{"id":24865,"date":"2026-05-17T12:41:08","date_gmt":"2026-05-17T10:41:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.manologarciaycia.com\/?p=24865"},"modified":"2026-05-17T12:41:11","modified_gmt":"2026-05-17T10:41:11","slug":"el-ultimo-de-la-fila-el-primero-en-el-refugio-de-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manologarciaycia.com\/?p=24865","title":{"rendered":"El \u00daltimo de la Fila, el primero en el refugio de la memoria"},"content":{"rendered":"\n<p>Roquetas de Mar, escenario de reencuentro y salitre, acoge una noche en la que la memoria vuelve a sonar en directo<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda algo de ceremonia pagana en el aire, de reencuentro con una parte de uno mismo que permanec\u00eda dormida en alg\u00fan rinc\u00f3n de la memoria,&nbsp;esperando el instante preciso para despertar. El murmullo previo parec\u00eda una respiraci\u00f3n colectiva, una ansiedad antigua disfrazada de conversaci\u00f3n, un temblor de generaciones enteras sosteniendo en el pecho la misma pregunta muda. Qu\u00e9 ocurre cuando regresan quienes escribieron la banda sonora de la intemperie. Qu\u00e9 sucede cuando dos hombres, armados de canciones, vuelven a abrir la herida luminosa de un pa\u00eds sentimental.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta empez\u00f3 a escribirse desde el barro de los or\u00edgenes. Sin fuegos de artificio, sin solemnidades impostadas, como quien abre una vieja caja de fotograf\u00edas y descubre que el tiempo no ha logrado borrar el olor del papel. &#8216;Huesos&#8217; apareci\u00f3 como un fantasma de otro siglo, tra\u00edda desde aquella \u00e9poca de &#8216;Los Burros&#8217; en la que todav\u00eda estaban aprendiendo a desafiar la gravedad. Son\u00f3 \u00e1spera, primitiva, casi salvaje, con ese perfume de los a\u00f1os en los que nadie sab\u00eda todav\u00eda que aquellas canciones acabar\u00edan convertidas en refugio. Despu\u00e9s lleg\u00f3 &#8216;Conflicto armado&#8217;, otra piedra arrancada de la cantera inicial, como si quisieran recordar que las ra\u00edces nunca desaparecen, apenas se entierran un poco bajo el peso de los a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>El viaje avanz\u00f3 sin prisas, dej\u00e1ndose atravesar por estaciones emocionales. &#8216;Querida Milagros&#8217; abri\u00f3 una grieta de ternura entre el gent\u00edo, una manera de recordar que hubo un tiempo en el que el amor y la pobreza parec\u00edan compartir el mismo portal. Entonces, cuando parec\u00eda que la nostalgia amenazaba con instalarse definitivamente, apareci\u00f3 &#8216;Mi patria en mis zapatos&#8217;, esa canci\u00f3n que no necesita bandera porque habla de otra cosa, de la patria \u00edntima, de la que uno arrastra en la suela despu\u00e9s de demasiados inviernos. Y ah\u00ed estaba la multitud, como peregrinos sin iglesia, buscando in aquellas palabras un lugar donde quedarse.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La sombra de las ausencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hubo un instante en el que el concierto pareci\u00f3 mirarse hacia dentro. &#8216;Sin llaves&#8217; trajo la sombra de las ausencias, la punzada silenciosa de quienes siguen habitando una habitaci\u00f3n aunque ya no est\u00e9n. Las voces del p\u00fablico dejaron de cantar para susurrar, porque hay canciones que no se interpretan, se confiesan. Despu\u00e9s, casi como un desgarro inevitable, &#8216;Aviones plateados&#8217; cruz\u00f3 el cielo invisible de la noche con ese amor intoxicado de celos y arrepentimientos, con la sensaci\u00f3n de estar viendo pasar algo hermoso sabiendo que quiz\u00e1 ya no regrese.<\/p>\n\n\n\n<p>Manolo caminaba por el escenario como quien conoce demasiado bien el peso de las palabras. Hab\u00eda momentos en los que parec\u00eda contar historias alrededor de una hoguera imaginaria, con esa mezcla de profeta callejero y poeta de barrio que nunca ha terminado de abandonarle. &#8216;El loco de la calle&#8217; son\u00f3 como una vieja verdad que sigue resultando inc\u00f3moda, el retrato de quienes viven al margen mientras el resto finge no mirar. Luego apareci\u00f3 &#8216;No me acostumbro&#8217;, y bastaron unos versos para convertir el aire en un \u00e1lbum de fotos desordenadas, esas im\u00e1genes que mienten un poco porque la memoria siempre retoca los bordes del dolor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Agua de mayo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El pulso fue creciendo lentamente, como sube la marea sin pedir permiso. &#8216;Dios de la lluvia&#8217; agit\u00f3 el paisaje emocional con esa intensidad casi lit\u00fargica de los himnos extra\u00f1os, y &#8216;Soy un accidente&#8217; lleg\u00f3 despu\u00e9s para recordarnos que todos hemos sido alguna vez ruinas sentimentales disfrazadas de fortaleza. En &#8216;La piedra redonda&#8217; asom\u00f3 otra vez esa capacidad de convertir lo cotidiano en una reflexi\u00f3n sobre el mundo, de se\u00f1alar las grietas sociales sin renunciar nunca a la poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces apareci\u00f3 el mar. Siempre el mar. &#8216;Mar antiguo&#8217; son\u00f3 como si alguien abriera las ventanas de golpe, como si el salitre pudiera servir de medicina para el cansancio acumulado. Fue uno de esos momentos en los que el concierto dej\u00f3 de parecer un espect\u00e1culo y empez\u00f3 a sentirse como una conversaci\u00f3n enorme entre desconocidos que, por un rato, compart\u00edan exactamente la misma emoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Principio, pero no fin<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La excursi\u00f3n a &#8216;Los Burros&#8217; con &#8216;Disneylandia&#8217; tuvo algo de travesura, de vuelta al desorden hermoso de la juventud. Aquello no parec\u00eda una concesi\u00f3n a los nost\u00e1lgicos, sino una declaraci\u00f3n de principios. Recordar de d\u00f3nde vienes tambi\u00e9n es una forma de seguir siendo libre.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que avanzaba la noche, las canciones fueron adquiriendo el tono de las despedidas que todav\u00eda no quieren admitir que se acercan. &#8216;Cuando el mar te tenga&#8217; acarici\u00f3 el escenario con esa melancol\u00eda suave de quien aprende a amar sin hacer ruido. &#8216;El que canta su mal espanta&#8217; y &#8216;Canta por m\u00ed&#8217; funcionaron como un manifiesto involuntario, un recordatorio de que hay heridas que \u00fanicamente encuentran consuelo cuando alguien les pone m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s lleg\u00f3 uno de esos pasajes donde el tiempo parece detenerse. &#8216;Llanto de pasi\u00f3n&#8217; apareci\u00f3 desnuda, casi fr\u00e1gil, sostenida sobre el hilo fino de la emoci\u00f3n. El p\u00fablico escuchaba con el respeto con el que se escucha un secreto importante. &#8216;L\u00e1piz y tinta&#8217; abri\u00f3 la puerta de la memoria art\u00edstica, de las cosas que se escriben para no desaparecer del todo. Mientras tanto, &#8216;Sara&#8217; y &#8216;Lejos de las leyes de los hombres&#8217; parec\u00edan dialogar entre s\u00ed, dos maneras distintas de hablar del amor, una desde la frustraci\u00f3n, otra desde la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mon\u00f3logo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La delicadeza de &#8216;Dulces sue\u00f1os&#8217; lleg\u00f3 como quien baja la voz antes de decir algo importante. Y &#8216;Ya no danzo al son de los tambores&#8217; termin\u00f3 de abrir esa veta introspectiva en la que el cantante parec\u00eda conversar consigo mismo mientras miles de personas asist\u00edan al mon\u00f3logo sintiendo que, de alguna manera inexplicable, tambi\u00e9n hablaba de ellos. Hasta que apareci\u00f3 la electricidad de los cl\u00e1sicos inevitables. &#8216;Los \u00e1ngeles no tienen h\u00e9lices&#8217; levant\u00f3 un oleaje emocional imposible de contener, con esa intensidad casi f\u00edsica de las canciones que uno no escucha, sino que recuerda desde dentro. Y entonces s\u00ed, el terremoto. &#8216;Como un burro amarrado en la puerta del baile&#8217; convirti\u00f3 al p\u00fablico en una sola garganta, en una celebraci\u00f3n salvaje donde desaparecieron las edades, las biograf\u00edas y las tristezas privadas. Durante unos minutos, todo el mundo parec\u00eda tener veinte a\u00f1os, aunque el espejo llevase d\u00e9cadas empe\u00f1ado en decir otra cosa. Era imposible no rendirse ante ese estribillo que ya pertenece al patrimonio sentimental de varias generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero todav\u00eda quedaba el golpe definitivo. &#8216;Insurrecci\u00f3n&#8217; cay\u00f3 sobre la noche como un manifiesto \u00edntimo, una revuelta hecha canci\u00f3n, una manera de seguir creyendo que la vida merece ser peleada incluso cuando aprieta los dientes. Nadie quer\u00eda que terminara. Nadie estaba preparado para aceptar que el viaje se acercaba a su \u00faltima curva.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, eligieron despedirse con humildad, como quien sabe que tambi\u00e9n ha sido disc\u00edpulo antes de convertirse en leyenda. &#8216;El Rey&#8217;, de Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez, apareci\u00f3 envuelta en aroma de cantina, de brindis tard\u00edo, de abrazos que duran un poco m\u00e1s de la cuenta. Miles de voces cantaron aquello de vivir con dinero y sin dinero como si no fuera una ranchera, sino una filosof\u00eda de resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la aparente despedida, el grupo regres\u00f3 al escenario para realizar un \u00fanico bis. Una \u00faltima concesi\u00f3n antes del cierre definitivo donde decidieron repetir &#8216;Llanto de pasi\u00f3n&#8217;, volviendo a inundar el espacio con esa misma atm\u00f3sfera \u00edntima que ya hab\u00eda emocionado al p\u00fablico minutos atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final qued\u00f3 un silencio extra\u00f1o, hermoso, parecido al que deja el mar cuando acaba de retirarse. La sensaci\u00f3n de haber atravesado una noche hecha de recuerdos, cicatrices y canciones que siguen respirando aunque el tiempo insista en pasar. Porque hay artistas que ofrecen conciertos y otros que construyen refugios.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos, una vez m\u00e1s, volvieron a levantar una casa para quienes a\u00fan creen que la poes\u00eda tambi\u00e9n puede cantarse.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s1.ppllstatics.com\/ideal\/www\/multimedia\/2026\/05\/17\/IMG_4093-U33154207766oNU-609x426@Ideal.JPG\" alt=\"Escenario y p\u00fablico, en una fusi\u00f3n de sentidos.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Escenario y p\u00fablico, en una fusi\u00f3n de sentidos.&nbsp;(J. J. A.)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El refugio de la estirpe<\/h3>\n\n\n\n<p>El Peroles dio cabida a &#8216;peregrinos&#8217; llegados desde los puntos m\u00e1s incre\u00edbles para asistir a uno de los conciertos, sino el que m\u00e1s, que m\u00e1s se quedan en la memoria colectiva. No es s\u00f3lo m\u00fasica. Tiene ese matiz de haber estado en algo \u00e9pico sin exclusi\u00f3n por &#8216;grupos de edad&#8217; porque hab\u00eda espectadores que rondaban los 70 y otros que no llegaban a la veintena y todos tarareaban, al dedillo, cualquiera de las canciones, o &#8216;sentencias&#8217; de un grupo que son\u00f3 igual que en sus comienzos, con la pureza de m\u00fasicos aut\u00e9nticos por lo que puedan haber pasado los a\u00f1os, pero nunca el tiempo con eternos componentes de la banda como Juan Carlos Garc\u00eda, con los teclados, percusi\u00f3n, bater\u00eda y coros; Antonio Fidel, con el bajo; Pedro Javier Gonz\u00e1lez y sus prodigiosas manos para hacer que la guitarra espa\u00f1ola hablara; \u00c1ngel Celada, a la bater\u00eda, e invitado a hacer sus &#8216;pinitos&#8217; cantando con los coros de Eva Reina e Irene Miller la sabia nueva de Sara Garc\u00eda, con la guitarra el\u00e9ctrica.<\/p>\n\n\n\n<p>Quimi, compositor de algunas de las mejores canciones del grupo, no se olvid\u00f3 de contar una an\u00e9cdota entre &#8216;Mi patria en mis zapatos&#8217; y &#8216;Sin llaves&#8217;. Record\u00f3 los primeros a\u00f1os de &#8216;Los R\u00e1pidos&#8217; y &#8216;Los Burros&#8217; con conciertos que \u00ab\u00e9ramos m\u00e1s los m\u00fasicos que los 50 espectadores. Manolo siempre dec\u00eda aquello de &#8216;id y multiplicaos&#8217; y fijaros por d\u00f3nde vamos ya\u00bb. \u00c9l fue el encargado de presentar al grupo, relacionando todos los miembros que permiten que llegue el sonido, que a Manolo no le falte el micro cuando \u00abse pega esas carreras por el escenario o para llegar a vosotros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00daltimo de la fila es reivindicaci\u00f3n, alineado en causas nobles, lo dicen los mensajes que aparec\u00edan sobre el escenario, algunos curiosos. Manolo Garc\u00eda dedic\u00f3 el concierto a \u00abagricultores y ganaderos. Los grandes son los m\u00e1s protegidos, pero ellos y los aut\u00f3nomos, con la que est\u00e1 cayendo&#8230;\u00bb, sin olvidarse del alegato hacia el cambio clim\u00e1tico.<br><br>Juanjo Aguilera en El Ideal &#8211; <a href=\"https:\/\/www.ideal.es\/culturas\/almeria\/ultimo-fila-primero-refugio-memoria-20260517112946-nt.html\">El \u00daltimo de la Fila, el primero en el refugio de la memoria | Ideal<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roquetas de Mar, escenario de reencuentro y salitre, acoge una noche en la que la memoria vuelve a sonar en directo Hab\u00eda algo de ceremonia pagana en el aire, de reencuentro con una parte de uno mismo que permanec\u00eda dormida en alg\u00fan rinc\u00f3n de la memoria,&nbsp;esperando el instante preciso para despertar. 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