Entre el pop arabizado y el pop aflamencado.

Gran éxito de El Ultimo de la Fila en la recta de l’Estadi.

Que de una docena de actuaciones sólidas resulte un éxito verdadero no constituye un porcentaje portentoso pero, en fin, Montjuïc se sacó la espina verbenera en la cuarta velada con un cartel coherente. Dissidenten y El Ultimo de la Fila desbordaron la Recta del Estadi (era la víspera de la Mercé y se podía trasnochar).

Los Dissidenten se presentaron hace casi un año en Barcelona, Madrid y Valencia y, ya tienen un público ganado. En su origen era un conjunto alemán investigador (por eso el nombre) de ritmos étnicos. Después de incorporar músicas turcos de Berlín y trabajar con vietnamitas, contactaron con grupos magrebíes también inquietos y con Cherif Lamrani, poeta y cantante de 45 años al parecer muy influyente entre la juventud de Marruecos. Lamrani les dio su inspiración y cantó para ellos en su primer disco. Alguien etiquetó su estilo como “ethnobeat”, mezcla de música moruna y pop europeo —con letras en árabe— que triunfa en las discotecas. Ahora Dissidenten son cuatro germanos y dos marroquíes, oscilando entre la “fusión” y el sonido “disco”. Hicieron bailar y dar palmas todo lo que permitía la gran aglomeración, y el efecto fue, sobre todo, que prepararon el terreno para El Ultimo de la Fila.

El Ultimo de la Fila no es uno sino dos, Manolo García y Quimi Portet, aunque se acompañan de varios instrumentistas. Son catalanes, pero practican un pop aflamencado, tendencia que se explicita en la forma decantar de García, y sus letras son (caso raro en el pop español) un importante atractivo. Se han convertido en un conjunto puntero, valorado y considerado, con un sello de calidad.

Aclamación popular, fans chillonas, coros para muchos de los temas y mucha devoción. Exaltado al máximo y con poses de torero, Manolo García se comportó como una estrella del rock. En la apoteosis, humo a volumen de incendio forestal, luminotecnia a discreción confeti festivo. Después del bis obligado se alargaron media hora más, dejando al respetable más que contento.
Al principio de todo, delas casi seis horas de música, habían salido los Esclarecidos, mimados en Madrid. Pasaron fugazmente.

Fuente: La Vanguardia – F.F.

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