Manolo García, Todo es Ahora: El rock, anhelada piedra filosofal

El músico del Poblenou prosigue su viaje sonoro transcontinental, se supone que satisfecho por lo que ha conseguido hasta la fecha.

Lejos de su hábitat natural, García ha ido recorriendo a través de algunos de sus últimos discos escenarios que podrían calificarse casi de exóticos –Creta y luego Brasil–, aunque en Los días intactos (2011) y ahora en este Todo es ahora parece que está cerrando la cuadratura del círculo. En el primero de ellos, buscó la manera de hacer estadounidense desde una perspectiva californiana, y ahora lo hace desde el otro extremo del gigante americano. Por casualidad o no, cerca de Woodstock es donde García redondeó la docena larga de composiciones que llevó bien bocetadas desde Barcelona.

Con el paso de los años, Manolo García no es una excepción en aquello de buscar la esencialidad de su arte, de su vida, de su manera de expresarse. Y sin duda este álbum es un significativo punto de inflexión en este sentido. Al menos, la primera mitad, aquella que transcurre desde el inicialCaminaré hasta Subo escalas, bajo escalas, donde su imbricación con el rock es tan brillante como convincente y bien resuelta. Y es una tarea no fácil, teniendo una materia prima literaria y una vía interpretativa vocaltan marcadas.

A partir de Esta noche he soñado con David Bowie, parece que el músico barcelonés se reencuentra con el Manolo García de siempre, el viejo conocido, el confeccionador de un rock aflamencado/latino tan agradable como ya transitado. Sin embargo, las letras de este notable disco muestran a un García que no se conforma en absoluto con lo ya conocido.

Fuente: La Vanguardia – Edic. Impresa – Esteban Linés – ENLACE

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