Reedición del 1er disco de Triana, ‘El Patio’. La influencia de Triana permanece.

“Hicimos un pacto: Si faltaba alguno, Triana desaparecería”. Eduardo Rodríguez, único superviviente del trío, evoca ‘El Patio’ a los 40 años del disco.

Se ha reeditado el primer disco de Triana, ‘El Patio’, con cuatro temas inéditos grabados en directo en 1975. Eduardo Rodríguez Rodway es el único superviviente de un trío mágico que cambió los destinos del rock andaluz con aquel disco de referencia para el rock español. “Yo estaba en Los Payos, pero todo cambió para mí cuando apareció Jesús de la Rosa en mi casa de Madrid en 1973. Yo era un guitarrista flamenco al que le gustaba el rock progresivo que se hacía entonces”, recuerda. El trío se completó con la incorporación de Juan José ‘Tele’ Palacios en la batería. “Tele era capaz de tocar rock sobre cualquier compás o ritmo flamenco”.

Grabado y publicado en la primavera de 1975, ‘El Patio’ tardó su tiempo en despegar comercialmente. El productor Gonzalo García Pelayo recuerda que en la primera liquidación de ‘royalties’ “facturaron 19 copias vendidas”. Sin embargo, el disco había alcanzado una fuerte repercusión en el ambiente musical y, por supuesto, había vendido mucho más para convertirse en el acontecimiento de cada reunión de amigos junto a los discos de Led Zeppelin, King Crimson o Pink Floyd. Además, la portada no desmerecía junto a otras de la época: tres tipos de indiscutible aire hippie en un patio andaluz y, ojo al dato, el que puede ser primer grafitti de la historia con el nombre del grupo recién pintado en una de las paredes. Una obra de Máximo Moreno.

Triana cerró uno de los primeros festivales celebrados en España, el de las 15 horas de Burgos de verano de 1975. “Tengo unos recuerdos un poco difusos del concierto de Triana en Burgos. Era en una plaza de toros. Y aún vivía Franco, el dictador. Un periódico de la ciudad tituló: ‘Nos invade la cochambre’. Había grupos sevillanos como Storm, con los que hicimos unos cuantos conciertos. Y estaba Gualberto que venía de Smash”. Aunque el festival pasó a la historia del rock español, aquel concierto de Triana no fue memorable. El grupo salió a las 3:20 de la madrugada y en aquellos tiempos aquella concentración de músicos era insólita.

El cansancio, el frío y el mal sonido no ayudaron para que fraguara aquella compleja combinación de una guitarra flamenca integrada en una banda de rock. Aún hoy, con todos los avances tecnológicos, es un asunto que trae de cabeza a los técnicos de sonido. Y sin embargo, Triana forjó su leyenda sobre los directos, especialmente en la discoteca MM de Madrid en febrero de 1976 y en el ‘Johnny’ en marzo de ese mismo año. La del Colegio Mayor San Juan Evangelista fue una experiencia irrepetible como lo eran casi todos los conciertos celebrados allí en un ambiente de libertad que convertían aquel recinto universitario en una isla cultural frente a un panorama gris. Gonzalo García Pelayo, el productor, explica que las canciones de Jesús de la Rosa “eran como un oratorio”, precisaban de un clima de recogimiento cuasi religioso que se evidencia en textos como el de ‘Abre la puerta’: “Yo quise subir al cielo para ver / y bajar al infierno para comprender”. La psicodelia llegaba a España de nuevo, pero ésta vez con aroma de velas y acento andaluz. Los textos de Jesús hablaban de experiencias más o menos lisérgicas.

Eduardo Rodríguez recuerda una España negra: “Teníamos que llevar las canciones a pasar censura. A los músicos no se nos permitía actuar en ninguna parte si no tenías el carné del sindicato vertical y para obtener el carné tenías que pasar un examen. Los equipos de sonido eran muy precarios: nosotros teníamos que ir a Londres a comprar los sintetizadores y los ‘moogs’; aquí no había”.

Triana encontró el sonido y las canciones. Smash había recorrido parte de aquel camino entre el flamenco y el rock, pero la vida de aquel grupo sevillano fue breve y apenas llegó al gran público. Por el otro lado, el del flamenco, triunfaba Lole y Manuel. Pero Triana era distinto. “Estábamos hartos de los patrones de fuera y creo que conseguimos un sonido dentro del rock”, reitera Eduardo.

Al primer disco rebautizado como ‘El Patio’, siguieron ‘Hijos del Agobio’ (1977) y ‘Sombra y luz’ (1979). Su sonido pasó por una crisis estética producto de la aparición de la nueva ola que se fue reflejando en sus siguientes producciones: ‘Un encuentro’ (1980),‘Un mal sueño’ (1981) y ‘Llegó el día’ (1983).

La muerte de Triana

El 13 de octubre de 1983 Jesús de la Rosa regresa del País Vasco de un concierto benéfico por los damnificados en unas inundaciones. Su coche colisiona de frente contra una furgoneta en Burgos. Las heridas causadas por el choque se agravan por el desplazamiento de los teclados que lleva en el asiento trasero. Al día siguiente muere en el quirófano.

Él era el alma de Triana, su voz y su compositor principal. “Jesús de la Rosa, ‘Tele’ y yo hicimos un pacto entre hermanos de que el grupo desaparecería si faltaba alguno de nosotros. Tele rompió el pacto, pero lo peor fue después cuando unos músicos utilizaron el nombre por que Tele les había dado permiso”, explica Eduardo Rodríguez desde su refugio de Caños de Meca, donde se dedica “a vivir”.

La influencia de Triana permanece. Manolo García insiste en cada entrevista que Triana fue esencial en la construcción de sus grupos.Raimundo Amador y Lin Cortés interpretan en directo composiciones como ‘En el lago’. “En España se sigue valorando al grupo. El año pasado en el festival Territorios de Sevilla se celebró un concierto de homenaje a Triana con Kiko Veneno, Andrés Herrera o Jota, de Los Planetas. Nos faltó tiempo para entrar en Latinoamérica y Estados Unidos·, explica Eduardo, que ha abandonado la guitarra:”Es muy celosa. Hoy tenemos generaciones de guitarristas maravillosos”.

Eduardo Rodríguez recuerda el talento de sus compañeros, las composiciones de Jesús y las diabluras rítmicas de ‘Tele’. “Mi nieta vino el otro día con un amigo de 15 años. El chico estaba temblando, le pregunté que era lo que le pasaba y resulta que era admirador de Triana”, relata. “Yo grabé dos discos con mi nombre en los años 80:el primero tuvo un pequeño apoyo, quizás ahora se reediten. Luego abandoné la música. Mi tiempo había acabado. Quizá ahora vuelva a escuchar a Triana“.

Fuente: El Mundo – ENLACE

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