MERCAT: El trampolín de la música catalana

Los protagonistas valoran el impacto de la cita que arranca en Vic esta semana.

Cuando el próximo jueves arranque una nueva edición del Mercat de Música Viva de Vic (MMVV), tomará forma una de los elementos formalmente más característicos de la escena musical catalana desde 1989. Una cita que desde hace 26 años, en septiembreydurante cuatro días, tiene un doble objetivo: ser un punto de encuentro profesional que reúne a todos los sectores de la industria musical y, artísticamente, una cita para descubrir los sonidos que “funcionan” en Catalunya, España y el arco mediterráneo, así como en el resto del mundo.

Después de todos estos años, son numerosos los músicos y grupos catalanes de diferente perfil y generación que han recalado en el Mercat de Vic con carácter profesional (comenzando por su director, Marc Lloret, músico de Mishima), y quizás esta sea una buena ocasión para que sean ellos los que valoren su experiencia personal y analicen el papel y la trascendencia de la cita.

El cantautor Roger Mas y el pianista y músico de vanguardia Agustí Fernándezpueden simbolizar los dos extremos. Mas –que ofrece el jueves el concierto inaugural–. confiesa que “soy muy poco objetivo con el Mercat de Vic porque es algo muy especial para mí. De hecho, el Mercat y en cierto modo La Vanguardia cambiaron mi vida. Yo había ya sacado algún disco, daba conciertos pero me tenía que dedicar a otras cosas para llegar a fin de mes. Toqué por primera vez en el Mercat en 2001, una noche en la muy pequeña Jazz Cava, se ve que a los críticos de este diario les gustó mi concierto, y un lunes salió una información titulada “Françoiz Breut y Roger Mas triunfan en Vic” o algo parecido, y a partir de ese lunes empezó a sonar el teléfono y desde entonces llego a final de mes cantando”.

Desde una perspectiva profesional, su opinión también es superlativa. “Ir allí siempre ha sido una experiencia muy enriquecedora. A mí personalmente me costaría mucho imaginar una escena musical catalana sin que estuviera el Mercat de Vic. Hay una cosa bastante significativa,y es que a lo largo de mi carrera, apenas he escuchado críticas fuertes sobre el Mercat. Y eso es porque me parece que másomenos toda la profesión lo ve como algo con sentido”.

Agustí Fernández lo ve con otros ojos. “Teniendo en cuenta el producto que yo ofrezco, es evidente que el mercado catalán no es sensible a lo que hago. Y lo digo sin ningún tipo de resquemor. El Mercat de Vic está muy orientado al folk yal pop, terrenos donde mi música nada tiene que hacer”. Pese a ello, Fernández –toda una figura en el circuito internacional de la vanguardia– asegura que “yo creo que los organizadores de Vic siempre han querido que entrara en sus parámetros los proyectos que he ido trayendo a lo largo de los años, pero tengo constatado que todas las veces que he actuado nunca me ha salido nada. También ocurre que la gente que me contrata, sobre todo en el extranjero, no vaaVic. Y eso que es en el extranjero donde tengo más trabajo”.

Muy realista también se declara Ferran Palau, una de las cabezas visibles de los muy interesantes Anímic. “Los recuerdos de haber actuado aquí son muy chulos. El Mercat es algo que sirve porque es un sitio donde vamos la gente que nos dedicamos a esto. A nosotros igual nos ha salido algo después de actuar, pero muy poco”. Y el lo considera lógico porque “no hay ninguna conexión entre el Mercat como punto de encuentro con el Mercat como reflejo de una industria musical catalana, porque esa industria no existe; lo que hay es una cosa muy raquítica”.

Enric Montefusco, frontman de la banda Standstill, recuerda con satisfacción su paso el año pasado con una arriesgada propuesta musical con Refree “que fue acogida con mucho respeto artístico, y eso se agradece mucho. Cuando he venido con el grupo, hemos hecho conciertos convencionales para le público. Como mercado, no tengo muchas herramientas, pero la idea es absolutamente necesaria: está bien que haya un marco y un apoyo explícito a propuestas de aquí, aunque desconozco qué resultados reporta”. Giulia Valle. inquieta y prolífica música de la escena nacional, asegura que “la cita de Vic creo que sirve; como profesional siempre me he sentido muy bien tratada, y como festival tiene mucha relevancia. Creo que tienes que venir con mánageryentonces es un sitio muy útil para hacer negocio; ahora bien, como Vic abarca muchas músicas, me da la sensación de que a veces no están todos los programadores que debería”. Maria Rodés, una de las referencias de la nueva hornada del pop indie de aquí, rememora su paso por el Mercat en 2012 como “muy bueno, estaba ilusionada pero sentí un poco de presión porque habían venido programadores”. La otra cara: “Es bueno que exista el Mercat, aunque, como en mi caso, no acabe reflejándose en nada concreto”.

Para Dani Carbonell, es decir, Macaco, no hay que buscar mucho matiz. “Tocar allí no debería ser algo especial: sea un mercado, una feria o lo que sea, tú tienes que tocar para el público entregándote siempre de la misma manera. Lo importante es que el promotor venga averte en un concierto tuyo normal, con gente normal, porque en esos es donde te los ganas o no. A mí me ha funcionado”.

Son los veteranos los que más ponderan el peso del MMVV. Como Santiago Auserón, que se despacha con un inicial “todo lo que puedo decir es positivo. Vic es un lugar de contactos profesionales, los artistas vamos allí y actuamos para ponernos accesibles al público. Cuando generaliza, Auserón es algo escéptico. “Los festivales proliferan en la Península, y enalguno de los cuales la utilidad no siempre es evidente. El Mercat de Vic es quizás una excepción. Tiene solera y ves a gente que mueve cosas, ves a directores de tros festivales moviendo artistas nacionales y internacionales. Todo lo que sea activar la cultura y la economía me parece bien. No estamos en condiciones de ser muy exigentes porque no andamos sobrados, la contratación de los ayuntamientos está fatal y la iniciativa privada no llega a cubrir los costes de producción.

Quimi Portet se encuentra como en casa. y el año pasado arrasó allí junto a Sisa y Joan Miquel Oliver. “Venir aquí es agradable porque me permite presentar mi trabajo de una forma muy placentera, y la posibilidad de hacer inventos que serían imposibles hacerlos uno mismo. Para grupos que empiezan el darse a conocer en un sitio donde están los medios, los agentes y los promotores reunidos en un mismo lugar es una oportunidad excelente para saltarse una de las etapas más penosas de la profesión”. Optimista también lo es Marc Parrot, cuando sentencia que “Vic más que un sitio para hacer un concierto es el sitio en el que vas a vender tu espectáculo. En mi experiencia en el Mercat, las veces que he estrenado aquí después de las cosas han solido ir muy bien. En general, el Mercat debería promoverydinamizar el intercambio entre todas las partes interesadas, pero el escenario musical general ya no es lo que era”.

Guillamino, en fin, reflexiona que “la mayoría de las veces que he venido a actuar creo que me ha servido; es un buen aparador, la gente ve lo que haces tienes la oportunidad de presentar proyectos que en condiciones normales igual no podría”. Un aspecto que le atrae es que en torno al Mercat coexisten iniciativas de carácter off, como el In Victro, el Sucre punk o Festival Hoteler.

Una selección de imperdibles:

Roger Mas & Benjamin Taubkin. (Teatre Atlàntida,18/IX).
El cantautor se alía con el pianista de São Paulo para releer piezas del primero en clave de ritmos tradicionales brasileños.

Zebda. (Carpa Negra, 18/IX)
La legendaria banda de Tolouse, referente europeo del mestizaje presentan su flamante álbum Comme des Cherokee.

Raimundo Amador. (Teatre Atlàntida, 19/IX)
El polifacético guitarrista hace en La leyenda del gitano eléctrico un repaso de su amplia carrera musical.

Adrià Puntí. (Teatre Atlàntida, 19/IX).
El de Salt está viviendo un año esplendoroso en términos artísticos. Con banda renovada, interpretará nuevos temas.

Marlango. (Teatre Atlàntida, 20/IX)
Con la voz de Leonor Watling como guía, el dúo adelantará material de su inminente nuevo disco.

Johanna Borchert. (Auditori Atlàntida, 20/IX)
Mitad de Little Red Suitcase, la pianista alemana presenta su nuevo proyecto, Solo, donde improvisa sobre pop, jazz y vanguardia.

Fuente: La Vanguardia Edic. Impresa – De Esteban Linés – Foto de Pedro Madueño

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