Monthly Archives: julio 2022

Manolo García pone Chiclana patas arriba durante dos horas y media

El artista ofreció un concierto memorable en el que intercaló temas nuevos con sus clásicos

Si el público ha echado de menos a Manolo García desde que tuviera lugar su última gira en 2019, más parece haber extrañado el cantante a su gente en este periodo de ausencia. El catalán protagonizó un espectáculo lleno de energía en el que hizo múltiples alusiones a la dicha que suponía para él y su banda estar en el Poblado de Sancti Petri, donde se encontró con un lleno total.

Como si de una declaración de intenciones se tratase, el concierto comenzó con un hito de la música española como es ‘Insurrección’, que puso rápidamente a tono al personal. No sería el único tema de ‘El último de la fila’ que interpretase, ya que también cantó otros clásicos como ‘Lapiz y tinta’, ‘Aviones plateados’ o ‘Llanto de pasión’.

Pronto se deshizo de su chaqueta el cantante, que no dudó en sumarse a la percusión con acierto en varias ocasiones. En algunos de los temas se pudieron escuchar novedosos arreglos que, sin desvirtuar la esencia, aportan un notable aire fresco con un directo arrollador de una calidad musical de alto nivel en el que el violín o la mandola aportan brillo en momentos determinados.NOTICIA RELACIONADA

Las imágenes del concierto del Manolo García en el Concert Music Festival

Las imágenes del concierto del Manolo García en el Concert Music Festival

ANTONIO VÁZQUEZ

Sancti Petri se entrega a la magia de García

«La vida de verdad sois vosotros», dijo el que fuera integrante de ‘Los burros‘ en una de sus primeras intervenciones en las que aprovechó para reivindicar cuestiones sociales después de tanto tiempo alejado de los escenarios: «Somos parte de un eslabón, de un engranaje. Nadie es nadie por sí solo. Si fuéramos conscientes de ello, nos iría mejor. Que a veces nos tiramos de la cadena unos a otros y ya nos tiran lo suficiente los de arriba».

La cita sirvió también como puesta de largo para varios temas de los dos álbumes que acaba de estrenar. Del disco ‘Mi vida en marte’ se pudieron escuchar ‘Quisiera escapar’, ‘No lloras y juras’ o ‘Un poco de amor’, mientras que de ‘Desatinados desplumados’, ‘La Maturranga’ y ‘Laberinto de sueños (en las geometrías del rayo)’.

Además de ese rock tan característico, hubo espacio para la rumba. En formación propicia para este estilo, con todos los músicos en un corro, interpretó varios temas en los que destacó una notable interpretación de uno de sus canciones más icónicas como es ‘Hombres azules’. Y no dudó en pedir palmas al público gaditano: «Que estamos en Cádiz, que se note ese arte».

La gente se puso en pie en más de una ocasión y uno de los momentos cumbre de la noche llegó, como no podía ser de otra manera, con ‘Pájaros de barro’, tal vez una de esas canciones que se sabe hasta quien no conoce a Manolo García. Ovación atronadora. Le siguió pronto otro de esos que aseguran el éxito como es ‘Somos levedad’.

Con otra canción de las obligadas como ‘Prefiero el trapecio’, en el momento en el que narraba que sobrevivía con Carpanta a base de calamares enlatados, frenó su canto en seco para expresar su hartazgo: «Ya está bien de tener que comer latas, que nos dejen ya de apretar y se las coman los de arriba. Que no hacemos más que currar y pagar impuestos».

‘Un giro teatral’, ‘Nunca el tiempo es perdido’ o ‘Ruedo, rodaré’ siguieron haciendo las delicias de todos los asistentes que por fases se olvidaban de que las entradas incluían un asiento. «Si no tenemos este rato, me muero. En esta vida de sobresaltos, aquí es donde nos olvidamos de todo», decía un García pletórico.

Varias veces amagó con finalizar el concierto pero los «otra, otra» lo hacían regresar. Y a juzgar por las dos horas y media de concierto que ofreció, no hacía falta que lo tentasen demasiado para darlo todo. Para cerrar el círculo, volvió ‘Insurrección’ a escena, pero esta vez interpretada por el respetable casi íntegramente.

Posiblemente fue uno de los mejores conciertos que se recuerdan de Manolo García en la provincia. Calidad vocal a raudales, como es habitual, una banda extraordinaria en la que hubo homenaje público al linense Juan Carlos García por jugar en casa y fuerza y energía como si fuese la última vez. «Todos juntos podemos cambiar el mundo», comentó en una de sus últimas intervenciones a la par que se congratulaba de que la mayoría dejase de lado el móvil y estuviese disfrutando de un momento que ya no regresa.

el final llegó con sones de la ranchera de ‘El rey’, una vieja costumbre de la casa. Probablemente esta interpretación no responda a una vanidad personal del artista, pero lo cierto es que, como su público expresó, Manolo García sigue siendo el mejor en su inclasificable estilo en el que se entrelazan rock, rumba, flamenco, sonidos de oriente y lo que haga falta. Larga vida al rey.

Fuente: La Voz Digital – ENLACE – Foto Álvaro Mogollo

Manolo García, la humildad hecha música sobre el escenario del Concert Music

La sonrisa y la felicidad con la que salió el público tras dos horas y media de concierto no hay terapia ni coach que lo consiga

Resulta prácticamente imposible escribir una crónica que haga justicia al concierto que ofreció este jueves Manolo García en el Concert Music Festival. Se podrían emplear muchos adjetivos para describir al artista y su espectáculo, como humilde, entregado, apasionante, carismático, virtuoso, inolvidable, grandioso, mágico, emocionante, inigualable, y otros muchos, pero todos ellos se quedan cortos. No hay palabra inventada ni aceptada que pueda describir lo que hace Manolo García cuando se sube a un escenario. Lo de este artista no tiene explicación, es sobrenatural.

No es solo su música, no son sus letras, no es su puesta en escena, eso lo tienen muchos otros artistas del panorama musical. Manolo García es mucho más que eso. Es una filosofía de vida. Esa es su nota diferencial, la que le hace destacar y la que le permite conectar con la sensibilidad del público. Como él mismo reconoce, “la norma es sencilla: pensar en los demás”. Naturalidad y cercanía. Parece fácil pero no debe serlo cuando solo unos pocos lo ponen en práctica, entre ellos Manolo García.

De ello pueden dar fe las miles de personas que asistieron el jueves al Concert Music Festival. La sonrisa y la felicidad con la que salió el público tras dos horas y media de concierto de Manolo García, no hay terapia ni coach que lo consiga.

El músico catalán salió al escenario con guitarra eléctrica en las manos y prendió la mecha de su espectáculo con el clásico Insurrección. Seguidores de todas las edades le esperaban sentados, pero eso duró poco. El cantante llevaba apenas unos segundos sobre el escenario y ya tenía a buena parte del público en pie. Una sola canción. Efecto muelle. Y ya Chiclana estaba rendida a sus pies.

A su icónica Insurrección, siguió Lejos de las leyes de los hombres. Solo era el principio. Tras una breve presentación: “Gracias por permitir que nos encontremos con la vida real, que sois vosotros”, llegarían Tinta y lápiz y Un alma de papel.

Si algo ha caracterizado siempre a Manolo García es su fuerza y energía sobre el escenario, pero el tiempo que ha permanecido alejado de los escenarios a consecuencia de la pandemia le ha hecho volver con más poderío, si cabe. Arrasaba.

El cantante catalán fue intercalando  temas de sus dos últimos discos, Mi vida en marte Desatinos desplomados, con composiciones consagradas de su fructífera y aclamada trayectoria. De sus recientes trabajos se escucharon los temas Un poco de amorQuisiera escaparReguero de mentiras, Diez mil veranos, entre otros.

Con su singularidad manera de comunicarse con su público agradeció la asistencia y hasta explicó su espectáculo: “Cómo vais viendo estamos mezclando canciones antiguas y nuevas. La pretensión es complacer a los amigos que venís. Sé que muchos hacéis un tremendo esfuerzo y muchos kilómetros. Y os juro que lo sabemos. Lo valoramos mucho y por eso mezclamos canciones para que esté a gusto de todos. La norma es sencilla: pensar en los demás”.

La versatilidad de Manolo García se dejó ver también en la instrumentación tan variada en la que se apoyó durante el espectáculo, rotando por los sonidos de la guitarra, la pandereta y hasta el bongo, todo ello en sus manos. A sumar a los sonidos de violín, batería, teclado, bajo y guitarras, de los músicos que siempre le acompañan. “¿Estáis a gusto?”, preguntaba el artista. Y cómo no, el público respondió con un Sí rotundo. Pero hay respuestas que no hace falta pronunciar: “Sin la mascarilla, puedo veros la sonrisita… veo que estáis bien. Al final la felicidad es la paz, la tranquilidad”.

El espectáculo era tal que el público se desbordó en aplausos y ovaciones: “Manolo, Manolo”, vítores a los que el artista respondió con la humildad que le caracteriza. “Muchas gracias, pero somos eslabones de una cadena. Nadie es solo por sí, solo. Si tuviéramos presente esto, nos iría mejor a todos. Manolo, Manolo, No. Mejor, todos”.

Manolo García estaba completamente entregado, lo vivía al máximo, como se viven las cosas por última vez, pero sin serlo afortunadamente. “Ay dios mío, que se me sale la garganta por las orejas. Hace un rato me ha salido un gallo, y he dicho: ‘Que más da, si he tenido el COVID’. Le ponemos ganas, las mismas que vosotros. Siempre, siempre. La magia de reencontrarnos con amigos nos da la vida a todos los músicos”, confesó el artista justo antes de sorprender a todos con la parte más flamenca del espectáculo.

A ritmo de rumba y convirtiendo el escenario en una especie de tablao flamenco, interpretaron Maturranga y Laberinto de sueños. “Nos hemos ido por rumbas, con todo el respeto. Nosotros somos pop rock. Pero bailar lo que queráis. Esto es un oasis, qué buen rollo tenemos”.

La sucesión de temas fue disparando el ambiente, ya de partida extraordinario. Buen ritmo y mucho desplazamiento y movilidad sobre el escenario y fuera de él. Como es tradición en sus conciertos, Manolo García bajó del escenario para sentir de cerca el calor del público. A pocos centímetros de este, interpretó su siempre aclamado Pájaros de barro.

Durante las dos horas y media que se prolongó el concierto no faltaron sus canciones de siempre, como A San Fernando, un ratito a pie y otro caminando, Nunca el tiempo es perdido, Un giro teatralCaminaré o Si te vienes conmig’, entre otras.

Como era de esperar en alguien tan generoso como él, no podía acabar el concierto sin presentar a los músicos que le acompañan: Víctor Iniesta, a la guitarra;  Josete Ordóñez, a la guitarra española; Juan Carlos García, al teclado y la percusión; Olvido Lanza, al violín; Íñigo Goldaracena, al bajo; Charlie, a la batería; y Ricardo Marín, a la guitarra eléctrica.

Manolo García se marchó dos veces del escenario para regresar poco después a complacer a sus seguidores. “He escuchado que queréis otra. ¿Dónde vamos a estar mejor que aquí, pecadores?”, dijo imitando a Chiquito de la Calzada. Era evidente que el público no quería que esa noche acabara nunca, pero Manolo García tampoco, y cada vez que parecía que el concierto llegaba a su fin, el artista catalán regalaba un nuevo tema, manteniendo hasta el final la sensación de que aquello no se acababa. “Este ratito es la bomba. Cada año hay menos móviles filmando. Eso es porque estáis aquí. Os siento aquí”, dijo.

Casi al término del concierto pidió al público que se sumará con él para cantar El rey, recordando a Vicente Fernández.

El artista catalán mantuvo la intensidad durante las dos horas y media de concierto. Parece que los años no pasan para este genio. Manolo García demostró tener cuerda para rato. Afortunadamente… porque parafraseando lo que dijo el artista cuando el concierto se acercaba a su fin: “Si un día me falta esto… ME MUERO”.

Fuente: Andalucía Información – Quina Solà – ENLACE

Manolo García encandila al público de Concert Music Festival

  • El músico y compositor ofreció un directo impresionante haciendo un viaje por sus nuevos temas y los éxitos que han marcado su carrera

Sancti Petri vivió este jueves otra noche espectacular plagada de música y buena energía. En esta ocasión, el artista Manolo García fue el encargado de iluminar con luz propia Concert Music Festival. Como buen anfitrión que es, el artista aglutinó a miles de personas por todo el recinto. La expectación era máxima ya que el músico y compositor catalán no pisaba el Auditorio desde 2019; tras la pandemia y con varias giras pospuestas. 

Sus incondicionales fueron tomando posiciones para sentarse en sus asientos. Una tranquilidad que duró poco porque, tal y como arrancó el concierto, sus fans se pusieron en pie «llamados a las filas de la Insurrección« como auténticos sublevados para bailar y disfrutar del éxito que comparte con Miguel Ríos. La fusión de luces, sonido y puesta en escena era impecable, el artista y sus músicos ofrecieron un inicio de fiesta muy colorido y apoteósico. 

Dirigiéndose al público y dándoles las buenas noches, el que fuera vocalista de El Último de la Fila se adentró en sus inicios, viajando por el tema Lejos de las leyes de los hombresEste éxito le hizo justicia porque, con entrega y pasión, Manolo García se entregó con mucho ritmo a sus letras.

Manolo García venía con las pilas cargadas y renovadas de ilusión tras aplazar varias giras por la Covid-19. Con su sonrisa impregnaba el recinto de Concert Music Festival y ponía en pie a la marea humana que venía a acompañarle en su espectáculo. Con absoluta entrega, Manolo García emprendió un viaje por los temas que marcaron su carrera como Lápiz y Tinta y A veces se enciende, ambos de El Último de la Fila. Sin dejar indiferente a nadie y queriendo contentar a todos, cantaba sus temas más característicos y también sus últimos éxitos. 

El artista catalán está disfrutando de sus dos últimos trabajos, Mi Vida en Marte y Desatinos DesplumadosEs difícil resumir 27 nuevas canciones entre el repertorio de un artista que dispone de un arsenal de éxitos. Sin embargo, el maestro de las poesías se abrió paso, con gran carisma, a los nuevos temas como Diez mil veranos, Quisiera escapar, Reguero de mentiras y Laberintos de sueños, entre otros. 

Sin dejar de cantar sus letras más poéticas, sus fieles seguidores le acompañaron en una noche que quedará sellada en el recuerdo de quienes pudieron disfrutar de su espectáculo. No cabe duda de que Manolo García tiene sello propio y no ha perdido la esencia que le define. Para el artista catalán “la vida tiene fecha de caducidad”, sin embargo, sus canciones perduran en el tiempo y no tienen final. Al contrario, el público le ha acompañado a lo largo de su carrera y su música traspasa de una generación a otra como se pudo comprobar este jueves en su espectáculo. El cantante de éxitos como Nunca el tiempo es perdido, Pájaros de Barro Un Poco de Amor, puso el broche final a una fiesta que duró algo más de dos horas. 

Fuente: Diario de Cadiz – Ana Cristina Ruiz – ENLACE – Foto: Miguel Muñoz

Manolo García: «La vida es un regalo con fecha de caducidad»

  • El artista catalán regresa, este jueves a las 22.30 horas a Concert Music Festival, con una nueva gira plagada de éxitos de su carrera y los nuevos temas de sus dos últimos trabajos 

Manolo García es un artista comprometido cuyas letras de sus canciones refuerzan valores y ofrecen lecturas abiertas. El cantante se ha lanzado a la piscina con dos nuevos trabajos, Mi vida en Marte y Desatinos Desplumados, que recopilan un total de 27 canciones. Desde 2019 no pisa el escenario de Concert Music Festival y, tras una pandemia y varias giras pospuestas, Manolo García aterriza este jueves en Sancti Petri (Chiclana) para conectar con su público en un directo íntimo y único.

– Este jueves tiene una cita en Concert Music Festival. ¿Cuáles son sus sensaciones?

– Un concierto siempre viene de la mano de la ilusión, de buscar un rato de abstracción mundana y elevarte un poco sobre las cuitas terrenales. La música hace que te eleves un poco, ya sea en Cádiz, Burgos o Barcelona. De alguna manera vampirizo la energía que me aporta el público. Todo cobra sentido cuando el público escucha tus canciones y participa de la emoción de un concierto. Es lo que busco en Cádiz.

– En 2019 actuó en Chiclana, antes de la pandemia. ¿Qué significa para usted reencontrarse con este público?

– En cada zona de España hay diferentes sentires porque las personas vamos buscando la esencia de la vida. Por ejemplo, en Cádiz tengo mis recuerdos y en mi banda hay un músico de La Línea de la Concepción, Juan Carlos García que me ha ayudado a conocer mejor Cádiz. Cuando estoy en esta ciudad sucede algo misterioso que me acerca a ella. Solo estuve una vez en los Carnavales de Cádiz, pero fui muy feliz y quedé capturado por esa energía tan alta que transmiten miles de personas gozando de la vida de manera muy luminosa. Son recuerdos y vivencias que me acercan a esos diferentes lugares, en este caso Cádiz. 

– Mi Vida en Marte y Desatinos Desplumados son sus dos últimos trabajos que recopilan 27 canciones. ¿Cómo ha sido el proceso de creación?  

– Ha sido mucho tiempo de dedicación y, aunque no es duro, hay que saber espaciarlo en el tiempo. Son horas, días y semanas en las que el tiempo va de la mano de ese pulso de los acordes, sonidos, teclado, guitarra y grabación de las pruebas. Han sido dos años y medio largos de trabajo en el que vas haciendo acopio de una información que se queda pegada a la piel, para que se impregne en la piel de otros. Con Desatinos Desplumados, por un misterio que no acierto a entender, he hecho un disco en un mes; contraviniendo a mi propia norma de lentitud, pausa y descanso. Ha sido una experiencia irrepetible.

– ¿Qué requisitos debe tener una tarea creativa?

En mi caso, dejarse llevar. No se puede forzar nada. Las cosas bonitas surgen de la suavidad y de la dulzura. La música surge de un sentimiento dulce, aunque también de algo tiste. Pero finalmente todo es suave y, en mi caso, no hay una violencia en el método.

– En el proceso de creación del disco, ¿ha llegado a imaginarse cómo sería su vida en marte o, al menos, cómo le gustaría que fuera?

– Jamás tendría interés, el título del disco es una pequeña broma. Respeto mucho a los astronautas y a las empresas aeronáuticas, pero no le veo sentido. Los Dioses nos han regalado un planeta maravilloso y tendríamos que estar cuidándolo. No me imagino viviendo de una manera futurista como en las películas de ciencia ficción. Las tecnologías me rechinan muchísimo, soy un animal primitivo y pequeño. Mi vuelo es muy bajo, no pretendo llegar a alturas peligrosas donde falte el oxígeno. Todo lo que surge de la naturaleza me parece maravilloso, mientras que lo que viene del ser humano estoy dividido. Se nos muestra como un ser glorioso y magnífico, pero no comprendo esa parte destructiva. Mi idea sería que cuidemos urgentemente lo que tenemos y cambiemos de forma de vida todos.

– De hecho, muchos aseguraron que la pandemia nos haría mejores personas, no solo con los demás, también con el planeta…

– Nunca he creído en eso. Es más, siempre he pensado que íbamos a embestir con renovadas fuerzas, una vez que pasara el temporal, y querríamos recuperar el tiempo perdido. Esto es algo que tampoco entiendo. El tiempo no se pierde, somos nosotros y la esencia de nuestras vidas. Al margen de la pandemia, creo que llegará un momento en el que la humanidad va a tener que llegar a un punto de reflexión seria y urgente.

– En una de sus entrevistas habla del querer emocional, relacionada con su canción Lo quiero todo. ¿Cómo puede saciarse alguien, en los tiempos que corren, del ansia de vivir a contrarreloj?

– Los últimos acontecimientos, las redes sociales y los móviles están siendo un torpedo en la línea de flotación de la humanidad. Es un retroceso que nos esclaviza, nos hace menos humanos y nos aleja de la tribu global. El encontronazo con la vida es constante y, cuando no es provocado por el ser humano son por las circunstancias que llegan, todos sabemos que la vida es un regalo con fecha de caducidad. Tenemos que aprender a saber aprovecharla y ser conscientes que solo existe un billete de ida, pero no de vuelta. El billete lo dice bien claro, vive y deja vivir; pero no todo el mundo hace caso de esa idea tan sencilla.

-En varias ocasiones se ha mostrado contrario a las tecnologías. ¿Cómo se siente cada vez que sale al escenario y ve miles de móviles alumbrándolo?

– Fíjate que el otro día en un concierto de Gijón observé una cosa muy bonita y se lo trasladé al público. Me di cuenta de que había muy poca gente mirando el concierto a través de la pantalla del móvil. Me dio mucha alegría porque hace cuatro o cinco años la mayoría del público estaba con el teléfono en alto grabando y, ahora, de entre cuatro mil personas habría unas veinte con los móviles. El resto estaba atento a lo que sucedía en el momento. Ya casi no miramos por la ventanilla del tren para mirar las dehesas, los pinares o los ríos. La gente está enganchada a las pantallas, pero el otro día tuve esa sensación, que se están dando cuenta de que la vida real es más importante y aporta más un baño en el mar que las horas que pasas recibiendo imágenes vacías que te distraen de la vida real.  

 – Las tecnologías tienden al individualismo, ¿cree que existe algún remedio que cure el egoísmo y aporte una sobredosis de empatía?

Me temo que eso está en la esencia humana, es una forma de tirar adelante como puedes observar en el ego animal. Los animales tienen esa forma de defenderse, pero luego está la civilización, el progreso, la moral y la ética. Como seres pensantes hemos ido desarrollando eso y hemos llegado a la conclusión de que, solo o en grupo, podemos sobrevivir; pero con nuestro ego es muy difícil. Además, la vida en soledad es triste y puede ser enloquecedora. Con los años hemos desarrollado la noción de que es importante dejar a un lado el ego y dejarlo para momentos límites. Hay que colaborar en el bien de todos y por el bien de la tribu.

Fuente: Diario de Cadiz – Ana Cristina Ruiz – ENLACE
Foto: Sonia Ramos, Diario de Cadiz