Monthly Archives: julio 2020

Serrat, Silvio Rodríguez, Paolo Conte, Quimi Portet y Manolo García apoyan el Ateneu de la Cançó

260 Artistas, entre los que figuran también Sabina, Paco Ibáñez, Maria del Mar Bonet, Víctor Manuel, Ana Belén, Martirio y Manolo García, firman un manifiesto que defiende la creación en Barcelona de un escenario estable para la canción de autor.

La creación de un escenario estable para los cantautores, que Pere Camps, el director de Barnasants, viene reclamando desde hace un tiempo, dispone de un contundente plantel de aliados: 260 artistas apoyan el manifiesto ‘Per la creació d’un Ateneu de la Cançó’, entendiendo ese espacio como “centro de estudio e investigación de la canción de autor”.

Firmando el manifiesto, el trovador cubano Silvio Rodríguez, el piamontés Paolo Conte, y la mayoría de los nombres significativos de nuestra escena, de Paco Ibáñez a Serrat, pasando por Sabina, Víctor Manuel, Ana Belén, Lluís Llach, Maria del Mar Bonet, Quico Pi de la Serra, Marina Rossell, Sisa, Pau Riba, Joan Isaac, Martirio, Manolo García, Quimi Portet, Pablo Guerrero, Luis Pastor, Pedro Guerra, Ismael Serrano, Ruper Ordorika, Jabier Muguruza, Toti Soler, Jordi Batiste, Enric Hernàez, Xavier Baró, Gerard Quintana, Lluís Gavaldà (Els Pets), Miquel Pujadó, Miquel Gil, Sílvia Comes, Pascal Comelade o Sicus Carbonell (Sabor de Gràcia). Y exponentes de últimas generaciones en catalán, como Roger Mas, David Carabén (Mishima), Sanjosex, Judit Neddermann, Anna Roig, Cesk Freixas, Névoa o Pau Alabajos. Lo apoyan también el Club Tenco, de San Remo, y la Fundación Víctor Jara.

Acto de «justicia cultural»

Serrat defiende el Ateneu “para que Barcelona siga siendo la ciudad de la ‘cançó’”, como expresa en un video hecho público este martes. En el montaje, Silvio Rodríguez pide “abrazar la cultura y abrazar Barnasants”, Maria del Mar Bonet alude a los cantautores como “un colectivo últimamente muy maltratado”, Paco Ibáñez ve la iniciativa como “un acto de justicia cultural” y Lluís Llach destaca el “papel reivindicativo de la canción de autor”.

El proyecto, que viene avalado por el informe de la socióloga Gemma Ponsa, trabajo de fin de máster en gestión cultural tutorizado por el ex-oncejal Ricard Gomà, contempla el Ateneu como algo más que una sala de conciertos: un espacio de encuentro, con archivo digitalizado y talleres en los que se generen proyectos. Los modelos son equipamientos como el Ateneu Popular 9 Barris, la sala Beckett o el Centre Artesà Tradicionàrius, y Pere Camps cree que deberían involucrarse no solo el Ayuntamiento y la Generalitat, sino también el Ministerio de Cultura y la Diputació. “Ahora toca reunirnos y que las administraciones muevan ficha”.

Fuente: El Períodico – Jordi Bianciotto – ENLACE

¿Quién anunció el fin de su dúo con un “no pasa nada, que no somos los Beatles”?

Se había especulado durante tiempo sobre la disolución del grupo, motivada por rencillas, enemistad, piques o simplemente por buscar nuevas vías artísticas más allá de las lindes de la banda. Pero la rumorología para todos los gustos –abundaban también aquellos comentarios de supuestos enterados que aseguraban que todo aquello eran estrategias para recuperar un listón de ventas que con su último álbum había sufrido un leve retroceso– se paró en seco el 13 de enero de 1998.

Aquel día Manolo García y Quimi Portet anunciaron públicamente que habían decidido poner punto final a su carrera como El Último de la Fila, es decir, bajar el telón de una de las bandas no solo más populares de la escena roquera española, catalana y barcelonesa, sino un nombre referencial de la música que se cocinó en el país en los últimos tres lustros del siglo pasado… y que continúa siéndolo, sino aún más.

Manolo García y Quimi Portet anunciaron públicamente que habían decidido poner punto final a su carrera como El Último de la Fila

Se ponía con un comunicado muy “el último de la fila” punto final a una singladura que había durado discográficamente diez años (desde aquel Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana de 1985 hasta La rebelión de los hombres rana , de 1995) y que había alumbrado y enraizado un capítulo brillante y con adictiva personalidad propia de la música moderna en estas latitudes.

De hecho, no era una inesperada sorpresa porque las cosas apuntaban a que la vida de El Último de la Fila no pasaba por su mejor momento desde hacía como mínimo par de temporadas. Habían alcanzado una de sus más gloriosas cimas con la publicación en 1993 de su álbum Astronomía razonable , a la que siguió durante todo ese año una intensa y apoteósica gira. Le continuó una temporada de parón, en la que cada uno lo dedicó a menesteres artísticos propios, y en 1995 volvieron a la carga conjunta con el mencionado La rebelión de los hombres rana , que costó un poco más de entrar a nivel de ventas, aunque en su gira preceptiva volvieron a petarla.

Y a partir de allí, las cosas ya apuntaron con fuerza que tanto el de Vic como quizás también el del Poblenou querían pisar profesionalmente otras sendas. García recuperó material de Los Rápidos mientras que Portet sacaba en 1997 un segundo álbum en solitario (tras un primigenio Persones estranyes diez años antes) de elogiada talla como Hoquei sobre pedres.

Y es en este escenario cuando llega el 13 de enero de 1998, y se puede leer en un comunicado que ya no están para grabar más álbumes ni para hacer más giras como El Último de la Fila. Aquel día García declaraba que la decisión radicaba en “motivos de higiene artística provocados por el hecho de que a estas alturas cada uno tenía un punto de vista y unas perspectivas diferentes”. Y fue él, Manolo García, quien para quitar trascendencia a una decisión que para muchos sí la tenía, sentenció: “no pasa nada, que no somos los Beatles, que esto no es una mala noticia”.

Fuente: La Vanguardia – Esteban Linés – ENLACE

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