Manolo García, Todo es ahora: Sueño americano de ida y vuelta (Metropoli)

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Tras grabar con músicos locales en Brasil, Creta y California, el ex vocalista de El Último de la Fila ha decidido repetir la experiencia norteamericana en su sexto largo. En este caso, lo ha hecho en Nueva York con reputadísimos músicos de sesión (colaboradores de Lennon, Bowie o Springsteen, entre otros). El resultado es, él mismo lo ha dicho, su trabajo más rock desde su debut con Los Rápidos en 1980, aunque hay momentos en que también recuerda a Nuevo pequeño catálogo de seres y estares (1990), de su grupo más popular.

Los temas que abren el disco —Caminaré, Campanas de libertad y Es mejor sentir— lo muestran así, con su voz intentando adaptarse de modo un tanto desquiciado a un sonido eléctrico de tono adulto y lustroso. El homenaje a los mitos neoyorquinos de Lorca y Lou Reed incluso parece sugerir un fuerte influjo del viaje en el segundo corte. Pero he aquí que, antes de llegar a la mitad del recorrido, el guión cambia. Concretamente, en Esta noche he soñado con David Bowie. un ejercicio de mitomanía cargado de inocencia, a medio camino entre un pasaje del libro Héroes, de Ray Loriga, y The Miracle Of Joey Rarnone, de U2, pero en el que entra la guitarra de José Manuel Cañizares para darle un inesperado toque de pop aflamencado.

A partir de ahí, se produce una colisión más bien artificiosa —en un ejercicio de traición a su talibanismo antievolución tecnológica, García optó por realizar las mezclas a través de Skype— entre ambos mundos, incluso con arrebatos de rock latino como los ejercidos por unos instrumentistas que parecen soñar con Miami en Irma, dulce Irma. El músico barcelonés deja de lado, en esta ocasión, un discurso ecologista que ya empezaba a ser demasiado repetitivo, y se mantiene fiel a sí mismo abanderando de nuevo una autenticidad sin cinismos y una mirada pura y reflexiva sobre los caminos recorridos, personas que se quedaron en los recodos y reivindicaciones del carpe diem. Como siempre, con ese lenguaje por momentos demasiado florido y unas melodías que se hacen esclavas de las palabras. Al borde de los Go, concluye el disco cantando que quiere exprimir la vida y uno comprueba lo heroico de que ese aferrarse a la normalidad y el sentido común sigan teniendo tanto éxito.

Fuente: Metropoli Edic. Impresa – DAVID SAAVEDRA

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