Monthly Archives: mayo 2022

Manolo García, a Sara Carbonero: «Tocando me siento útil para mí y para los demás»

El legendario artista fue el protagonista de ‘Que siga el baile’

Hablar de Manolo García es hablar de la historia viva de nuestra música. El artista catalán sigue en plena batalla musical con dos nuevos discos que acaba de lanzar al mundo. ‘Mi vida en Marte‘ y ‘Desatinos desplumados‘ son sus nuevos trabajos de los que nos habla en ‘Que siga el baile‘, con Sara Carbonero.

A falta de uno son dos discos los que ha decidido publicar a la vez, dos LP muy diferentes entre sí: «Hay un eje en común en los dos discos que es mi voz pero en el resto son totalmente diferentes. ‘Mi vida en Marte’ es mucho más pop rock y ‘Desatinos desplumados’ tiene las guitarras españolas como eje central del disco.

Pero además, también nos ha hablado de su próxima gira y de las sensaciones de volver a tocar delante de la gente: «Tocando me siento útil para mí y para los demás. Lo que hermana mucho es la trinchera y la batalla del concierto. Nuestra misión es muy bonita, que es emocionar a la gente».

Hoy hemos conocido más detalles de un artista de leyenda. Detalles como que los días de concierto le gusta «descansar porque uno de los secretos para cantar es estar descansado». Además, también nos ha contado que «odia la rutina» e incluso nos ha confesado cómo asimiló todo el cambio de vida con el éxito de ‘El último de la fila‘: «No estaba preparado para que me pararan por la calle. Yo era un músico anónimo y no asimilé demasiado todo lo que pasó».

Tras ‘El último de la fila’ llegó su etapa en solitario, que dura hasta nuestros días pese a no tener todo el apoyo necesario en el comienzo: «Los primeros tiempos de mi periplo en solitario no fueron fáciles. Había gente de la industria musical que no confiaba en mí«.

No te pierdas todo lo que nos contó y el extracto que nos cantó en directo con guitarra en mano. Todo en esta entrevista fantástica en otro capítulo de ‘Que siga el baile’.

Fuente: Que siga el baile – Sara Carbonero – Radio Marca – ENLACE

Clase de sensatez filosófica, por Manolo García: “La soledad quita vida”

El músico edita dos discos, sale de gira y desglosa para EL PAÍS “pequeñas teorías torpes que a mí me ayudan”

Siempre pasa lo mismo cuando Manolo García entra por la puerta de un hotel. Nada más llegar a la recepción, el personal del hotel le dice: “La clave de la WiFi es…”. García le frena: “No, no, yo no quiero ni WiFi ni internet”. Le miran como a un bicho extraño, claro. El músico barcelonés (66 años) es un hombre de otro tiempo. Él mismo reconoce que le hubiera gustado vivir en la época de Al Ándalus. “He idealizado ese periodo. Es verdad que había garrotazos, como en todas las épocas, pero existían unos valores que hoy son difíciles de encontrar”, afirma en un hotel madrileño. El cofundador (junto a su amigo Quimi Portet) de El Último de la Fila acaba de editar dos discos, 27 canciones nuevas, la demostración de que vive momentos de alta creatividad: Mi vida en Marte, de concepto pop-rock, y Desatinos desplumados, donde los protagonistas son la guitarra española y el requiebro flamenco. En junio arranca una gira que se extenderá hasta diciembre. En la charla con este diario repasa temáticas “de la vida” que él llama “mi filosofía de bolsillo”. “Son pequeñas teorías torpes que a mí me ayudan”, señala. En realidad, es la voz del hombre sensato y despojado de postureo.

El único tesoro de la vida. “No tengo ni móvil con internet ni correo electrónico [y muestra su teléfono, uno pequeño, solo para hacer y recibir llamadas]. No intento adoctrinar, que cada uno haga lo que quiera, pero lo que más valoro en mi vida es mi tiempo, mi único tesoro. Y no lo quiero emplear en estar todo el día tecleando un móvil. Yo no quería ser mecanógrafo, quería ser músico. Si estoy en Zaragoza y tengo un rato me voy a los Monegros o al Moncayo, y camino dos horas por pueblos perdidos. Lo que no voy a estar es dos horas respondiendo mensajes en un grupo de WhatsApp. No quiero tener la obligación de leer las sandeces que me envía por WhatsApp un primo mío. Prefiero leer a Borges… Y no porque yo vaya de intelectualoide. Pero prefiero leer cosas de gente que ha dejado un legado de verdad, de saberes misteriosos. Y se puede llamar Borges, Bolaño, Cormac McCarthy o Lope de Vega. Soy protiempo, libertad, flipe… Hostias, es que flipar para mí es vivir. Estar vivo es una flipada muy grande. ¿Tengo que gastar mi tiempo a estar a la última en los chirimbolos del móvil? No creo”.

La soledad quita vida. “¿Tiene remedio el ser humano? No lo sé. Lo que tenemos es consuelo. Podemos ponernos espalda contra espalda, como los toros, para defendernos, consolarnos y ayudarnos los unos a los otros. Lo importante es sentirse acompañado, ayudarnos, cobijarse del frío de la vida, no sentirte solo. La soledad quita vida. El sentir que eres útil a los demás alarga la vida. El egoísmo, el ‘yo, mí, me, conmigo’ es todo lo contrario, acabas aburriéndote a ti mismo”.

Nos están machacando. “Hubo gente ingenua y de buen pensar que creyó que íbamos a salir mejor después de la pandemia. Y una leche: los que mandan, los poderosos, están redoblando los esfuerzos para machacarnos. Y así va a ser. Quieren pasta y más pasta. Están aprovechando para apretar. Solo hay que ver el ejemplo de algo tan básico como el pan, que ahora casi cuenta el doble”.

Escapista de la esclavitud. “He trabajado en 19 sitios antes de dedicarme profesionalmente a la música. Saltaba de los empleos en unas épocas gloriosas en las que encontrábamos trabajo de forma sencilla. Siempre escapaba porque me sentía esclavo. He sido un escapista de la esclavitud. No soportaba no sentirme un ser humano con tiempo. Mi abuelo decía: ‘Ocho horas para dormir, ocho para trabajar y ocho para vivir’. Y yo digo: ‘No, menos las ocho horas de dormir, las otras 16 hay que estar vivo’. Está claro que hay gente que no trabaja en lo que le gusta y que no queda otra, pero en ese caso hay que buscarse cada día momentitos de libertad. No solo en agosto y en Navidad, hay que intentarlo todos los días. ¿Cómo? Echa una partida de dominó con tus colegas cuando acabes el turno, tómate una cervecita con un amigo… Cada día es necesaria una parcelita de felicidad”.

Situación laboral cabrona. “Antes al menos se trabajaba ocho horas; ahora, lamentable e injustamente, se trabaja en régimen de semiesclavitud: no se cobran horas extras, las condiciones son precarias… Hay una situación laboral muy cabrona y da igual quién gobierne. Se van montando los gobiernos uno encima del otro, pero los unos por los otros, la casa sin barrer. El mundo nunca irá bien si hay gente pasándolo mal. Tiene que haber una línea de equilibrio mínima, que es la dignidad. Yo por eso sigo haciendo canciones, porque si no la angustia puede con uno”.

La fábula del antílope y el león. “Somos pequeños homínidos. Pero, de repente, te encuentras a 50.000 personas en internet opinando desde China, desde Perú, desde Israel… Esa cacofonía cósmica no me interesa. Es que ahora lo que pase en el Polo Norte nos acojona a todos. Nos llegan noticias cruentas de todos los lados. Es inaguantable. Imaginemos que soy un antílope y estoy comiendo en la sabana. Seguro que hay leones por ahí, pero no puedo vivir acojonado por si viene uno, y mucho menos ver vídeos de leones comiéndose antílopes. Yo estoy bebiendo agua en la charca, estoy en paz… Y si aparece un león y viene a por mí, es en ese momento cuando debo emplear mi energía para angustiarme. Y si me caza el león me jodo. Pero estar todo el día angustiado por cosas que yo no puedo solucionar por la mierda del móvil y las redes… ¡Que me dejéis en paz! Yo no critico a quien lo hace, pero yo no lo hago. Quiero guardar mi energía y mi angustia para cuando realmente me haga falta, no estar todo el día angustiado. Naturalmente que lamentas la guerra de Ucrania, que te apiadas y te vas a una ONG corriendo y donas dinero o acoges a un refugiado ucraniano o sirio. Pero tampoco podemos vivir sometidos bajo una presión constante, porque no somos responsables de eso, no hemos hecho ningún mal a nadie”.

La estupidez humana. “Tengo un pequeño demonio que me tortura: a partes iguales amo al mundo y detesto al mundo. Como decía Einstein: hay dos cosas infinitas, una es el universo y otra la estupidez humana. No significa que todos los humanos seamos estúpidos, pero sí que nuestro comportamiento siempre ha sido bastante torpe”.

La misión de la gente joven. “Confío en que cuando el agua ya esté al borde, despierten las generaciones nuevas y digan: ‘Paren esto’. La gente joven tiene que tirar los móviles y las drogas y levantarse. Y hacerlo ya, porque nos están tomando el pelo y jodiéndonos la vida. Es una misión epopéyica, quizá una utopía, pero tiene que suceder: la gente joven tiene que reaccionar”.

Fuente: El País – Carlos Marcos – Foto: Luis Sevillano – ENLACE

Manolo García: «Los políticos nos dan unos disgustos de la hostia»

Manolo García. El músico barcelonés acaba de lanzar un doble álbum, ‘Mi Vida en Marte’ y ‘Desatinos Desplumados’, y a partir de junio inicia una gira por todo el país. Sonarán las nuevas canciones y también la míticas del Último de la Fila.

¿Cómo es su Vida en Marte? Intento que sea lo más cálida y llevadera posible. El título del disco es una broma, pero tiene una pequeña reivindicación que surge cuando veo una noticia que cuenta que van a hacer unos proyectos en Marte. Y digo ¡ostras!, nuestro planeta azul nos lo estamos comiendo, está acabado y hay que ir a un sitio frío, inhóspito y sin agua como Marte. Las injustas actuaciones de ciertas personas en el mundo hacen daño a sus conciudadanos; no facilitan la vida, sino que la oprimen y la obstruyen. Y eso hace que me sienta un poco marciano.

Desde su atalaya marciana, ¿cómo observa a España? En este país, como en todos los occidentales y capitalistas, lo magnífico es consumir y gastar. Y alguien debe decir bien alto que, al consumir tanto y al crecer, nos vamos cargando el planeta. Lo vemos todos, pero no obramos en consecuencia. En general, los que nos dirigen van en la dirección opuesta a la que nos conviene a todos, incluidos a ellos mismos, pero yo no soy nadie, eh.

Claro, porque los políticos, ahora, están la mayoría de las veces crispados y buscando problemas artificiales. Los políticos que piensan en los ciudadanos y son honestos merecen todo el respeto. Pero el que está pensando solo en su partido, la poltrona y en chupar no merece nuestra consideración. A veces, se creen estrellas de rock, pero las estrellas nos dan alegrías, dan conciertos y nos ponen la piel de gallina. Qué bien cantó Lady Gaga o Rosalía, me da igual. Pero los políticos nos dan unos disgustos de la hostia. ¿Cómo que la luz sube? La energía es un bien común que necesitamos todos. ¡Dejen de privatizar y de hostias en vinagre! Necesitamos que un jubilado o cualquier persona, aunque su poder adquisitivo sea pequeño, tenga luz, calefacción y no se muera de frío. ¡Justicia social, coño! Si está muy claro.

No lo tienen todos tan claro. El político que lucha denodadamente por la justicia social merece todo el respeto y el que no, es que no quiero saber nada de él, ni escuchar sus soflamas, ni ver su foto ni votar. Que me dejen en paz. Y el que se esté dejando la piel por su tarea, le doy un abrazo y me tomo con él 17 cañas y cafés. ¡Buenas personas necesitamos, coño! ¡Gente decente, cojones!

Pero qué difícil parece. Para colmo, vivimos momentos convulsos, con la guerra en Ucrania, crisis económica, pandemia… El ciudadano se ve muy pequeñito ante estos conflictos. Es la víctima porque las crisis económicas no las provoca el ciudadano. Somos la masa de hormigas que pagamos impuestos. Las crisis las provocan los que parten el bacalao y los que llevan la batuta. Los ciudadanos somos los que trabajamos y nos levantamos a las seis de la mañana. ¿Hay problemas? Por nosotros no será; trabajamos como locos.

Acaba de publicar un doble disco cuando se cumplen 24 años de su primer disco en solitario y 41 años desde la grabación del primer álbum de Los Rápidos. ¿Asusta la veteranía? No, me complazco en la veteranía; me hace menos torpe. Disfruto más que nunca con el trabajo. Cuando eres más joven, eres más inconsciente y te tiras a la piscina aunque no haya agua; ahora, por lo menos, miras si hay agua. Eres más consciente de lo bien que te trata el público y más agradecido con la gente que acude a tus conciertos y compra tus discos.

¿Cuántas canciones ha compuesto a lo largo de estos años? El primer disco fue en 1981 con Los Rápidos, luego fueron Los Burros, El Último de la Fila y, ahora, en solitario. En ese viaje, como letrista solo o en equipo, he participado en 300 y pico canciones, de las que cerca de 200 son mías en solitario.

¿Cómo es su relación con canciones míticas que todo el mundo conoce como ‘Querida Milagros’ o ‘Aviones plateados’? Es una relacion entrañable y de cariño. En las giras, las sigo cantando porque la gente me las pide. Insurrección no me la quito ni con agua hirviendo. Si no la toco, la gente empieza a gritar Insurreción… Y yo las toco encantado. Son canciones que hice con Quimi Portet y es un honor y un orgullo. No solo no me desdigo porque sean de la etapa de juventud, sino que las suscribo y la vuelvo a firmar. Son canciones muy sinceras con un punto ingenuo, pero no tienen una construcción mala. Éramos jóvenes, pero no tontos ni torpes.

Repasando su biografía me ha llamado la atención que fue telonero de los Ramones y de Tina Turner. Sí, y muchos más. Hemos cantado en el mismo micrófono de Bruce Springsteen, Sting… Ha habido experiencias muy bonitas con músicos internacionales y nacionales. Con Calamaro, Alejandro Sanz… El músico va de buena fe, da su pequeña magia, igual que el pintor, el escritor… igual que otro que hace una silla. Admiro a la gente que hace cosas sin pensar en el dinero, es una pasión de vivir. Llega a un punto poético.

Con tantos temas que ha compuesto, muchos de ellos emblemáticos, cobrará un pastón de Spotify. Cobro una mierda; es la palabra que puedes poner. Pero no solo yo, todos los músicos.

¿Sigue sin ceder sus canciones para la publicidad? Sí. A pesar de que he rechazado en múltiples ocasiones anuncios y campañas publicitarias, ahora en mis canciones y en las de todos hay anuncios. No queda otra. Nos han orientado en esa dirección y nos han obligado. O lo tomas o lo dejas.

¿Se refiere a la publicidad de Spotify? A todo en general. Es el signo de nuestras vidas y tampoco me voy a quejar ni a lloriquear porque no sea justo. Le puedes preguntar a Springsteen, Serrat o al artista emergente. Ha cambiado todo y no a favor del músico, sino de la industria. Las empresas de telefonía están muy contentas. Empezaron ofreciendo cosas que no eran suyas. Se llamó piratería al principio y ahora se cobra, pero todo está disparatado. Unos pocos se aprovechan de una necesidad ficticia que nos han creado. Los móviles no los necesitamos. Se nos ha indicado ese camino y hemos entrado al trapo. Sin móviles también se vivía y más tranquilo. Es mi opinión y si alguien no está de acuerdo, lo respetaré.

¿Qué es lo más difícil de mantenerse tantos años en el panorama musical? Conservar la ilusión porque hay situaciones duras. Y mantener la disciplina y no distraerte por el camio porque hay mucho canto de sirena. Ante ti, van apareciendo distracciones, negocios, colaboraciones, películas… Para mí, es importante no perder el norte. Soy músico y me quiero ganar la vida con mi música y mis conciertos.

Lo suyo es el triunfo del tipo normal, muy alejado de las estridencias de las grandes estrellas. Bueno, quizá eso que acabas de decir es mi forma de ser estrella, es mi singularidad. La pose y la foto es importante y me gusta cuando veo artistas que le dan una importancia absoluta a la puesta en escena, al vestir… me parece simpático. Veo un músico que va vestido de una forma singular y no pienso ‘vaya notas’. Me divierte que haya diversidad. Yo soy todo lo contrario. Hay artistas que entran a un restaurante y todo el mundo dice ‘anda, qué guapo’. Le da alegría a la vida. Yo voy con una camisa normal y un pantalón normal. Le doy más importancia a las canciones. Paso más tiempo en mi estudio, componiendo, que en tiendas buscando ropa. ¡Ojo!, que me parece bien que haya artistas que se van a Londres o París a comprar ropa para que luego flipen en Madrid. Van con un look y unos peinados… Me parece guay. Si fuera yo fuera así, también estaría bien, ¡qué coño! Pero no soy así y tampoco voy a pedir perdón por ello.

Escribe letras con mimo y lo da todo en el escenario. ¿Si pudiera elegir se encerraría en el estudio y renunciaría a las giras? No, está muy bien alternar. Soy un nómada vital. Un tiempo hacia dentro para componer y hacer discos y otro para las giras.

¿Siempre quiso ser músico? Sí, desde niño. Desde los 13 años tuve la noción clara. Empecé a estudiar solfeo y aprendí a tocar la batería. También pintaba cuadros, dibujaba y tocaba. Lo tuve claro y estoy cumpliendo mi sueño.

¿Cómo es su retiro soñado? Un día de retiro en un paraje donde no haya huella humana. Ni edificios, ni carreteras, ni autovías… cosas que hace 150 años no existían. Caminar por un paraje virginal. No hace falta irse al Caribe. En un valle de Burgos, Cataluña o Galicia te lo encuentras.

Fuente: Silvia Moreno – Foto Angel Navarrete – El Mundo – ENLACE

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