcional noche que se estaba viviendo. Por supuesto fue Manolo García, quien está en un estado de forma inmejorable, el maestro de ceremonias, conversando y bromeando continuamente con el público. Tras más de una decena de temas, Lluis Visiers se retiraba de su batería, dando paso así a la segunda parte del concierto, en la que se ejecutaron los temas de la etapa de Los Burros con Ángel Celada a la batería. Aunque fueron menos en cantidad, no faltaron himnos como “Mi novia se llamaba Ramón”, que hizo temblar la sala con los saltos de los allí congregados, y la imprescindible “Huesos”, que desató definitivamente la euforia. La química entre Manolo y Quimi se mantiene intacta. De hecho, nos hacía retroceder en el tiempo a la época de El Último de la Fila, llegando el público a pedir un “que se besen” que fue rechazado con un simpático “Iros a la mierda” por parte de Manolo.

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A pesar de ser una ocasión excepcional la reunión de Los Rápidos y Los Burros, Manolo y Quimi no dudaron en regalar a sus fieles media docena de temas de El Ultimo de la Fila, que al fin y al cabo fue el fruto de las bandas progenitoras. En resumen, una noche de emociones a flor de piel tanto en las bandas como en el público que las acompañó.

Fuente: MariskalRock – ENLACE

Texto: Alodia Navarro Manteca
Fotos: Tere Sahún Royo

Setlist: No, no, no / Septiembre / Grité / La pájara / Ausencias / Braque / Gladiadora / Navajas de papel / Cine ideal / Misa de cinco / Ruta del sur / No estoy hecho polvo / San Gennaro / Mi novia se llamaba Ramón / Portugal / Hazme sufrir / Te quiero bastante / No puedo más / Vamos a ver / Conflicto armado / Huesos / Disneylandia / Llanto de pasión /  Aviones plateados / Sara / Querida Milagros / Mi patria en mis zapatos / Insurrección

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